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Iraola exige refuerzos: "Nos faltan extremos" en un Liverpool en crisis

Andoni Iraola no se esconde. A las puertas del debut en la Premier League, en el siempre incómodo viaje a casa del Newcastle United este domingo, el técnico de Liverpool lanza un mensaje nítido hacia arriba: la plantilla está corta, sobre todo por fuera.

Han llegado Jeremy Jacquet, Victor Muñoz y Ronald Araujo, pero el vacío que dejan Mohamed Salah, Andy Robertson e Ibrahima Konaté se nota en cada sesión. Y el entrenador no disimula.

“Como míster, para mí es fácil: yo quería a los jugadores desde el primer día, el 13 de julio”, admitió ante los medios. “Quería a todo el mundo aquí, todas las posiciones dobladas con futbolistas de máximo nivel. Pero entiendes cómo funciona la competencia”.

El mercado manda. Y empieza a incomodar.

Un Liverpool descompensado por las bandas

Iraola fue especialmente claro con el diagnóstico: las alas están desnudas.

“El mercado está abierto cuando empieza la competición, así que tenemos que adaptarnos como entrenadores a esta situación”, explicó. “Hay ciertas cosas que para mí son evidentes, sobre todo en la banda, porque no tenemos suficientes jugadores específicamente para jugar ahí. En otras posiciones tenemos que ser abiertos en el mercado, ver situaciones que, honestamente, puedan mejorar nuestro equipo”.

Liverpool busca dos atacantes de banda. El club persigue a Bradley Barcola, de Paris Saint-Germain, mientras arrastra ya un rechazo a una oferta de 50 millones de libras por Yankuba Minteh, de Brighton. Nombres de peso, cifras altas, ruido constante.

Y ahí aparece otro frente que a Iraola le incomoda: el tramo final de la ventana.

Diez días que el técnico detesta

La recta final del mercado siempre es un caos. Este año no será distinto. Y al entrenador no le gusta nada.

“Odio estos 10 días que tenemos porque hay mucha incertidumbre, no solo en Liverpool sino en todas partes”, reconoció. “Pero no debemos pasar demasiado tiempo pensando en estas cosas”.

Cuando le preguntaron de forma directa por Barcola y Minteh, el ex técnico de Bournemouth bajó la persiana. Nada de alimentar sospechas de “tapping up”, nada de frases que puedan volverse en contra del club. Silencio calculado en un momento delicado.

Mientras el club rastrea extremos, Iraola se aferra a lo que sí tiene: el vestuario actual y la necesidad de mantenerlo estable en medio del torbellino.

Curtis Jones, salida dolorosa pero asumida

La sensación de transición en Anfield va más allá de las bandas. Curtis Jones, canterano y símbolo de la academia, está a un paso de marcharse. El centrocampista ultima un traspaso de 30 millones de libras al Inter, vigente campeón de la Serie A.

Iraola no se opone. Al contrario, respalda la decisión, aunque valore mucho al jugador.

“Hablé con él en el primer o segundo día de entrenamiento”, desveló. “Le valoro mucho como futbolista, él ama este club, pero entendí probablemente cuál sería el desenlace al final. Venía de varios años en la misma situación”.

Un adiós que golpea lo emocional, pero que encaja en un verano de cambios profundos.

Nuevo liderazgo sin Robertson y con una traba reglamentaria

La marcha de Andy Robertson a Tottenham dejó otro hueco sensible: la vicecapitanía. Iraola ha movido ficha para recomponer la jerarquía interna alrededor de Virgil van Dijk.

Alisson Becker, Dominik Szoboszlai y Joe Gomez formarán ahora parte del nuevo grupo de liderazgo. Tres perfiles distintos, tres voces autorizadas. Pero con un matiz importante: el brazalete no irá al brasileño pese a su peso en el vestuario.

La razón no es futbolística, sino reglamentaria.

“Con la nueva norma creo que hay una gran limitación si un portero lleva el brazalete”, argumentó Iraola. “Porque si pasa algo en el área rival, el árbitro tiene que explicar a los capitanes lo que está ocurriendo, todas las decisiones. Tuve una temporada con Neto en Bournemouth y entonces tienes que empezar cada partido diciendo un jugador diferente que pueda actuar como capitán, y eso no es viable”.

Aun así, el técnico quiso que Alisson sintiera el respaldo del club y del cuerpo técnico.

“Quería que Alisson sintiera que le valoramos”, añadió. “He tenido tiempo suficiente, y tendremos más, para conocernos mejor, pero tenía que explicarle la decisión sobre el brazalete. Por desgracia, están poniendo las reglas de una forma que hay muchas desventajas en tener a un portero como capitán”.

Entre un mercado que no termina de cerrar heridas, una plantilla que cambia de caras y una estructura de liderazgo rearmada sobre la marcha, Iraola se prepara para estrenar proyecto en uno de los escenarios más exigentes de la liga. El balón echará a rodar en Newcastle, pero la verdadera batalla, para Liverpool, también se juega en los despachos durante estos últimos diez días de ventana.

Iraola exige refuerzos: "Nos faltan extremos" en un Liverpool en crisis