Estevao Willian: el futuro del Chelsea que aún no brilla
El disparo que rozó el milagro salió del pie equivocado para el guion, pero no para la historia. Estevao Willian, 19 años, casi rescata un punto para el Chelsea en casa del Arsenal con un zurdazo enroscado que obligó a David Raya a estirarse al límite. No entró. Pero dejó algo más que una ocasión: un recordatorio ruidoso de lo que puede llegar a ser en el equipo de Xabi Alonso.
Un talento caro… y casi invisible
La paradoja es evidente. El club pagó alrededor de 51 millones de libras al Palmeiras por uno de los extremos más prometedores de Brasil y, a estas alturas de la temporada, apenas ha jugado 96 minutos. Ochenta de ellos contra el Luton Town, de League One, en la Carabao Cup. El resto, migajas: 16 minutos repartidos en apariciones desde el banquillo frente a Fulham y el propio Arsenal. Ni un solo segundo en el apretado triunfo ante el Brighton, donde vio el final del partido desde fuera.
El camino se le ha estrechado por varios frentes. El fichaje récord del club, Morgan Rogers, llegó desde Aston Villa por 117 millones de libras y ha sido titular en todos los encuentros. Cole Palmer y Joao Pedro también han arrancado la temporada en plena forma, ocupando precisamente las zonas del campo donde mejor se mueve el brasileño.
Desde Brasil han surgido versiones que apuntan a un Estevao molesto por la falta de oportunidades. En Londres, sin embargo, niegan cualquier conflicto. Fuentes en Stamford Bridge y personas del entorno del jugador insisten en que no hay malestar, incluso hablan de ilusión con la política de fichajes del verano, incluida la llegada de Rogers.
Intocable… aunque no juegue
Dentro del club, el estatus de Estevao es claro. Chelsea lo coloca en un pequeño grupo de futbolistas considerados “intocables”, junto a Palmer, Joao Pedro y Moises Caicedo. No hay intención de vender a ninguno de ellos. Al contrario: el brasileño está en el centro de la planificación a largo plazo de Alonso y de la dirección deportiva.
Ya ha habido conversaciones preliminares sobre una mejora de contrato. La idea es premiar a las piezas clave con nuevas condiciones en los próximos meses, como ya se hizo con Joao Pedro. El mensaje interno es contundente: Estevao forma parte del futuro inmediato.
Alonso también lo verbaliza sin rodeos. Preguntado por si la escasa participación del extremo podía ser síntoma de descontento, el técnico respondió: “No, Este está listo, entrenando bien. El otro día tuvo un gran impacto. Está totalmente involucrado, con muy buena actitud cada día. Cuento con Este al 100% por su potencial. Es muy joven, pero está aprendiendo y adaptándose rápido. La temporada es larga”.
Hay otro matiz importante: el físico. Estevao arrastra una grave lesión muscular de la pasada campaña, una rotura de isquiotibiales de grado cuatro que le dejó sin Mundial. El plan del cuerpo técnico pasa por aumentar su carga de minutos de forma progresiva a lo largo del curso.
Un rol incómodo en el Emirates
Su aparición en el Emirates tuvo algo de excepción táctica. Entró por Pedro Neto, que está actuando como carrilero en el nuevo sistema de Alonso, cuando el Chelsea buscaba desesperadamente el empate. Para un atacante fino, de uno contra uno y último pase, la banda como carrilero en un partido grande es casi una trinchera: ida y vuelta constante, duelos físicos, tareas defensivas exigentes.
Cuesta imaginar otro contexto en el que Estevao vuelva a desempeñar ese rol. Su hábitat natural está más arriba, más por dentro, cerca del área. Justo donde Cole Palmer se ha adueñado del perfil derecho como mediapunta, esa especie de “interior-diez” desde el que manda en los ataques y también en el vestuario.
Cuando Alonso ha utilizado defensa de cuatro, Estevao y Palmer han dejado destellos de una sociedad prometedora. Pero ese dibujo solo se ha visto contra el Luton en la Carabao Cup. En la Premier, el técnico se ha inclinado por mantener su estructura preferida y, con ella, el sitio de Palmer es prácticamente intocable.
