Everton acelera la contratación de Tyrique George y su reconstrucción
Everton se mueve rápido. El club de Merseyside está cerca de cerrar un acuerdo con Chelsea para el fichaje definitivo de Tyrique George, el joven extremo que dejó buenas sensaciones en apenas cuatro meses de cesión.
El plan inicial era simple: opción de compra de 25 millones de libras. La realidad económica de Everton, no. El club ha logrado renegociar ese acuerdo y trabaja ahora en una fórmula con una cantidad fija más complementos, un alivio para unas cuentas que siguen bajo presión, pero sin renunciar a un futbolista que ha convencido en el día a día.
George, de 20 años, apenas fue titular una vez en sus 11 apariciones con la camiseta blue de Liverpool, pero no necesitó mucho más para ganarse a David Moyes. El técnico, que no regala elogios, ya en mayo le definió como “un chico excelente” con “una ética de trabajo excelente” cuando le preguntaron por la posibilidad de retenerlo antes del último partido de la temporada. El mensaje era claro: si había margen para ficharlo, Everton lo intentaría.
Y lo está haciendo.
Un verano de cambios en Goodison
El movimiento por George no llega solo. Everton está ultimando también un acuerdo de 16 millones de libras por Hayden Hackney, centrocampista de Middlesbrough. Un fichaje que encaja con la idea de Moyes: energía, recorrido y edad para crecer.
Merlin Rohl, mediapunta que llegó cedido desde SC Freiburg, también se quedará. Su préstamo se transformará en traspaso tras una etapa convincente, otro indicio de que el club quiere consolidar a los jugadores que ya han demostrado adaptarse al contexto y a la exigencia de la Premier League.
Mientras tanto, dos veteranos de peso se marchan. Idrissa Gana Gueye y Seamus Coleman abandonan el club tras la expiración de sus contratos. Se va jerarquía, experiencia de vestuario y muchos años de servicio, pero se libera masa salarial y se abre espacio para una nueva columna vertebral.
El mensaje es inequívoco: Everton se rejuvenece, baja el coste de la plantilla y apuesta por perfiles con valor de reventa, sin renunciar a la competitividad inmediata.
De promesa de Cobham a moneda de mercado
Tyrique George es producto puro de la academia de Chelsea. Formado en Cobham, lleva 12 meses en el escaparate. El club londinense lo declaró disponible para traspaso hace un año, y no han faltado pretendientes.
El verano pasado mantuvo conversaciones con RB Leipzig. El proyecto alemán, sin embargo, no terminó de concretarse. Más tarde, en el último día del mercado de septiembre de 2025, estuvo a punto de firmar por Fulham por 22 millones de libras. El acuerdo se vino abajo en el tramo final del deadline day y George se quedó en tierra de nadie, a la espera de una oportunidad que acabaría llegando desde Merseyside.
Ese camino, que parecía torcido, puede desembocar ahora en estabilidad. Un club que le quiere, un entrenador que confía en él y una afición que ya ha visto destellos de su uno contra uno y su capacidad para trabajar sin balón. Si el fichaje se cierra en los términos que persigue Everton, el riesgo parece asumible para ambas partes.
Chelsea, obligado a vender
Al otro lado, en Stamford Bridge, el contexto es muy distinto. Chelsea sigue en plena reconstrucción bajo el mando de Xabi Alonso y encara un verano incómodo: necesita remodelar la plantilla, pero también reducirla de forma drástica.
El club ha incorporado a Marco Palestra desde Atalanta y mantiene interés en Maxence Lacroix (Crystal Palace), Jacobo Ramon (Como) y el lateral Pep Chavarria (Rayo Vallecano). Son movimientos que apuntan a una nueva columna vertebral, más flexible y adaptada a la idea del técnico.
El problema es el tamaño del vestuario y el golpe deportivo y económico de la última campaña. Décimos en la Premier League, sin billete para competiciones europeas, con menos partidos, menos ingresos por televisión y por día de partido. Todo ello, bajo la lupa de un acuerdo de liquidación con la Uefa para las próximas tres temporadas, después de haber infringido la normativa financiera el verano pasado.
En ese escenario, las ventas no son una opción táctica: son una obligación estratégica.
Real Madrid mira a Enzo Fernández. Como e Inter Milan siguen de cerca a Trevoh Chalobah. Las situaciones de Benoit Badiashile, Tosin Adarabioyo y Wesley Fofana están en el aire, igual que las de los atacantes Alejandro Garnacho y Liam Delap. Ninguno tiene garantizado su sitio en el nuevo proyecto.
George encaja en ese patrón: un activo con mercado, con recorrido, que permite a Chelsea hacer caja y aligerar una plantilla sobredimensionada.
La pregunta ya no es si los londinenses van a vender, sino cuántos de estos nombres seguirán vistiendo de azul cuando arranque la próxima temporada.






