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Bennacer deja el Milan y se une a Al-Gharafa

Ismaël Bennacer ya es pasado del Milan. El club rossonero ha oficializado la rescisión de mutuo acuerdo del contrato del centrocampista argelino, paso previo a su fichaje por Al-Gharafa, en la Qatar Stars League. Un adiós silencioso en el césped, pero ruidoso en la memoria reciente del club.

A los 28 años, Bennacer se despide sin haber vuelto a jugar un partido oficial con el Milan desde febrero de 2025. Una grave lesión de rodilla frenó en seco a uno de los motores del centro del campo de Stefano Pioli. Desde entonces, año y medio a la deriva entre cesiones: primero Marsella, después Dinamo Zagreb, intentando recuperar sensaciones lejos de San Siro.

De pilar del Scudetto a salida por la puerta lateral

Llegó en 2019 desde Empoli. Fichaje de perfil medio, impacto de jugador grande. En seis temporadas, 178 partidos con la camiseta rossonera y un lugar fijo en la estructura del equipo que conquistó el 19º título de Serie A en la 2021-22 bajo el mando de Pioli.

En aquel Milan campeón, Bennacer fue más que un simple mediocentro: fue equilibrio, personalidad, agresividad bien medida. El tipo de jugador que no llena portadas, pero sostiene sistemas. No por casualidad, desde su llegada solo seis futbolistas han jugado más encuentros con el club, con Rafael Leão al frente con 291 apariciones.

La decisión de poner fin al contrato no borra nada de eso. Solo certifica que la historia, desgastada por las lesiones y las cesiones, ya no tenía un siguiente capítulo claro en San Siro.

Un adiós con nudo en la garganta

El propio Bennacer eligió despedirse a su manera. Lo hizo a través de un vídeo cargado de emoción en redes sociales, dirigiéndose directamente a la afición del Milan.

“Queridos aficionados del Milan. El año pasado me despedí sin pensar nunca que esas palabras acabarían siendo un adiós”, confesó el argelino, abriendo una ventana a lo que fue su último tramo en el club: una despedida temporal que se convirtió en definitiva.

Recordó más de cinco años “vistiendo esta camiseta con orgullo y pasión” junto a “compañeros increíbles” y arropado por “un amor incondicional” desde la grada. Señaló el Scudetto como uno de los recuerdos más hermosos de su carrera y jugar en San Siro como “uno de los mayores honores”. Palabras que pesan. Palabras de alguien que sabe que deja una parte de sí en ese estadio.

Con la rescisión, se baja el telón de forma oficial. Ya no hay vuelta posible tras las cesiones. El vínculo contractual con el gigante de San Siro es historia.

Nuevo horizonte en Qatar

El siguiente paso está claro: Al-Gharafa. Bennacer inicia en Doha una etapa distinta, lejos de los focos europeos, pero con un papel llamado a ser central en el proyecto de Pedro Martins. El club qatarí viene de terminar cuarto en la última temporada y busca un salto competitivo con un mediocentro de jerarquía europea.

Para el argelino es una reconstrucción. Nuevo país, nuevo contexto, otra velocidad de juego. Pero también la oportunidad de volver a sentirse protagonista, de mandar de nuevo en el centro del campo después de casi dos años marcados por la recuperación física y la irregularidad.

Un Milan en movimiento bajo Amorim

Mientras Bennacer prepara las maletas rumbo a Qatar, el Milan ya vive otra realidad. Bajo la batuta de Ruben Amorim, el equipo apura su gira asiática de pretemporada, que incluye un amistoso de alto perfil ante Chelsea en el Gelora Bung Karno Stadium de Yakarta.

El calendario no da tregua: después, duelo ante Manchester United en el Tarczynski Arena, en Polonia, antes de entrar de lleno en la Serie A 2026-27. El estreno liguero será lejos de casa, ante Torino, el 23 de agosto.

Nuevo entrenador, nueva idea de juego, plantilla en transformación. El Milan mira hacia adelante. Bennacer, también. El cruce de caminos se ha consumado. La pregunta ahora es quién aprovechará mejor este punto de inflexión: el club que se reinventa o el mediocentro que busca renacer en el desierto.

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