El frenazo de Besiktas en la operación Salah
El sueño de ver a Mohamed Salah vestido de blanco y negro se ha congelado de golpe. Besiktas, que había llegado a perfilar un contrato millonario para el egipcio tras quedar libre de Anfield el 30 de junio, ha detenido las negociaciones. No por falta de voluntad deportiva. Por dinero. Y, sobre todo, por principios.
El club turco estaba dispuesto a poner sobre la mesa un salario anual cercano a los 12,5 millones de euros, una cifra estratosférica para la Super Lig. El fichaje parecía encarrilado. Pero el acuerdo se rompió donde hoy se rompen muchos grandes negocios del fútbol: en los derechos comerciales y las comisiones.
La operación Salah, atrapada en las comisiones
Las exigencias en torno al reparto de ingresos por la venta de camisetas y la comisión reclamada por el agente de Salah se convirtieron en un muro. Besiktas se negó a derribarlo a golpe de chequera.
El director deportivo, Onder Ozen, salió a explicar un caso que llevaba semanas alimentando titulares y rumores. Reconoció contactos directos con Salah y la elaboración de un modelo de financiación específico para la operación. El entusiasmo inicial era evidente. Hasta que apareció la letra pequeña.
Según Ozen, el clima cambió a partir del 21 de julio. A medida que se acercaba el inicio de la nueva temporada, las peticiones económicas empezaron a multiplicarse y el flujo de información se fue atascando. La negociación, que había arrancado con fluidez, entró en un callejón sin salida.
El dirigente fue claro al marcar la línea roja del club: Besiktas no está dispuesto a asumir comisiones por encima de los límites legales ni compromisos financieros que pongan en riesgo su estabilidad, ni siquiera por una estrella del calibre de Salah. Ozen subrayó que superar el valor legal de las comisiones puede situar a la entidad en un escenario irregular, algo que choca frontalmente con los principios que, asegura, definen la pertenencia al club.
La decisión final la tomó el presidente: levantarse de la mesa. Retirada temporal, sí, pero retirada al fin y al cabo. Un movimiento impopular entre parte de la afición, pero que en la cúpula consideran necesario para proteger el escudo.
De Salah a Leao: cambio de objetivo, mismo impacto
Con el fichaje de Salah prácticamente en suspenso, Besiktas no ha perdido tiempo en buscar un nuevo golpe de efecto. El nombre elegido no rebaja el listón: Rafael Leao.
Según informaciones procedentes de Italia, el club de Estambul ya ha abierto una vía de comunicación oficial con AC Milan para explorar la situación del extremo portugués. El perfil encaja en la pizarra: futbolista de banda, desequilibrante, con capacidad para decidir partidos. Pero con una diferencia clave respecto a Salah: Leao no llega libre, está firmemente atado a un contrato en San Siro.
Eso cambia por completo el tablero financiero. Para Milan, el mensaje es contundente: nada de cesiones, ni fórmulas creativas con opción de compra. Solo venta directa y al contado. El precio estimado por el ex mejor jugador de la Serie A se sitúa entre los 50 y los 60 millones de euros.
Un salto mayúsculo respecto a la operación Salah, donde la gran carga económica se concentraba en el salario y los bonus, no en el traspaso.
Las condiciones de Leao y el reto turco
Superar el filtro de Milan es solo el primer paso. El segundo es convencer al propio Leao. El portugués, en plena madurez competitiva, escucha ofertas con una idea clara: su próximo movimiento debe estar a la altura del interés que despierta en las cinco grandes ligas europeas.
Los informes apuntan a una postura firme del jugador: no valorará seriamente un desembarco en la Super Lig si no se cumplen por completo sus exigencias salariales. Hablamos de un mínimo de 8 millones de euros netos por temporada, más una estructura de primas por rendimiento. Una apuesta económica de altísimo nivel para cualquier club turco.
Pese a ello, Besiktas no se asusta. Tras ver cómo se enredaba el caso Salah, la directiva sigue decidida a encontrar una figura que lidere el proyecto, un futbolista capaz de convertirse en emblema inmediato en el Vodafone Park.
Carrera a tres bandas en Estambul
Besiktas, sin embargo, no corre solo. El nombre de Leao también ha sido vinculado en las últimas semanas a Galatasaray y Fenerbahce. Tres gigantes históricos, tres proyectos ambiciosos y un mismo objetivo: atraer a una estrella en plenísima vigencia.
La baza de Besiktas es clara: ya ha dado el paso formal con Milan. En un mercado donde los tiempos y los gestos pesan tanto como el dinero, ese primer movimiento puede marcar diferencias. O quedarse en nada si las cifras se disparan.
Tras un verano en el que el sueño Salah se ha topado con la realidad de las comisiones y los límites legales, el club se asoma ahora a un reto aún mayor: convencer a Milan, seducir a Leao y sostener, a la vez, una estructura financiera que no se derrumbe bajo el peso de su propio ambición. ¿Hasta dónde está dispuesto a llegar Besiktas para encontrar su próximo gran símbolo?





