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Celtic mantiene su racha tras el gol de Baur

Mika Baur necesitó apenas un toque para dejar su primera huella con la camiseta de Celtic. Un simple pase a la red, pero un gol enorme en McDiarmid Park que mantiene al campeón lanzado en la defensa del título de la Scottish Premiership: seis victorias en seis jornadas, 13 triunfos seguidos sumando el final de la pasada temporada y una ventaja de cinco puntos sobre Rangers.

No fue una exhibición. Fue un ejercicio de supervivencia y oficio.

Rotación obligada antes de Europa y del Old Firm

Con un calendario que aprieta —duelo de Europa League y doble cita de Old Firm en copa y liga—, Martin O’Neill movió el once sin contemplaciones: cinco cambios, con el regreso del delantero Kasper Hogh tras lesión y Sam Johnstone ocupando la portería.

El plan parecía claro: piernas frescas, balón y control. El guion, sin embargo, se escribió a base de sobresaltos.

St Johnstone, recién llegado a la categoría y todavía invicto en casa esta temporada, salió sin complejos. Joel Cotterill, titular por primera vez, marcó el tono. A los 19 minutos se plantó en el área para rematar un centro raso de Alic y obligó a Johnstone a una parada enorme, de esas que cambian partidos: mano firme arriba y balón por encima del larguero.

Antes ya había avisado Celtic. Haissem Hassan, hiperactivo desde el inicio, se topó con una gran intervención del portero local, que desvió su disparo junto al palo. McGregor también rozó el gol con un tiro desviado por Campbell, y en el área contraria Diabate vio cómo Donovan sacaba su intento bajo palos tras otra llegada peligrosa de los de Simo Valakari.

El descanso llegó con un mensaje claro: el campeón dominaba por fases, pero St Johnstone mordía cada vez que cruzaba la divisoria.

El gol de Baur y el gol fantasma de Hassan

Nada más arrancar la segunda parte, Celtic encontró el resquicio que buscaba. Minuto 52: Hassan rompe por banda, sirve un centro raso y tenso, y Baur aparece en el corazón del área para empujar el balón a la red. Estreno goleador, alivio visitante. No podía fallar.

El tanto no apagó el partido. McAlear respondió pronto, superó a McGregor y habilitó a Steven, pero su disparo salió demasiado centrado y Johnstone blocó sin problemas. St Johnstone seguía vivo, y O’Neill lo sabía.

La acción más polémica llegó en el 66. Hogh peleó un balón cerca de la línea de fondo, lo devolvió al área y Hassan fusiló a la red. Golazo… anulado. El asistente levantó el banderín señalando que el balón había salido antes del centro. Sin tecnología de línea ni ángulos concluyentes, la decisión de campo se mantuvo.

James McFadden lo resumió en televisión: sin prueba definitiva, no hay forma de corregir al asistente. Se puede pensar que el balón no salió, se puede discutir la sensación, pero no se puede demostrar que la decisión fue errónea. Y así se quedó, con Hassan privado de su primer gol y Celtic sin el colchón del 0-2.

El egipcio siguió insistiendo. A los 71 minutos, Hogh le dejó la pelota franca en la frontal y su rosca obligó de nuevo a Steward a lucirse. El guardameta local se convirtió en muro en el tramo final: voló ante un disparo de Forrest tras una jugada llena de amagos en la frontal, y sostuvo a los suyos mientras Celtic empezaba a jugar más con el reloj que con el balón.

St Johnstone perdona, Celtic resiste

El campeón no remató el trabajo y St Johnstone olió la sangre. Alic rozó el empate con un tiro cruzado que se marchó a centímetros del poste. Hogh, ya en modo referencia, probó suerte tras un pase de Nygren, pero Steward volvió a negar el gol y mandó el balón a córner. En la siguiente, Nygren conectó de cabeza un centro de Forrest, directo a las manos del portero.

Valakari lo tenía claro al final: su equipo generó ocasiones suficientes para marcar. Lo que faltó fue colmillo. En esta liga, y más contra un rival de la talla de Celtic, esas oportunidades no se repiten demasiado.

O’Neill, por su parte, no se anduvo con rodeos. Admitió que su equipo hizo que marcar fuera “casi imposible” pese a disponer de varias opciones claras, y recordó la parada clave de Johnstone a Cotterill en la primera parte como punto de inflexión. Incluso con el segundo gol, insistió, nunca sintió que St Johnstone estuviera completamente fuera del partido.

Tenía motivos: los locales pelearon hasta el último minuto, mantuvieron su invicto en casa en el alambre y obligaron al campeón a un esfuerzo defensivo que no siempre se ve reflejado en el marcador.

Cinco puntos de margen y un Old Firm en el horizonte

El silbato final certificó lo esencial para Celtic: tres puntos más, racha intacta y distancia de cinco puntos sobre Rangers, que espera en la próxima jornada de Premiership, en un domingo que ya se marca en rojo.

Entre medias, llega la Europa League y un calendario que no perdona. O’Neill ya ha comprobado que rotar tiene precio en fluidez, pero también que su equipo sabe sufrir cuando el brillo no aparece.

La pregunta, a partir de ahora, es sencilla y a la vez enorme: ¿podrá alguien frenar a un campeón que gana incluso cuando se complica la vida?