Chelsea se prepara para Tottenham: cambios y tácticas de McFarlane
Menos de 72 horas después de caer en Wembley, Chelsea tiene que levantarse. No hay tiempo para lamentos tras el 1-0 ante Manchester City en la final de la FA Cup: este martes, Stamford Bridge recibe a Tottenham y el cierre de la temporada de Premier League exige respuestas inmediatas.
Calum McFarlane, técnico interino, lo sabe. Y va a tocar el once.
Un vestuario cansado y un once en movimiento
La derrota ante City dejó desgaste físico y emocional. El calendario, implacable, obliga a girar rápido la página. McFarlane ya ha dejado caer que habrá cambios, tanto de nombres como, posiblemente, de sistema.
La gran duda táctica está atrás: ¿mantener la línea de tres centrales que utilizó recientemente o volver al 4-2-3-1 que marcaron las etapas de Enzo Maresca y Liam Rosenior? Todo apunta a que el dibujo más reconocible puede reaparecer ante Spurs, buscando más control de balón y claridad en los roles.
En ese escenario, la alineación prevista dibuja un Chelsea reconocible pero con matices: Chelsea probable (4-2-3-1): Sanchez; James, Fofana, Chalobah, Cucurella; Santos, Caicedo; Palmer, Fernandez, Neto; Joao Pedro.
Colwill, entre la prudencia y la necesidad
El caso de Levi Colwill marca la gestión del riesgo. McFarlane fue claro el lunes: el club “debe tener cuidado” con el central, recién salido de una lesión grave que lo dejó fuera durante casi toda la temporada. Ha reaparecido este mes, pero todavía no está para una carga continua de minutos.
Eso abre la puerta a que el inglés arranque en el banquillo ante Tottenham, protegido, mientras la zaga se apoya en Wesley Fofana y Trevoh Chalobah. La prioridad es no forzar a un jugador llamado a ser pieza clave a largo plazo.
En defensa, además, el técnico ha explicado que las ausencias recientes de Benoit Badiashile y Mamadou Sarr responden a decisiones técnicas, no a problemas físicos. Ambos están disponibles y McFarlane ya ha deslizado que podrían tener minutos en los dos últimos compromisos ligueros, ante Spurs y Sunderland. La competencia interna se mantiene viva hasta el final.
Neto y Garnacho, oxígeno en ataque
La buena noticia llega por las bandas. Pedro Neto y Alejandro Garnacho reaparecieron en la final de la FA Cup tras perderse dos partidos por golpes sufridos en entrenamientos. No hubo recaídas, y los dos vuelven a estar disponibles para este tramo final.
Su presencia ofrece velocidad, desborde y alternativas por fuera, un recurso imprescindible para un Chelsea que necesita abrir defensas y generar espacios para Cole Palmer y Joao Pedro entre líneas. El brasileño, previsto como referencia ofensiva, dependerá mucho del suministro de esos tres mediapuntas: Palmer, Fernandez y Neto.
El arco, protegido; el medio, en duda
Bajo palos, Robert Sanchez volvió ante Manchester City con un detalle llamativo: un casco al estilo Petr Cech para protegerse. Respondió bien y no hay indicios de que vaya a perderse el duelo ante Tottenham. Su continuidad parece segura.
En el centro del campo, en cambio, aparece la principal incógnita: Romeo Lavia. El mediocentro sufrió un golpe en la víspera de la final de la FA Cup y se quedó fuera de la convocatoria en Wembley. Su presencia frente a Spurs está en duda, un contratiempo importante en una zona donde el equipo necesita piernas frescas.
Si Lavia no llega, la responsabilidad recaerá sobre Andrey Santos y Moises Caicedo en el doble pivote. Un dúo con energía y recorrido, obligado a sostener el equipo sin balón y a lanzar las transiciones con criterio.
En el capítulo de bajas confirmadas, se mantienen fuera Estevao, Gittens y Derry, todos lesionados y sin opciones de reaparecer este martes.
Stamford Bridge espera una reacción
El contexto no perdona. Chelsea llega a su penúltimo partido de Premier League con el golpe reciente de Wembley, un vestuario exigido y un técnico interino que debe tomar decisiones valientes en muy poco tiempo.
El balón echará a rodar a las 20:15 (BST) del martes 19 de mayo de 2026, en un Stamford Bridge que quiere ver algo más que una reacción anímica: busca señales de futuro, una idea reconocible, un equipo que compita con autoridad ante un rival directo como Tottenham.
Con solo dos jornadas por delante, cada elección de McFarlane —del sistema al uso medido de Colwill, del protagonismo de Neto y Garnacho a la gestión del mediocampo sin Lavia— empieza a dibujar una pregunta inevitable: ¿es este el esbozo del Chelsea que viene o solo el último experimento de una temporada que se ha hecho demasiado larga?






