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Iraola debuta en Anfield: Liverpool frente a Nottingham Forest

Andoni Iraola apenas ha tenido tiempo de respirar. Su debut competitivo al mando del Liverpool ya dejó una montaña rusa en Newcastle, resuelta con el gol agónico de Dominik Szoboszlai para rescatar un punto. Ahora le espera algo muy distinto: su primer partido de Premier League en Anfield… y un viejo problema del club reciente, llamado Nottingham Forest.

Anfield, cuentas pendientes y un técnico nuevo

El duelo del sábado (12.30h) llega con un matiz incómodo: Forest fue un auténtico dolor de cabeza para Arne Slot. Dos visitas ligueras a Anfield del equipo de Oliver Glasner, dos victorias visitantes, 4-0 de global y un ambiente enrarecido que terminó por erosionar el proyecto del neerlandés.

Iraola conoce el contexto y no lo esconde. Sobre Glasner y Forest, fue claro:

«Ha sido muy exitoso. Se ve enseguida la estructura. No conceden muchas ocasiones, contra Leeds fue un partido muy ajustado decidido con una falta en el último minuto. Tendremos que ganarnos cada ocasión, ganar los duelos, nada es gratis. Tenemos que estar bien con balón y ser pacientes porque defensivamente son muy sólidos y tienen muy buenos jugadores. En transición son una amenaza muy seria al contraataque».

No es precisamente el rival ideal para un estreno en casa. Pero sí una buena medida para saber hasta dónde ha llegado el trabajo de la semana.

Un debut especial

El técnico vasco no disimuló lo que significa para él sentarse por primera vez en el banquillo de Anfield en partido de Premier League:

«Va a ser un momento especial para mí. Ya lo sentí en pretemporada. Estaré pensando en el partido, pero también va a ser emotivo, tiene que serlo porque es un lugar especial. Espero que todo vaya bien y pueda disfrutar del partido».

Disfrutar, sí. Pero antes, corregir.

El equilibrio perdido en Newcastle

En St James’ Park, el Liverpool mostró personalidad con balón y carácter para reaccionar. También dejó al descubierto una herida: las transiciones defensivas. Iraola no rehuyó la autocrítica, aunque defendió el trabajo global del equipo:

«Creo que controlamos bastante bien el partido, tuvimos posesión con sentido, fuimos bastante directos en ataque. Me sentí bien durante el juego, sentía que estábamos más cerca de marcar que el Newcastle en la mayor parte del encuentro. Vi cosas buenas en el primer partido».

El problema llegó cuando el equipo se volcó:

«No podemos atacar con todos. No quiero decirle a Ryan Gravenberch que no conduzca porque contra Monaco el gol llega a partir de su pase a Alex. Pero hay un equilibrio, reconocer la situación y cómo podemos compensar esos números en esas posiciones. A veces tienes que aceptar que los jugadores vayan hacia adelante, no es tan simple como uno se queda y otro va. Si el rival está defendiendo muy atrás, quizá los dos puedan ir».

Sobre los goles encajados, fue muy concreto:

«Creo que en el primer gol estamos más expuestos por cómo estábamos posicionados cuando perdimos el balón. Ese nos penaliza más. Durante el partido mejoramos mucho en ese aspecto, fuimos mucho mejores ajustando los números».

La palabra clave se repitió varias veces: balance.

«No queremos perder la parte ofensiva, la fluidez, la llegada de mucha gente, pero el otro día nos castigaron. Hemos trabajado intensamente en ello. No es nada nuevo, siempre queremos controlar ese aspecto. Pero hay un equilibrio: no podemos pasar de mandar mucha gente arriba a echar a todos atrás y que el equipo se vea plano. Es cuestión de identificar la situación. Los jugadores muy buenos “huelen” cuándo pueden arriesgar y cuándo no, es la calidad del jugador que toma esa decisión».

Mercado agitado y la operación Barcola

Mientras Iraola disecciona su libreto táctico, el club se mueve en un mercado que hierve. Liverpool ha alcanzado un acuerdo de estructura con Paris Saint-Germain para el fichaje de Bradley Barcola, una operación que contempla un pago garantizado de algo más de 100 millones de libras y un paquete total que podría rondar los 120 millones con variables ligadas a éxitos individuales y colectivos.

Barcola ha sido el objetivo prioritario del verano para remodelar el ataque tras la salida de Mohamed Salah. El acuerdo de base está, pero aún faltan detalles por cerrar y el trabajo no está terminado.

Iraola, sin embargo, se ciñe al guion habitual cuando le preguntan por el francés:

«Como sabéis, estamos intentando fichar en esa posición. No podemos hablar de jugadores que ahora mismo no son nuestros. Pero estamos intentando mejorar y cubrir ese puesto porque no tenemos los números. Espero que tengamos buenas noticias pronto, pero todavía no estamos ahí».

