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Florentino Pérez convoca elecciones en el Real Madrid en crisis

Florentino Pérez rompió su habitual silencio largo y calculado para encender, él mismo, la mecha de un verano que promete ser turbulento en el Real Madrid. Tras una temporada descrita desde dentro y fuera del club como un desastre histórico, sin títulos de peso, con cambios de entrenador y conflictos internos en el vestuario, el presidente anunció que ha puesto en marcha el proceso electoral.

Lo hizo a su manera: abriendo la puerta… pero dejando claro que piensa cruzarla el primero.

Elecciones abiertas, pero con Florentino en la parrilla de salida

Pérez confirmó que ya ha dado el paso formal: «He pedido a la junta electoral que inicie el proceso para convocar las elecciones a la junta directiva, a las que nosotros, esta Junta Directiva, nos vamos a presentar. Las convoco para que todo el mundo sepa que están abiertas a todos, que puedan presentarse como hice yo».

El mensaje es nítido. Habrá urnas, habrá papeletas, habrá campaña. Y él estará en la carrera. No se trata de una despedida, sino de una reafirmación.

En un momento en el que el madridismo reclama respuestas sobre quién dirigirá al equipo la próxima temporada, tras los pasos fallidos con Xabi Alonso y Álvaro Arbeloa en el banquillo, el presidente eligió no dar nombres ni pistas. El foco, insistió, está en el club y en sus socios, no en el banquillo.

Mourinho planea sobre Valdebebas, pero Florentino esquiva el nombre

La pregunta era inevitable: ¿Mourinho? ¿Un regreso del técnico portugués para imponer orden en un vestuario agitado y devolver al equipo a la pelea por los grandes títulos?

Pérez se movió con cautela. «Sobre la llegada de Mourinho, no estamos todavía en esa fase procedimental; estamos centrados en garantizar que el Real Madrid pertenezca a sus socios. Quiero hablar con ellos, que den un paso al frente, que me cuenten qué han hecho por el Real Madrid en sus vidas», explicó.

Y remató el bloqueo informativo: «No voy a hablar de entrenadores ni de jugadores. Me presento para devolver los activos del club a sus socios».

El presidente cierra así, al menos de puertas afuera, cualquier debate inmediato sobre el próximo técnico. El mensaje es político, institucional, casi ideológico: antes de hablar de pizarra, hay que hablar de propiedad y poder.

Defensa a ultranza de su legado y ataque a la prensa

Lejos de un tono defensivo, Florentino utilizó el altavoz para contraatacar. Señaló directamente a sectores de la prensa a los que acusa de intentar desestabilizar al club y de impulsar una campaña para forzar su salida.

Recordó su papel en la estabilización económica de la entidad y en la etapa de éxitos deportivos recientes, y se colocó, sin matices, como el único capaz de blindar al Real Madrid frente a intereses externos y «campañas absurdas» contra su figura.

«Se lo están quitando, por lo que veo cada día, algunos periodistas que quieren que me vaya», denunció. «No solo no me voy a ir, me voy a presentar a las elecciones porque quiero que el Real Madrid siga perteneciendo a sus socios. Me presenté hace 26 años y tuve que pagar a los que no cobraban y defender la institución. Tengo que poner fin a esta campaña absurda contra el Real Madrid».

El discurso subió un peldaño más cuando reivindicó, sin rubor, su lugar en la historia del club: «Nunca ha habido un Real Madrid más glorioso en la historia. Fui elegido el mejor presidente de la historia del club, y de la historia de todos los clubes».

No hay espacio para la duda. Florentino se ve a sí mismo no solo como presidente, sino como garante histórico del modelo.

“Que se presenten”: desafío directo a los críticos

Pese a que, por ahora, no asoma un rival de peso, Pérez insistió en que estas elecciones son una oportunidad real para quienes le critican. Y lanzó un reto, con nombres velados pero dardos muy claros.

«Convoco elecciones este año para que haya candidatos. Ese señor que habla con las eléctricas y tiene acento sudamericano, que se presente. Acento mexicano. Dicen que somos muy malos, que somos una dictadura. Que se presente ese señor del que hablamos, y cualquiera que quiera».

El presidente señala así a voces críticas que se mueven entre los medios y los despachos, a las que acusa de atacar al club desde la sombra. Su respuesta es simple: si tanto cuestionan el modelo, que den la cara en las urnas.

El cierre del discurso fue, de nuevo, una declaración de resistencia: «Florentino no se va a ir hasta que los socios quieran. Los que quieran presentarse, que se presenten y digan que lo van a hacer mejor. Eso es lo que hice yo antes del año 2000, cuando votaban hasta los muertos. ¿Vamos a volver a esa época? No. Estamos trabajando para hacer mejor el fútbol y al Madrid, y vamos a conseguir muchas cosas».

Un verano decisivo en el palco… y en el césped

El presidente ha movido ficha en el momento más delicado de su último ciclo: sin títulos grandes, con la grada inquieta y con el futuro deportivo del equipo en el aire. Ha elegido el combate frontal, elecciones mediante, antes que replegarse.

Las urnas dirán si el madridismo respalda de nuevo al hombre que se proclama mejor presidente de la historia. La incógnita, mientras tanto, es otra: ¿quién se atreverá a desafiarle en un Real Madrid que arde por dentro y mira al verano como un punto de no retorno?