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Crystal Palace tropieza y el mercado mira a Ismaila Sarr

El arranque de Crystal Palace lejos de casa no pudo ser peor. En su visita a Everton, el equipo se vio superado desde el inicio y dejó la sensación de estar todavía muy lejos de su mejor versión. Y, mientras tanto, un nombre propio empieza a agitar el mercado: Ismaila Sarr.

Desde Liverpool hay interés en el atacante, y esa posibilidad enciende las alarmas en Palace. Lo último que puede permitirse el club antes del cierre de la ventana es perder a sus mejores futbolistas. Bastante tiene ya con enderezar el rumbo en el césped como para desarmar aún más la plantilla.

Aun así, hay algo de consuelo. A pesar del mal comienzo, este equipo tiene gol. Puede que sufra, puede que conceda, pero tiene recursos arriba para hacer daño si encadena dos o tres buenas jugadas. Esa sensación mantiene viva la esperanza en medio del ruido del mercado.

City vence, pero no convence del todo

En la otra orilla, Manchester City cumplió ante Bournemouth. Ganó, y para muchos fue justo vencedor, pero el rendimiento dejó matices. El experimento con Marc Guehi en el centro del campo resultó algo rígido, casi forzado, y abre interrogantes. Difícil no pensar en Mateo Kovacic viendo el partido desde atrás, preguntándose qué papel le espera.

Aun así, el vigente campeón ya mueve ficha hacia el futuro. La llegada del joven Ayyoub Bouaddi ilusiona, aunque nadie dentro del club se engaña: necesitará tiempo para adaptarse al ritmo, a la intensidad y a las exigencias de un vestuario que no perdona relajaciones.

No se espera un paseo

El siguiente compromiso no se perfila como una exhibición cómoda para City. El rival promete apretar, incomodar y obligar al equipo de Pep Guardiola a sostener el nivel durante los 90 minutos. Todo apunta a un partido más incómodo que brillante.

Pero la sensación general es clara: City acabará imponiéndose. Tiene más recursos, más variantes y, sobre todo, tiene a Erling Haaland. El noruego se quedó sin marcar el pasado fin de semana, un detalle que suele tener consecuencias. Cuando Haaland se marcha de vacío, suele responder en el siguiente encuentro con una contundencia casi estadística.

De ahí que la previsión sea contundente: se espera victoria visitante por 1-3. Un marcador que encaja con la narrativa del momento: un City algo tosco por momentos, pero letal cuando pisa el área, frente a un rival que puede marcar, pero al que no le alcanza para sostener el pulso hasta el final.