El técnico no disimula qué necesita:

«Hay cosas que podemos hacer, pero es verdad que necesitamos jugadores en las bandas. Estoy seguro de que, si podemos mejorar otras áreas, lo haremos, pero no sé cómo va a terminar el mercado. Tengo que ser paciente, igual que vosotros. Es muy incómodo para mí porque estás gestionando incertidumbres todo el tiempo. En cuatro o cinco días sabremos lo que tenemos y entonces podremos hacer planes de verdad».

La sensación es compartida: el Liverpool encara el tramo final de mercado con frentes abiertos en las bandas y con la posibilidad de reforzar también otras zonas si se presenta la oportunidad.

Plantilla corta, decisiones duras

Las bajas de larga duración han condicionado la planificación y la convocatoria. El técnico lo asumió sin rodeos:

«Sabemos desde el principio lo que queríamos. Probablemente nos falta un jugador en algunas posiciones por las lesiones de larga duración y esos han sido nuestros principales problemas».

Eso se vio en la lista ante Newcastle y se verá de nuevo ahora. Federico Chiesa no estará:

«Fede no está disponible, en el partido contra Como sintió algo en la espalda».

El caso de Harvey Elliott es distinto. No es lesión, es competencia pura y dura:

«Con Harvey y algunos jugadores solo puedo elegir 20. Harvey está intentándolo y mejorando cada semana, pero todavía prefiero otras opciones, por el equilibrio en el banquillo. Por eso James McConnell estuvo en la convocatoria, pero ahora es otra semana nueva y nuevas oportunidades para todos. Tienen que mantener esa mentalidad».

Mensaje claro: nadie tiene la plaza garantizada y el margen de error se reduce cuando la plantilla es corta.

Gakpo, pieza clave… mientras el mercado lo permita

En medio del ruido por las llegadas, Iraola también fue preguntado por uno de los nombres propios del estreno liguero: Cody Gakpo.

«Después del rendimiento que tuvo en el primer partido digo lo mismo: está jugando muy bien para nosotros. Ha estado muy bien desde que volvió del Mundial. Tiene la actitud correcta y espero que podamos mantenerle a ese nivel. Puede ser muy influyente para nosotros».

¿Garantía de continuidad? Con la ventana abierta, el técnico no se engaña:

«Cuando el mercado está abierto y traemos jugadores caros no puedo garantizar nada. No lo sé. No puedo garantizar nada sobre cuántos vamos a fichar o lo que sea. La experiencia nos dice que, si aparece una oportunidad el último día, puedes hacer algo».

La realidad del fútbol moderno: se planifica sobre arena húmeda hasta el cierre de mercado.

La mirada al centro del campo

Las críticas por el rendimiento defensivo del centro del campo no tardaron en llegar tras el empate en Newcastle. Iraola, lejos de sorprenderse, asumió el ruido mediático que rodea a un banquillo como el del Liverpool:

«No me sorprende, esperaba cuando llegara aquí que todo se magnificara. Estoy empezando a entenderlo. Pero es solo un partido en el que hicimos muchas cosas muy bien, incluso los centrocampistas, aunque hay cosas que debemos mejorar. Ahora es cuestión mía, del cuerpo técnico y de los jugadores».

Acepta el debate, pero recuerda que el fútbol siempre mira al marcador:

«Vas siempre a los goles. Si cometes exactamente el mismo error, es normal que tengamos que hablar de las transiciones defensivas. Creo que durante el partido mejoramos mucho en ese aspecto, fuimos mucho mejores ajustando los números. Pronto estaremos hablando de otra cosa».

Un mercado que no espera a nadie

La incertidumbre es una constante estos días. Iraola lo repitió varias veces: paciencia. Pero también dejó claro que el plan está trazado:

«No sé qué va a pasar. Incluso yo tengo que ser paciente. Llegará el 2 de septiembre, y este será el grupo que tenemos y las opciones que tenemos, y entonces podremos empezar a pensar. Por ahora no lo sabemos. En mi cabeza tengo lo que quiero, llevamos hablando desde el principio con el club, ellos saben lo que queremos. Se trata de cerrar los acuerdos».

Mientras tanto, el equipo trabaja sobre lo que hay. Y lo que hay, para Iraola, ya deja cosas muy positivas… con margen de mejora evidente.

Forest, Anfield y un examen temprano

Nottingham Forest llega a Anfield con la etiqueta de “bestia negra” reciente del Liverpool, pero también con un contexto diferente: nuevo técnico en el banquillo local, nuevos automatismos y un estadio que espera que la historia cambie.

Iraola lo sabe: no habrá regalos, no habrá respiro y el margen para la duda es mínimo. Entre un acuerdo multimillonario por Bradley Barcola, la necesidad de extremos, la presión por reforzar otras posiciones y el recuerdo aún fresco de las derrotas ante Forest, el sábado no es un simple segundo partido de liga.

Es el primer veredicto de Anfield sobre el proyecto Iraola. Y en un club como el Liverpool, esos juicios suelen ser rápidos.