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Celtic sobrevive al drama en Fir Park y se acerca al título

El Celtic se negó a soltar el trono en el último suspiro. Un penalti convertido por Kelechi Iheanacho en el minuto 99, concedido tras revisión en el monitor, dio la vuelta a un partido que rozó el desastre en Fir Park y mantuvo viva la defensa del título en una de las carreras por la Premiership más enloquecidas de las últimas décadas.

El desenlace fue puro drama escocés. Con los cinco minutos de añadido ya cumplidos, el árbitro John Beaton recibió el aviso del VAR, manejado por Andrew Dallas. La acción: un salto de Sam Nicholson dentro del área para despejar de cabeza. El balón impactó en su mano, levantada justo delante del rostro. Beaton corrió hacia la banda, miró la repetición y señaló el punto de penalti.

Silencio tenso. Luego, el golpeo sereno de Iheanacho. Y el estallido: gol, invasión de campo de la hinchada visitante y un giro brutal en el guion del campeonato.

Un viejo conocido complica el título… y otro lo rescata

Hasta ese momento, el héroe inesperado de la tarde tenía otro nombre y también pasado en Hearts. Liam Gordon, ahora en Motherwell, había firmado el 2-2 en el minuto 85 y parecía entregar a su antiguo club una ventaja gigantesca en la lucha por el título. Su tanto dejaba al Celtic obligado a ganar por tres goles a Hearts en la última jornada para salir campeón.

El campeón vigente no encontraba el camino. Motherwell empujaba, el reloj corría y el ambiente en la grada visitante se impregnaba de pánico, más aún con Hearts firmando un 3-0 en Tynecastle que marcaba el listón. Fir Park volvía a convertirse en un escenario cargado de fantasmas para Martin O’Neill, cuyo último recuerdo allí como técnico del Celtic era la pérdida del título en 2004-05 con el doblete final de Scott McDonald que coronó a Rangers.

Esta vez, el guion parecía repetir la pesadilla. Y, durante muchos minutos, Motherwell jugó como si quisiera escribirla de nuevo.

Motherwell golpea primero y domina

Con el equipo local luciendo sus colores originales azules por el 140º aniversario del club, el inicio fue un homenaje perfecto a su historia. Intensidad, ritmo, confianza. Elliot Watt abrió el marcador con una volea magnífica desde 22 metros en el minuto 17, un disparo seco que premió el dominio inicial de los de Lanarkshire.

Motherwell amenazó con romper varias veces la estructura del Celtic. Los campeones sufrían, llegaban tarde a los duelos y no encontraban líneas de pase. Los aficionados visitantes, inquietos, miraban de reojo los marcadores de otros estadios. Hearts hacía su trabajo; el Celtic no.

Solo en el tramo final del primer tiempo el cuadro de O’Neill empezó a respirar. Daizen Maeda avisó primero con una ocasión a medias, desviada, y poco después afinó la puntería.

Maeda despierta al campeón

En el minuto 41, Maeda cazó el 1-1 con instinto de depredador. Callum Slattery se lanzó al corte sobre Yang Hyun-jun, el balón quedó suelto y el japonés apareció con la agresividad justa: control, disparo cruzado y el poste como aliado para meter al Celtic en el partido.

El empate no apagó a Motherwell. Arne Engels rozó el gol con una vaselina que se estrelló en el larguero justo antes del descanso, en una acción nacida tras un choque entre Maeda y el portero Calum Ward a la salida de un balón largo de Callum McGregor. El encuentro se jugaba al filo, sin red, con cada ataque dejando la sensación de que algo decisivo podía ocurrir.

Ida y vuelta, y un golazo de Nygren

Tras el descanso, el Celtic dio un paso adelante. Presionó arriba, movió la pelota con más velocidad y trató de encerrar a Motherwell. Pero ese empuje dejó espacios enormes a la espalda, y el equipo local olió sangre.

Slattery lanzó a Elijah Just por el canal izquierdo. El internacional neozelandés encaró a Auston Trusty, recortó hacia dentro, perdió un poco el equilibrio y permitió la recuperación salvadora de McGregor, que apareció desde atrás con una entrada crucial. Fue un aviso: Motherwell seguía vivo y peligroso.

La jugada del 2-1 local llegó cuando menos lo esperaba el Celtic. Con Motherwell replegado y defendiendo en bloque, Benjamin Nygren sacó un trueno desde 25 metros en el minuto 58. Un disparo seco, preciso, que se coló sin pedir permiso y devolvió el partido a la angustia para los de Glasgow.

Desde ese instante, la ecuación cambió. Ya no importaba la diferencia de goles. Solo valían los tres puntos. El Celtic se volcó para sobrevivir; Motherwell, para rematarlo.

Fir Park se inclina hacia Motherwell

El campeón trató de enfriar el partido, de alejar a Motherwell del área de Viljami Sinisalo. No lo consiguió. El empuje local creció y Fir Park olió la posibilidad de una victoria histórica. Watt desvió un disparo al larguero y, en la continuación, Sinisalo atrapó sobre la línea el cabezazo de Tawanda Maswanhise.

El portero del Celtic sostuvo a los suyos con otra intervención magnífica, esta vez ante Just, en un mano a mano que olía a sentencia. Pero ni siquiera él pudo evitar el tanto de Gordon. Maswanhise vio cómo le negaban el gol por partida doble y el balón acabó en los pies del defensa, que no perdonó. 2-2, minuto 85, y Fir Park convertido en un volcán.

Durante unos instantes, solo hubo un equipo que parecía capaz de ganar: Motherwell. El Celtic tambaleaba, sin claridad ni frescura, asomado al abismo de una última jornada casi imposible.

El giro final y un título a un partido

Entonces llegó la jugada de Nicholson, la llamada del VAR, la carrera de Beaton hacia el monitor. Y el penalti. La presión, esta vez, no derrumbó al Celtic. Iheanacho se plantó ante Ward y definió con frialdad para firmar un 3-2 que lo cambia todo.

El golpe fue doble para Motherwell. No solo se esfumó el sueño de tumbar al campeón; también se complicó su billete europeo. Durante unos segundos, el equipo local se veía en Europa. El penalti en contra, unido al triunfo tardío de Hibernian en Ibrox, lo deja ahora obligado a no perder en Easter Road el sábado para asegurar la cuarta plaza.

Para el Celtic, en cambio, el panorama se ha despejado con una brutal sencillez: el sábado, si vence a Hearts, será campeón. No hay más cuentas, no hay más márgenes. Después de una noche en la que Fir Park estuvo a punto de convertirse otra vez en el escenario de una tragedia liguera, el título se decidirá cara a cara con el líder en la última jornada.

La pregunta ya no es si el Celtic soporta la presión. Es si Hearts será capaz de arrebatarle un campeonato que, en Motherwell, pareció escaparse y regresó desde el borde del precipicio.