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Huijsen hereda el dorsal 4 del Real Madrid

El Madrid ya tiene dorsales para la temporada 2026-27. Y entre todos, uno brilla por encima del resto: el 4 cambia de espalda y se instala en la de Huijsen. No es un número cualquiera. En el Bernabéu, el 4 pesa.

Hasta hace nada, el defensa lucía el 24. Un dorsal de paso, de jugador que llama a la puerta. Ahora, el club le entrega una llave histórica. Para él, malagueño y enamorado desde niño de los grandes centrales blancos, es mucho más que un simple cambio en la camiseta. Es una declaración de confianza… y un desafío.

El sueño del niño de Málaga

Huijsen no tardó en compartir el momento. Foto de la nueva camiseta, mensaje largo, sin imposturas, en sus redes. Ahí abrió el corazón: recordó que siempre soñó con jugar en el Real Madrid y hacerlo con el 4 a la espalda. De pequeño, su gran ídolo era Sergio Ramos. El capitán que convirtió ese número en un símbolo moderno del club y del fútbol mundial.

Él mismo evocó aquellas tardes de niño, jugando con las botas SR4, queriendo parecerse al sevillano. Antes de Ramos, otro tótem había marcado el camino con ese mismo dorsal: Fernando Hierro. Y ahí la historia se hace todavía más íntima. Hierro también es de Málaga. Esa coincidencia geográfica convierte el número en algo casi familiar para Huijsen, un hilo que une su barrio con el palco del Bernabéu.

El defensa sabe perfectamente dónde se mete. No se trata solo de heredar una cifra, sino una línea de sucesión. De Hierro a Ramos, de Ramos a Alaba… y ahora, él.

Un número legendario, un momento decisivo

La temporada que se abre será, para Huijsen, un examen sin matices. Su primer año en la capital dejó destellos de central grande, pero también lagunas. Alternó actuaciones de mucho nivel con errores que le costaron caro. Esa irregularidad terminó sacándole del radar de Luis de la Fuente y lo dejó fuera de la lista de España para el Mundial.

El golpe fue duro. Pero no definitivo.

El tramo final del curso pasado cambió el tono. Huijsen cerró la temporada con mejores sensaciones, más sólido, más concentrado. Y ahora ha completado una pretemporada entera bajo el mando de José Mourinho, con todo lo que eso implica: exigencia diaria, trabajo defensivo al milímetro, cero concesiones. El entorno en Valdebebas le ve preparado para dar un salto. Ahora le toca demostrarlo cada tres días.

En su mensaje, el central quiso agradecer al club, al presidente, al entrenador, a sus compañeros y a la afición. Subrayó que conoce la dimensión del 4, que entiende la historia llena de leyendas que lo han llevado antes que él. Su objetivo, dijo, es escribir su propia historia, ganarse con hechos que un día se le considere digno de haber vestido ese dorsal. Y dejó una promesa muy clara: entregarse al máximo cada día, en cada entrenamiento y en cada partido.

El legado reciente: de Alaba al vestuario

Huijsen no mira solo a las fotos en blanco y negro ni a las noches de Champions de hace una década. El 4 también tiene una historia reciente muy viva en el vestuario. Antes de quedar libre, pertenecía a David Alaba, uno de los defensas más completos de su generación, que ha decidido poner fin a su etapa en el club.

El joven central quiso detenerse en él. Recordó que compartir vestuario con el austríaco fue un privilegio. Lo describió como uno de los mejores compañeros y personas que ha conocido en el fútbol. Destacó su ética de trabajo, su disposición constante a ayudar y la forma en que ejercía el liderazgo, muchas veces lejos de los focos, en el día a día, en los entrenamientos, en los silencios del vestuario.

Ese aprendizaje invisible, el que no sale en los resúmenes ni en las estadísticas, es el que ahora debe aflorar en el campo. El Madrid no solo le ha dado un dorsal histórico; le ha entregado un rol. El 4 no se lleva, se sostiene.

La camiseta ya está lista. El número, también. Ahora falta saber si Huijsen está preparado para que su nombre deje de ser una promesa y empiece a sonar como el siguiente gran central del Real Madrid.