Brennan Johnson, el nuevo fichaje que puede cambiar la historia del Everton
Lee Trundle ve a Brennan Johnson como el próximo gran golpe de efecto de David Moyes en el Everton. No lo dice a la ligera. El galés, que conoce bien los rigores del fútbol británico, está convencido de que el nuevo fichaje tiene todo para encender Goodison Park —o, mejor dicho, el Hill Dickinson Stadium— después de su llegada desde Crystal Palace.
El movimiento llegó envuelto en un trueque de alto perfil: Johnson firma por cuatro años con los Toffees mientras Dwight McNeil toma el camino inverso hacia Selhurst Park. Un intercambio que habla de urgencias distintas. Palace busca desequilibrio por banda; Everton, goles y carácter en el último tercio.
Trundle, exdelantero de Wrexham, Swansea City, Bristol City y Leeds United, y declarado aficionado del Everton, no esconde su entusiasmo. En el podcast Feast of Football de la BBC dejó clara su postura: para él, Johnson es exactamente el tipo de fichaje que la grada estaba esperando. Un jugador con energía, verticalidad y la personalidad suficiente para soportar el peso de una camiseta que exige mucho, aunque lleve 31 años sin celebrar un título.
La clave, para Trundle, está en la figura de David Moyes. Cree que el técnico escocés es el hombre indicado para exprimir el potencial del internacional galés. Lo imagina entrando fuerte, ganándose el respeto a base de goles y trabajo. Una vez que la pelota empiece a entrar, sostiene, la hinchada lo adoptará sin reservas. Everton sigue siendo un club de culto para sus delanteros: si marcas, te conviertes en ídolo. Y la sensación es que la afición lleva demasiado tiempo esperando a alguien así.
Johnson llega con un currículum particular. Ha jugado en casi todas las zonas del frente ofensivo: extremo, carrilero, punta. Esa versatilidad lo ha convertido en un comodín allá donde ha ido, desde sus días en Lincoln City y Nottingham Forest hasta su etapa en Tottenham Hotspur y Crystal Palace. Sin embargo, Trundle lo ve en un rol mucho más definido bajo Moyes: como un nueve.
La lectura es sencilla: Beto y Thierno Barry no han ofrecido la continuidad ni la contundencia que requiere un equipo que, según Trundle, genera muchas ocasiones pero falla en el remate final. En su opinión, colocar a Johnson como referencia, atacando los espacios y viviendo dentro del área, puede cambiar el guion de los partidos del Everton. Si el galés recibe balones en zonas de remate, Trundle está convencido de que convertirá más que los actuales delanteros.
No se trata solo de finalizar. Trundle insiste en que Johnson también aporta profundidad y creación. Es un futbolista que ataca la espalda de las defensas, que se fabrica sus propias oportunidades y que puede generar para los compañeros. Un perfil que, bien trabajado, encaja con la idea de un Everton que muchas veces se queda a medio camino entre el dominio territorial y la pegada.
El pasado de Johnson respalda esa confianza. Formó parte del Nottingham Forest que ascendió desde la Championship bajo las órdenes de Steve Cooper en la temporada 2021-22, un paso clave en su consolidación. Más tarde, en Tottenham, saboreó el éxito europeo levantando la Europa League y firmando nada menos que el gol de la victoria en la final ante Manchester United. Ya en Crystal Palace añadió otro título continental a su palmarés con la Conference League la pasada campaña.
Con ese bagaje, no extraña que Everton haya apostado fuerte por él pese a la larga sequía de trofeos. Pero precisamente ese vacío de 31 años sin levantar una copa endurece el juicio en la grada. Nathan Blake, exdelantero de la selección de Gales, lo dejó claro: en el Hill Dickinson Stadium no hay margen para una adaptación lenta.
Blake recuerda que, aunque el club lleve décadas sin títulos, la dimensión del Everton no se discute. Es un gigante herido, y sus aficionados no rebajan el listón. Por eso avisa: Johnson tendrá que arrancar rápido. Habla de una franja de 10 a 15 partidos para convencer, un periodo corto en una liga que no perdona. Si en ese tramo inicial no produce, la presión se multiplica.
Para Blake, la presencia de Moyes y de su asistente Billy McKinlay puede ser un salvavidas crucial. La experiencia del cuerpo técnico, su capacidad para pulir detalles y mejorar a los jugadores, será determinante para que Johnson se adapte al contexto, al ritmo y a la exigencia emocional del club. El talento ya está ahí; lo que falta es transformarlo en cifras y actuaciones decisivas con la camiseta azul.
Everton lleva años buscando un delantero que no solo marque, sino que arrastre al equipo hacia arriba en las noches difíciles. Trundle y Blake coinciden en algo esencial: Johnson tiene el potencial para ser ese hombre. Ahora falta comprobar si, bajo la mirada implacable de una afición hambrienta y con Moyes empujando desde la banda, convierte esa promesa en goles que cambien la historia reciente del club.






