Empate 1-1 entre Napoli W y Sassuolo W en la Serie A Women
En el Stadio Giuseppe Piccolo, el empate 1-1 entre Napoli W y Sassuolo W cerró la jornada 22 de la Serie A Women con la sensación de que las locales dejaron escapar la oportunidad de consolidar su salto competitivo. El contexto de la tabla lo subraya: Napoli W llega a este punto en la 6.ª posición con 32 puntos y una diferencia de goles total de +5 (30 a favor y 25 en contra), mientras Sassuolo W sobrevive en la 9.ª plaza con 18 puntos y un lastre de -17 (17 goles a favor y 34 en contra). Dos universos distintos que, sin embargo, se encontraron en un marcador corto y tenso.
El ADN de ambos equipos explica buena parte del guion. Napoli W ha construido su temporada sobre un equilibrio notable: en total ha ganado 8 partidos, empatado 8 y perdido 6 en 22 encuentros. En casa, su registro es de 4 victorias, 3 empates y 4 derrotas, con 13 goles a favor y 12 en contra, una media de 1.2 goles anotados y 1.1 encajados por partido como local. No es un fortín arrollador, pero sí un escenario donde suele competir hasta el final, apoyada en una estructura habitual de 4-4-2 que le ha dado continuidad (13 partidos con ese dibujo).
Sassuolo W, por el contrario, ha vivido una campaña de supervivencia. En total solo ha ganado 4 partidos, con 6 empates y 12 derrotas, y una media goleadora total de 0.8 tantos a favor por encuentro, por 1.5 en contra. Su fragilidad se entiende especialmente en casa (3 goles a favor y 15 en contra en 11 partidos), pero en sus desplazamientos muestra un rostro algo más agresivo: 14 goles a favor y 19 en contra, con un promedio de 1.3 tantos anotados y 1.7 encajados fuera de casa. Es un equipo que, lejos de su estadio, se anima a abrir partidos, aunque a menudo a costa de su propia seguridad.
Formaciones y Estrategias
En Cercola, ambos técnicos apostaron por sus bloques de confianza. David Sassarini alineó de inicio a piezas clave como la guardameta B. Beretta, el eje defensivo con T. Pettenuzzo y M. Jusjong, y un frente ofensivo liderado por C. Fløe y M. Banusic, flanqueadas por la movilidad de C. Floe y el trabajo entre líneas de K. Kozak. En el banquillo, perfiles como F. Thisgaard, E. Kainulainen o H. M. Barker ofrecían variantes para cambiar el ritmo del duelo.
Salvatore Colantuono, por su parte, sostuvo su once alrededor de N. Benz bajo palos, la experiencia de D. Philtjens en el lateral, la energía de K. Missipo en la medular y la amenaza de L. Clelland en ataque, apoyada por futbolistas como G. Guerzoni o A. Andersone. Desde el banquillo, nombres como E. Dhont o D. Sabatino le daban al Sassuolo W la opción de modificar el dibujo hacia estructuras más ofensivas, como las que ha utilizado durante el curso (3-4-1-2, 4-3-3, 3-4-3).
En cuanto a bajas, el informe no registra ausencias confirmadas ni dudas, lo que refuerza la idea de que ambos entrenadores pudieron acercarse a su once tipo. Sin embargo, el desgaste disciplinario de la temporada pesaba sobre varias protagonistas. Napoli W llega con un volumen importante de amonestaciones repartidas a lo largo de los 90 minutos: su pico de tarjetas amarillas se sitúa entre el 61’ y el 75’, con un 25.93% de sus amarillas totales en ese tramo, seguido por el 31’-45’ (22.22%) y el 46’-60’ (18.52%). Es un equipo que tiende a endurecer el juego a medida que se aproxima el descanso y, sobre todo, en el corazón de la segunda parte, cuando el cansancio y la tensión competitiva se cruzan.
Sassuolo W, en cambio, concentra su mayor riesgo disciplinario en la recta final: el 25.00% de sus amarillas totales llega entre el 76’ y el 90’, con otro 20.83% entre el 46’ y el 60’ y el mismo porcentaje entre el 61’ y el 75%. Es decir, el conjunto de Colantuono se descompone más en los minutos calientes, cuando el resultado aprieta. En un partido cerrado como este, esa tendencia explicaba por qué el tramo final se convertía en un campo minado para las visitantes.
