Hearts logra victoria pero enfrenta dudas defensivas
Brillantes arriba, temblorosos atrás. La misma historia que persigue a Vrancken desde que llegó al banquillo de Hearts y que él mismo ha reconocido: necesita equilibrio entre las dos áreas. De momento, vive en el filo.
En esta victoria, la pregunta es inevitable: ¿fue táctica o fue puro cansancio? El equipo venía de vaciarse en una gesta monumental para eliminar a Rapid Vienna jugando con 10 hombres. Las piernas pesaban, la cabeza también.
Aun así, Hearts salió como un tiro. Primera parte furiosa, once remates, siete a puerta. Un asedio. En el centro del campo, Mendy mandó con autoridad, casi sin errores, y se quedó a centímetros de estrenar su cuenta goleadora con Hearts. Su actuación cobró más valor todavía por el contexto: la fea lesión de Tom Renaud a mitad de semana, que puede apartar al francés durante un buen tiempo, había dejado un hueco enorme en la sala de máquinas.
La respuesta ofensiva fue convincente. La defensiva, no tanto.
Atrás, las dudas reaparecieron pronto. St Johnstone golpeó temprano, con otro gol concedido con demasiada facilidad. Demasiado familiar, demasiado repetido para un equipo que aspira a algo más que sobrevivir.
Con el paso de los minutos, el desgaste empezó a cobrarse su precio. Pases sencillos se perdían en la nada, las decisiones se nublaban, la claridad se esfumaba. No era solo el físico: la fatiga mental se hizo evidente. En el tramo final, Hearts ya no atacaba; resistía. Se aferraba al resultado más que defenderlo con convicción.
Pero resistió. Y eso cuenta. El pitido final se sintió como un respiro y como un pequeño impulso antes del derby de Edimburgo del jueves por la noche en Easter Road. Llegan tocados atrás, pero reforzados en carácter.
Al otro lado, St Johnstone tuvo motivos para no venirse abajo pese a encajar tan pronto. Hubiera sido fácil bajar los brazos. Ya se vio algo parecido cuando Dundee United visitó Gorgie hace unas semanas y se marchó con un 4-0. Este grupo, sin embargo, mostró otra pasta.
El equipo de Valakari se rehízo, recuperó terreno y poco a poco le robó el impulso al conjunto local. No se limitó a aguantar; se plantó en campo rival y generó varias ocasiones claras para empatar. El corazón del equipo estuvo en el medio: el ex Hearts Jason Holt y Sam Stanton firmaron un trabajo enorme, sosteniendo al equipo y dándole salida. Por delante, el esfuerzo constante de Jamie Gullan y el impacto de los suplentes Taylor Steven y Kai Fotheringham mantuvieron viva la amenaza.
Faltó lo que decide partidos: calma en el área. La falta de frialdad arriba se vio en una acción que lo resumió todo: Josh Fowler, ya en la segunda parte, superó a Reus, pero no encontró el momento de armar el disparo. Dudó, y la ocasión se esfumó.
Las señales, sin embargo, están ahí. St Johnstone se parece a Hearts en algo muy concreto: tiene argumentos ofensivos, gente que puede hacer daño. Lo que les condena, igual que a los de Vrancken, es la fragilidad en su propia área. Y mientras no cierren esa grieta, cada partido seguirá siendo un ejercicio de funambulismo.






