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Carrick y Rashford tras el empate 2-2

El empate dejó un sabor amargo. Manchester United se marchó de Goodison Park con un 2-2 que sonó a derrota y con una preocupación añadida: el estado físico de Marcus Rashford.

El equipo de Michael Carrick tuvo el partido en la mano. Dos veces. Y lo dejó escapar en los minutos finales.

Un golpe tras otro en el tramo final

La noche había empezado de cara. Bryan Mbeumo abrió el marcador con un derechazo magnífico, un disparo con rosca que se coló ajustado y dio la sensación de que el United mandaba con autoridad.

El plan parecía controlado. El equipo se sostuvo, manejó fases del juego y esperó su momento para sentenciar. Pero el fútbol no entiende de planes perfectos.

En el minuto 83, Tyrique George apareció para cambiar el guion. Control, espacio justo y un disparo también precioso desde fuera del área para igualar el choque. Otro misil lejano que castigaba a un United que vuelve a sufrir cada vez que le arman la pierna desde la frontal.

La reacción fue inmediata. El United se levantó y encontró el 1-2 en el 88’, con un cabezazo de Benjamin Sesko que parecía definitivo. Dos minutos para el final, ventaja recuperada, el trabajo casi hecho.

Casi.

Porque en el tramo de descuento irrumpió Ainsley Maitland-Niles. Debut, balón suelto en zona peligrosa y un disparo brutal a la escuadra. Otro golazo desde fuera. Otro mazazo. 2-2 y un estadio en erupción mientras el United se quedaba helado.

“Estamos decepcionados, muy decepcionados”, admitió Carrick después. “Estábamos en una posición en la que ganábamos el partido dos veces y tan cerca del final… todo el trabajo que hicimos para llegar ahí, para luego irnos así… no es una gran sensación”.

“Se siente como una derrota”, añadió. “Hemos sacado un punto y no podemos ignorarlo, pero parece que deberíamos tener mucho más”.

La defensa, de nuevo en el punto de mira

Las preguntas no tardaron en llegar: ¿problema de mentalidad o de trabajo táctico? Carrick defendió al grupo, pero no escondió el diagnóstico.

“La mentalidad está ahí. Hay cosas que obviamente tenemos que mejorar como equipo”, explicó. “Son dos disparos desde lejos, dos muy buenos tiros desde su punto de vista. A veces se van a la escuadra y, la mayoría de las veces, probablemente no. Hay un poco de eso”.

El técnico asumió que el equipo debe ajustarse atrás: “No podemos ignorarlo. Necesitamos encajar menos goles para tener más opciones de ganar partidos. Lo vamos a mirar y seguiremos mejorando”.

La sensación de fragilidad volvió a aparecer en el tramo final. “Un disparo desde la frontal que se va a la escuadra te cambia toda la sensación en esos pocos minutos”, reconoció. “Cuando lo veamos, habrá un montón de pequeños detalles que se podían hacer un poco mejor, por supuesto, pero la pone en la escuadra desde bastante lejos. A veces es una de esas acciones”.

Rashford enciende las alarmas

En medio del caos del resultado, otra imagen sorprendió: la sustitución de Marcus Rashford. Había sido un problema constante para la defensa de Everton, atacando espacios, encarando, generando peligro. Y, sin embargo, Carrick decidió retirarlo para dar entrada a Patrick Dorgu.

No fue una decisión táctica. Fue física.

“Sí, estaba sintiendo un poco algo”, explicó el entrenador al ser preguntado por el cambio del internacional inglés.

Carrick, eso sí, se deshizo en elogios hacia el delantero: “Lo ha hecho muy bien. Ya lo dije durante la semana, ha estado realmente bien desde que volvió. Hoy otra vez lo vi muy fino y peligroso”.

Le faltó el gol, pero no la influencia. “Ese momento final no acabó de caerle, pero aun así creo que creó muy buenas oportunidades y fue una gran amenaza durante todo el partido”.

El técnico también subrayó la conexión con Luke Shaw en el costado izquierdo: “Intentas construir esas sociedades y combinaciones por todo el equipo, y ellos han jugado juntos bastante tiempo, se entienden. Nos toca a nosotros seguir construyendo esas conexiones”.

Carrick destacó que no solo funcionó la banda: “Por el medio del campo también, en ciertos momentos, jugamos muy buen fútbol. Bryan marcó por la derecha, y Marcus y Luke fueron especialmente peligrosos por ese lado”.

Un inicio de temporada bajo la lupa

El tropiezo alimenta el ruido en torno al inicio de campaña, pero Carrick se mostró firme al valorar el arranque.

“No hemos empezado la temporada tan mal, siendo honestos”, afirmó. Cuando se le insistió, mantuvo la línea: “Sí, sí, pero no es tan malo, ¿sabes? Estuvimos muy cerca de llevarnos los tres puntos hoy. Esto es fútbol; hay momentos que podemos gestionar un poco mejor, pero estaremos bien”.

El calendario no da tregua. El United vuelve a escena el jueves, en Old Trafford, para estrenar su participación en la Champions League ante Sabah.

Llega con un empate que duele, dudas en defensa y un Rashford tocado. La pregunta es sencilla y contundente: ¿le alcanzará al United con “estar bien” cuando Europa ya llama a la puerta?