Duelo Clave
El duelo clave, el “Cazador vs Escudo”, estaba personificado en C. Fløe y la zaga de Sassuolo W. La atacante danesa llega a este punto con 6 goles y 2 asistencias en liga, 39 disparos (25 a puerta) y 25 pases clave, una cifra que la convierte tanto en finalizadora como en generadora. Frente a una defensa que, en total, ha encajado 34 goles, y que fuera de casa recibe una media de 1.7 tantos por encuentro, cada balón que tocaba Fløe parecía una amenaza latente. A su lado, M. Banusic aportaba 4 goles y 2 asistencias, con 18 disparos y 11 remates a puerta, además de un penalti transformado en total. Juntas, dibujan un frente ofensivo capaz de castigar cualquier desajuste.
Del otro lado, L. Clelland representa la mejor arma ofensiva de Sassuolo W: 4 goles y 1 asistencia en 15 apariciones, con 21 disparos totales y 13 a puerta. Su capacidad para aparecer entre líneas y atacar el espacio obligó a M. Jusjong y T. Pettenuzzo a una concentración máxima. Jusjong, con 14 balones bloqueados y 14 intercepciones en total, es una de las especialistas defensivas del campeonato; sus 14 acciones de bloqueo hablan de una central que no teme exponerse para tapar disparos. Pettenuzzo, por su parte, complementa con 22 entradas, 6 disparos bloqueados y 20 intercepciones, aunque su agresividad se refleja en las 6 amarillas que acumula.
El Motor de Cada Equipo
En la sala de máquinas, el “motor” de Napoli W tiene nombre propio: M. Bellucci. Con 733 pases totales y un 76% de precisión, además de 14 pases clave y 27 entradas, es la brújula que equilibra la salida de balón y la presión tras pérdida. Su duelo con la energía de K. Missipo y el despliegue de G. Guerzoni marcó el ritmo del partido. Cada vez que Bellucci encontraba a Kozak entre líneas —autora de 3 goles y 1 asistencia en total, con 307 pases y 9 pases clave—, Napoli W lograba juntar líneas y empujar al Sassuolo W hacia su área.
En la banda visitante, E. Dhont simboliza el “motor creativo” de Colantuono. Con 3 asistencias en total, 16 pases clave y 90 duelos disputados (44 ganados), su capacidad para conducir y atraer faltas (17 recibidas) es esencial para que Sassuolo W gane metros y respire. Su lectura del juego ofrece salidas cuando el equipo se ve sometido, como ocurrió en varios tramos en Cercola.
Conclusiones
Desde una perspectiva estadística, el empate se explica por la capacidad de Sassuolo W para maximizar sus momentos ofensivos a pesar de su debilidad estructural, y por cierta falta de colmillo de Napoli W para traducir su dominio posicional en goles. En total, las napolitanas promedian 1.4 goles a favor por partido y solo 1.1 en contra; Sassuolo W, 0.8 a favor y 1.5 en contra. Si proyectáramos un modelo de Expected Goals sobre estos datos, el pronóstico habría favorecido claramente a Napoli W, especialmente considerando su equilibrio defensivo (25 goles encajados en 22 partidos) frente a la producción ofensiva limitada de Sassuolo W.
Sin embargo, el fútbol se decidió aquí más por detalles que por tendencias. Napoli W mostró una vez más su capacidad para competir y sostener ritmos altos, pero dejó la sensación de que, con su arsenal ofensivo —Fløe, Banusic, Kozak, Floe—, un punto sabe a poco. Sassuolo W, en cambio, puede leer este 1-1 como un pequeño triunfo táctico: supo contener, sufrir en los tramos donde suele romperse (especialmente el 76’-90’, donde acumula el 25.00% de sus amarillas totales) y golpear lo justo para sumar.
Siguiendo la lógica de los datos, el veredicto táctico es claro: Napoli W se consolida como un bloque fiable, con margen de crecimiento en la eficacia en el área rival; Sassuolo W, pese a su fragilidad defensiva global y un diferencial de -17, demuestra que, bien armado alrededor de Clelland y Dhont, aún puede arañar puntos en escenarios hostiles. En un campeonato largo, partidos como este explican por qué la tabla se estira en la parte media y por qué cada detalle, cada entrada de Pettenuzzo o cada carrera de Fløe, puede cambiar el relato de una temporada.





