Francia redefine su jerarquía en defensa
Francia llega al Mundial con algo muy poco discutible: la pareja titular en el eje de la defensa. William Saliba y Dayot Upamecano son la referencia, el dúo que Didier Deschamps ha elegido para blindar a Les Bleus.
Pero el escenario no es tan tranquilo como parece.
Saliba arrastra molestias en la espalda y las gestiona casi día a día. Según informa L’Équipe, el central de Arsenal podría pasar por el quirófano al término del torneo para solucionar definitivamente el problema. Nada cambiará antes del Mundial, pero esa sombra condiciona ya las decisiones del seleccionador. La elección del tercer central, el primer recambio, deja de ser un simple detalle de lista y se convierte en un asunto clave.
Hasta ahora, ese rol tenía nombre y apellido: Ibrahima Konaté.
El defensa, que dejará Liverpool para unirse a Real Madrid este verano, venía siendo el suplente de confianza en la selección. Sin embargo, su temporada ha sido complicada. Rendimiento irregular en su club, dudas en los grandes partidos y, según el diario francés, esa fragilidad se ha trasladado a los partidos de preparación de Francia para el Mundial.
La consecuencia es contundente: Konaté habría perdido galones.
El puesto de primer recambio en el eje defensivo apunta ahora a un nuevo dueño. Maxence Lacroix, de Crystal Palace, se ha colado en la conversación y, a tenor de los últimos minutos, parece haber adelantado a Konaté en la rotación. En la victoria por 3-1 de Francia ante Irlanda del Norte el lunes, fue Lacroix quien saltó al césped tras el descanso para sustituir a Saliba. No Konaté.
El gesto habla por sí solo. En un amistoso de preparación, con Saliba tocado y el Mundial a la vuelta de la esquina, Deschamps probó a Lacroix en el corazón de la defensa. Una prueba que suena a mensaje: el margen de error se ha acabado y el tercer central ya no está tan claro como antes.
Con Saliba entre algodones, Upamecano consolidado y Konaté en plena lucha por recuperar su estatus, el nombre de Lacroix irrumpe en el momento justo. La jerarquía parecía escrita. Hoy, ya no tanto.






