Cristiano Ronaldo y el gol en propia puerta que agita la lucha por el título
Cristiano Ronaldo, roto en el banquillo tras un gol en propia puerta en el 98’ que agita la lucha por el título
Durante casi todo el partido en el Al-Awwal Park, la noche olía a celebración. El ambiente, las bufandas amarillas al viento, los cánticos que ya sonaban a fiesta anticipada. Al-Nassr acariciaba una victoria que parecía definitiva en la carrera por la Saudi Pro League. Y Cristiano Ronaldo, a sus 41 años, estaba a un paso de acercarse al gran objetivo que le falta en Arabia.
Hasta que el fútbol volvió a mostrar su cara más cruel.
Un plan perfecto… hasta el añadido
Al-Nassr salió mandando. Equipo alto, presión agresiva, balón circulando con autoridad. El mensaje era claro: cerrar el título en casa, frente a un Al-Hilal obligado a resistir.
El premio llegó en la primera parte. Mohamed Simakan apareció para firmar el 1-0 y desatar el rugido del estadio. El tanto no solo abría el marcador; parecía abrir también la puerta del campeonato. Con la ventaja, el equipo local manejó los tiempos, redujo riesgos y fue enfriando a un Al-Hilal obligado a remar contracorriente.
Cristiano, hiperactivo entre líneas y en el área, participó en el juego ofensivo de Al-Nassr hasta los minutos finales. Cuando fue sustituido, el estadio se levantó. Ovación cerrada, teléfonos móviles grabando cada paso hacia la banda, un reconocimiento a la figura que ha firmado 26 goles en liga esta temporada y 127 en 146 partidos desde su llegada en 2022.
En las gradas, Georgina Rodríguez y sus hijos seguían el partido con la misma mezcla de tensión y orgullo. En el césped, los aficionados de Al-Nassr ya empezaban a saborear la sensación de tener la liga prácticamente en el bolsillo.
Pero el reloj todavía guardaba una última emboscada.
El minuto que lo cambió todo
El tiempo añadido se estiró hasta el límite. Al-Hilal, sin nada que perder, volcó a todo el equipo hacia el área rival en una última ofensiva. Un saque de banda largo, de esos que convierten cualquier balón dividido en un drama, cayó en el corazón del área.
Entonces llegó el desastre.
Bento, portero de Al-Nassr, salió decidido a despejar con los puños. Quiso imponerse en el aire, alejar el peligro y cerrar la noche. En lugar de eso, chocó con su compañero Inigo Martinez y el impacto cambió por completo la trayectoria del balón. El esférico salió bombeado, superó al propio guardameta y viajó en cámara lenta hacia su propia portería.
Abdulelah Al-Amri corrió desesperado hacia la línea de gol. Se lanzó para sacar el balón, pero ya era tarde. El estadio, que segundos antes rugía, se congeló. 1-1. Gol en propia puerta en el minuto 98. De la euforia al silencio en un suspiro.
La diana de Al-Hilal no solo empataba el partido. Reabría de golpe una lucha por el título que Al-Nassr creía casi resuelta. La celebración quedó suspendida en el aire.
La imagen de la noche: Cristiano, solo en el banquillo
Tras el pitido final, las cámaras buscaron a Cristiano. No estaba en el centro del campo, ni protestando al árbitro, ni consolando a compañeros. Estaba sentado, solo, en el banquillo, mirando fijamente al césped.
Su gesto lo decía todo. Rabia contenida, incredulidad, una mezcla de cansancio y frustración que pocas veces se le ha visto. El portugués parecía al borde de las lágrimas mientras el estadio digería el golpe. Desde la grada, su familia observaba la escena, testigo directo de una de las noches más duras desde su desembarco en Arabia.
Un miembro del cuerpo técnico de Al-Nassr se acercó, le dio una palmada en el hombro, un gesto sencillo de apoyo. Cristiano se levantó despacio, negó con la cabeza, y se marchó hacia el túnel con la mirada clavada en el suelo. Sin estridencias, sin broncas. Solo el peso de una oportunidad perdida.
Un título que se resiste
El empate deja a Al-Nassr todavía en cabeza, con cinco puntos de ventaja sobre Al-Hilal. Pero la tabla esconde una trampa: el equipo de Cristiano solo tiene un partido por jugar, ante Damac la próxima semana, mientras que Al-Hilal dispone de dos encuentros para recortar la distancia.
La Arab Club Champions Cup sigue siendo, de momento, el único título que Cristiano ha levantado con Al-Nassr. Para un futbolista acostumbrado a dominar cada liga que pisa, la ausencia de la Saudi Pro League en su palmarés saudí pesa más con noches como esta.
El proyecto de Al-Nassr no se sostiene solo sobre el nombre de Cristiano. A su alrededor se han reunido figuras de primer nivel como Kingsley Coman, Joao Felix, Sadio Mane, Marcelo Brozovic o Inigo Martinez, un plantel diseñado para mandar en el país y competir con autoridad. Pero los campeonatos, a veces, se deciden en un mal despeje, un rebote desafortunado o un puñetazo fallido en el minuto 98.
La liga sigue en juego. Queda un partido para Al-Nassr, dos para Al-Hilal y un margen que ya no parece tan cómodo. La pregunta, después de esta noche, es evidente: ¿será este gol en propia puerta el instante que marque para siempre la temporada de Cristiano en Arabia, o el punto de inflexión antes de su primer gran título liguero en el Golfo?