Un grupo largo, minutos cortos
Alonso ha dejado claro que, sin competiciones europeas, quiere apretar al máximo a su once tipo. Incluso en la Carabao Cup ha alineado algo muy cercano a su equipo más fuerte. El objetivo es que las ideas tácticas calen rápido en un vestuario amplio y joven.
El problema es aritmético. La plantilla cuenta con 27 jugadores de campo y solo pueden entrar 20 en cada convocatoria: 11 titulares y nueve suplentes. Con todos sanos, seis futbolistas se quedarían fuera cada jornada sin ni siquiera sentarse en el banquillo.
La competencia se nota especialmente arriba. Palmer y Rogers han sido titulares en todos los partidos. Joao Pedro ha salido de inicio en los tres encuentros de liga. Danny Welbeck, el delantero más experimentado, fue el elegido para liderar el ataque ante el Luton. Eso ha reducido al mínimo el margen para Emmanuel Emegha, fichado desde el Strasbourg, que solo ha aparecido una vez en el banquillo.
Detrás pasa algo parecido. El central Aaron Anselmino todavía no ha debutado y solo ha entrado en una convocatoria, condicionado también por temas físicos. Otros jóvenes atacantes, como Geovany Quenda y Jamie Gittens, apenas han sumado ocho y diez minutos respectivamente en los cuatro partidos oficiales. Quenda, contratado pese al interés del Manchester United en 2024, incluso se ha quedado fuera de dos listas de Alonso.
Las bajas en el centro del campo han evitado que el embudo sea aún más estrecho. Los problemas físicos de Moises Caicedo y Jordan Henderson han dejado al equipo corto de efectivos en esa zona en algunos momentos. Ni siquiera eso ha abierto demasiado la puerta a otros: Valentin Barco, uno de los refuerzos del verano, solo ha tenido una titularidad y una aparición como suplente, mientras Malo Gusto ha sido reconvertido a centrocampista. El carrilero Marco Palestra sigue lesionado.
La lección de los campeones sin Europa
El escenario no es nuevo en la élite inglesa. Los equipos que pelean por la liga sin carga europea suelen apoyarse en un núcleo reducido. La historia reciente lo respalda.
El Leicester City campeón de la Premier en la 2015-16 lo hizo con solo 14 jugadores disputando más de 15 partidos en todas las competiciones a las órdenes de Claudio Ranieri. Un año después, el Chelsea de Antonio Conte levantó el título sin torneos continentales y únicamente 13 futbolistas superaron los 1.500 minutos en todas las competiciones.
Incluso con la regla de las cinco sustituciones, la tendencia se mantiene. En la temporada 2022-23, cuando el Newcastle United se clasificó para la Champions, solo 14 jugadores pasaron de los 1.500 minutos. El caso más reciente, y quizá el más comparable, es el del Manchester United tras acabar tercero el curso pasado sin fútbol europeo: 13 futbolistas superaron esa barrera de minutos, aunque cayeron pronto en ambas copas nacionales.
Alonso parece caminar por la misma senda. Un bloque corto, automatismos claros, jerarquías definidas. Y alrededor, un grupo de jóvenes esperando que se abra una rendija.
El valor de un miércoles de Copa
Ahí entra en juego el próximo reto: Leeds United visita Stamford Bridge este miércoles en la Carabao Cup. Sobre el papel, es una eliminatoria más. Para quienes viven en la frontera de las convocatorias, es mucho más que eso.
Si el Chelsea cae eliminado, no habrá más partidos de copa hasta la FA Cup en enero. Tres meses largos de Premier, entrenamientos y paciencia para quienes, como Estevao, buscan convertir sus ráfagas en argumentos irrebatibles.
Una buena noche de Copa puede cambiar percepciones, acelerar planes, forzar decisiones. El disparo de Estevao en el Emirates no dio un punto, pero sí una pista: si el brasileño empieza a encadenar minutos de verdad, ¿cuánto tardará en dejar de ser solo “intocable” a futuro para convertirse en imprescindible en el presente?






