Crystal Palace asegura a Dwight McNeil tras fallido traspaso
Crystal Palace por fin tiene a Dwight McNeil. Han tenido que pasar dos ventanas de fichajes, un acuerdo frustrado a última hora y hasta una conversación directa con la pareja del jugador para que el zurdo vista de rojo y azul. Pero Selhurst Park ya tiene a su nuevo centrocampista, atado con un contrato de cuatro años y en el centro de una operación de trueque que envía a Brennan Johnson a Everton.
Un fichaje que casi se rompe para siempre
McNeil, 26 años, estuvo a un paso de ser jugador de Palace en enero. Entonces, los londinenses cerraron con Everton una cesión con opción de compra obligatoria que habría terminado en un traspaso definitivo de 20 millones de libras. El jugador pasó reconocimiento médico, preparó el cambio de vida, se subió a la montaña rusa emocional… y el trato se vino abajo en el último instante por un problema con el papeleo.
No hubo margen para completar la documentación. No hubo traspaso. Y no hubo explicación pública convincente para el entorno del futbolista.
La reacción llegó rápido. Megan Sharpley, pareja de McNeil, estalló en Instagram con un mensaje que puso el foco en algo que el fútbol suele barrer bajo la alfombra: la salud mental de los jugadores.
“Vivimos en un mundo en el que todo el mundo es consciente de lo grande que es el problema de la salud mental”, escribió. “Entonces, en el fútbol, ¿por qué consideramos aceptable que, como estos jóvenes ganan mucho dinero, se pueda jugar con su salud mental y que sea simplemente parte del trabajo? Que te prometan algo, que te arrastren en una montaña rusa emocional y que jueguen contigo hasta el último minuto. Que te lo arranquen en el último segundo sin absolutamente ninguna explicación ha dolido más de lo que puedo expresar”.
Palabras duras. Y un puente aparentemente roto entre el entorno del jugador y el club que tanto insistía en ficharlo.
La llamada de Steve Parish
Para que el fichaje se concretara este martes, no bastaba con cuadrar números. Hacía falta recomponer la relación. Según entiende BBC Sport, Steve Parish, copropietario y presidente de Crystal Palace, dio un paso poco habitual en el negocio: se puso en contacto directamente con la pareja de McNeil antes de cerrar el acuerdo.
El objetivo era claro: limar asperezas, aclarar lo ocurrido en enero y garantizar que esta vez no habría giros de guion de última hora. Un gesto humano en medio de un mercado que suele moverse a golpe de correo electrónico y representantes.
Superado ese punto, la operación avanzó con decisión. McNeil firmó por cuatro temporadas y se integra en un Palace que, lejos de su imagen de equipo modesto y sufridor, llega de dos años de títulos: FA Cup, Community Shield y Uefa Conference League. Un botín que ha cambiado la percepción del club en Inglaterra y en Europa.
“El equipo ha tenido un gran éxito en las dos últimas temporadas. Es algo de lo que quiero formar parte, así que tengo muchas ganas de empezar”, declaró McNeil tras hacerse oficial su llegada.
Parish, por su parte, no escondió la ambición deportiva del movimiento: definió al zurdo como “un jugador con capacidad probada en la Premier League”.
De Burnley a Everton… y ahora a un Palace ganador
McNeil aterriza en Londres con un bagaje sólido. Everton pagó 20 millones de libras a Burnley por él en julio de 2022. En Goodison Park disputó 128 partidos y firmó 15 goles, convirtiéndose en una pieza importante en temporadas marcadas por la tensión del descenso y la necesidad de resultados inmediatos.
Ahora cambia un contexto de supervivencia por uno de crecimiento. Palace ha demostrado que puede competir en eliminatorias, levantar trofeos y seducir a jugadores en plena madurez. El inglés entra en un vestuario que ya sabe lo que es ganar y que busca dar un salto más en la Premier.
Brennan Johnson, la otra cara del trato
El fichaje de McNeil se enmarca en un intercambio que también reordena la plantilla de Palace. Brennan Johnson, incorporado en enero por 35 millones de libras, no terminó de despegar en Selhurst Park. Participó en 26 partidos en todas las competiciones, pero no logró marcar ni encontrar la continuidad que justificara la fuerte inversión.
Su salida hacia Everton abre hueco salarial y deportivo, y permite a Palace apostar por un perfil diferente: menos promesa, más rendimiento contrastado en la élite inglesa.
McNeil llega con la madurez de quien ya ha vivido la presión, el ruido y los golpes del mercado. Llega también con una historia reciente de decepción que el propio club ha intentado reparar antes de su aterrizaje definitivo.
Ahora, con el contrato firmado y las heridas más frescas aparentemente cerradas, solo queda una pregunta: ¿convertirá Dwight McNeil este segundo intento en el capítulo que consolide a Crystal Palace como algo más que el invitado sorpresa en la pelea por los títulos?






