Enzo Maresca: el nuevo reto de seguir a Pep Guardiola
Enzo Maresca se sentó por primera vez como técnico del Manchester City y no esquivó el peso del cargo. Lo miró de frente. Seguir a Pep Guardiola, dijo, es “un privilegio”. No lo disfrazó de carga ni de miedo. Lo llamó reto. Y sonrió.
El italiano, de 46 años, llega para ocupar la silla que durante una década definió el fútbol europeo desde el Etihad Stadium. Diez años, 20 títulos, un ciclo que convirtió al City en referencia mundial. Ahora, el relevo. Y Maresca no es un extraño que entra en territorio ajeno: es la tercera vez que trabaja para el club.
“Considero a Pep probablemente el mejor entrenador del mundo en los últimos 20, 25 años”, admitió ante los medios en su primera rueda de prensa. No hubo falsa modestia ni intento de rebajar el listón. “Es un desafío. Es bonito. Es un privilegio”.
El fantasma de los grandes que se fueron
La historia reciente avisa. Tras Sir Alex Ferguson, el Manchester United se sumergió en una larga travesía. Tras Arsène Wenger, el Arsenal tardó años en reencontrarse. Maresca conoce el relato y no lo niega.
“La historia de seguir a un entrenador con muchos años en el mismo club siempre ha sido complicada: después de Sir Alex, después de Arsène”, recordó. “Es un desafío intentar hacer las cosas bien desde el primer momento para esta organización, para los aficionados, para todos”.
El contexto, sin embargo, es distinto. El City no es un club a la deriva que busca salvavidas. Es una estructura consolidada que ha tenido solo tres entrenadores en 17 años. Estabilidad en un fútbol que vive del corto plazo.
“Creo que la organización es lo principal”, subrayó Maresca. “Este club, esta organización, han tenido tres entrenadores en 17 años. Esto no es normal, no sucede a menudo. Es una de las razones por las que tengo confianza en que podemos hacer un gran trabajo”.
No habla desde fuera. Conoce los pasillos, las caras, los códigos. Dirigió al equipo de desarrollo de élite del City y fue asistente de Guardiola en la temporada 2022/23, la del triplete histórico. Vio de cerca cómo se construye un campeón y ahora le toca sostenerlo.
Rodri, el pilar que espera el quirófano
La gran incógnita deportiva del arranque de curso tiene nombre propio: Rodri. El centrocampista español, Balón de Oro del último Mundial, entra en su último año de contrato y su nombre ya suena en el entorno del Real Madrid. Maresca no se inquieta.
“Alrededor de los grandes jugadores siempre hay especulación”, explicó. “No me preocupa. Es normal. Ganaron el Mundial y él fue el mejor jugador o uno de los mejores. Creo que todos los entrenadores quieren tener a Rodri”.
El plan inmediato, sin embargo, no pasa por los despachos, sino por el quirófano. El mediocentro será operado de la espalda el lunes. Después, vacaciones, descanso, recuperación. Maresca confía en arrancar la temporada con él aún en su plantilla. La idea es sencilla: que vuelva, que se recupere, que siga siendo el eje de un City que ha construido buena parte de su dominio alrededor de su figura.
Un fichaje récord y una identidad clara
Mientras el futuro de Rodri alimenta rumores, el presente del City se refuerza a golpe de talonario. El club cerró el fichaje del centrocampista inglés Elliot Anderson, procedente del Nottingham Forest, en una operación cifrada en unos 116 millones de libras.
Maresca aterriza, por tanto, en un vestuario poderoso, caro y acostumbrado a ganar. Y lo hace con la tranquilidad de quien siente que su trabajo reciente habla por él. Ni Leicester ni Chelsea salieron indemnes de su marcha, pero el italiano se queda con lo deportivo.
“Me siento bastante afortunado en cuanto a mis antiguos clubes: Leicester, Chelsea. Creo que hicimos un gran trabajo”, afirmó, siempre con gesto relajado. “En ambos clubes, la identidad del equipo era clara, el éxito del equipo era claro, y me siento muy afortunado de haber formado parte de esos clubes”.
En Stamford Bridge no gustó nada la forma en que se produjo su salida en Año Nuevo, con el City ya en el horizonte. El italiano no quiso alimentar la polémica. Pasó página con una frase corta, casi seca: “Ahora estamos aquí. Eso es lo más importante, solo se trata del City. Nada que añadir”.
El peso del legado y el tiempo como juez
Maresca hereda una máquina en marcha, con una idea de juego incrustada en cada línea del campo. No llega para reconstruir, sino para sostener, ajustar, evolucionar. Es una tarea distinta, menos épica quizá, pero igual de cruel: cualquier tropiezo se comparará con la era Guardiola.
El italiano lo sabe. Acepta el reto con naturalidad y se apoya en lo que considera la gran fuerza del club: una estructura que no vive pendiente del próximo resultado, sino de un plan a largo plazo. Esa es su mayor aliada en un escenario donde el listón está en lo más alto.
La pregunta ya no es qué hizo Pep, eso está escrito en la historia del City. La cuestión, desde hoy, es otra: ¿hasta dónde podrá llevar Maresca un equipo que ya ha tocado el techo… o que quizá aún no lo ha encontrado?






