Eva Olid lidera el nuevo proyecto de Manchester United Women
El banquillo de Manchester United Women ya tiene dueña. Eva Olid, la entrenadora que llevó a Hearts a un histórico título en Escocia, toma el relevo de Marc Skinner a apenas un mes del inicio de la WSL, con el debut liguero ante London City Lionesses fijado para el 4 de septiembre.
Skinner se marchó el lunes, cerrando un ciclo de cinco años marcado por finales, el primer gran título del club y el salto a Europa. Ahora el proyecto cambia de manos… y de filosofía.
De Hearts a Old Trafford: una ganadora contrastada
Olid llega a Manchester con un currículum reciente difícil de discutir. En Hearts, donde trabajó también cinco años desde 2021, firmó una obra que ya forma parte de la historia del club: primer título de la Scottish Women's Premier League, por delante de Rangers, y clasificación para su primera final de la Scottish Cup en 2024, perdida precisamente ante el conjunto de Glasgow.
El último curso, Hearts terminó dos puntos por encima de Rangers en la SWPL. El anuncio de su salida se produjo en abril, por mutuo acuerdo, pero la entrenadora decidió apurar la temporada y marcharse en lo más alto, con el trofeo en las manos y el trabajo consumado.
Ese perfil de técnica paciente, capaz de construir y mejorar con el tiempo, encaja de lleno en lo que ahora busca Manchester United.
Un sueño personal, una misión colectiva
Olid no ocultó lo que significa este paso en su carrera: convertirse en entrenadora principal de Manchester United Women es, para ella, “un sueño hecho realidad”. Y el contexto acompaña. El club le pone sobre la mesa una estructura poderosa: unas instalaciones de entrenamiento de primer nivel, una academia que ya está produciendo futbolistas listas para competir en un primer equipo exigente y un grupo de personal de apoyo que el propio club califica de excepcional.
Desde los despachos, la ven como la figura idónea para exprimir al máximo el talento que ya está en la plantilla y, sobre todo, para acelerar la transición de las jóvenes de la academia hacia el primer equipo. No se trata solo de ganar, sino de cómo se quiere ganar en los próximos años.
El giro estratégico de Ratcliffe e INEOS
Cuando Sir Jim Ratcliffe y el grupo INEOS aterrizaron en el club, la hoja de ruta era clara: conquistar la WSL antes de 2028. El objetivo era directo, ambicioso, casi una declaración de fuerza en un campeonato dominado por el llamado “big three”.
Ahora el discurso ha cambiado de raíz. El club asume que la carrera por el título, tal y como se ha planteado en los últimos años, es cada vez más cara y menos sostenible. La apuesta pasa por invertir más y mejor en la academia, por desarrollar talento propio y por construir un bloque capaz de pelear por títulos sin depender de fichajes de alto coste y salarios desorbitados.
En Manchester sienten que el retorno de la inversión en grandes estrellas no ha estado a la altura de lo esperado. Les preocupa el coste creciente de mantenerse en la pelea por la WSL a golpe de mercado. Prefieren destinar ese esfuerzo económico y estructural a un modelo que, creen, puede dar réditos más duraderos.
La referencia está en casa: la academia masculina ha alimentado equipos campeones durante décadas. En el fútbol femenino, esa fórmula aún está por probar en la élite. Y ahí entra Olid.
El legado de Skinner y el peaje del tiempo
La decisión de virar hacia un proyecto más paciente llega, además, después de una etapa en la que Manchester United Women ha demostrado poder incomodar a las potencias establecidas.
Con Skinner, el equipo alcanzó cuatro finales —tres de FA Cup y una de League Cup— y levantó su primer gran título en la temporada 2023/24. También se estrenó en Europa y llegó hasta los cuartos de final de la Champions League. Nadie más, fuera del “big three”, ha logrado irrumpir con tanta fuerza en la WSL en los últimos años.
Ese es el listón que hereda Olid. Y también el dilema: el club asume que, si la vía prioritaria va a ser la juventud y el desarrollo interno, quizá haya que renunciar a una inmediatez que el equipo ya había empezado a saborear. Ganar con continuidad puede tardar. La apuesta exige algo que casi no existe en el fútbol moderno: tiempo.
Una temporada a contrarreloj
El reloj, sin embargo, no se detiene. La WSL arranca en septiembre y Olid debe construir rápido una base de trabajo, un estilo reconocible y una jerarquía dentro del vestuario. Tendrá a su favor una estructura sólida y una academia en plena efervescencia. En contra, la exigencia de un club que ya ha probado el sabor de las finales y que no quiere renunciar a ellas.
Manchester United Women entra en una nueva fase: menos fichajes de relumbrón, más formación; menos gasto inmediato, más inversión a largo plazo. Olid será el rostro visible de ese giro.
La pregunta es sencilla y, al mismo tiempo, decisiva: ¿cuánto está dispuesto a esperar el club para que este nuevo United, construido desde abajo, vuelva a discutirle los títulos al “big three” de la WSL?






