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Bellerin lidera el triunfo del Real Betis ante Arsenal en Dublín

Héctor Bellerin vivió mucho más que un simple amistoso de pretemporada. En Dublín, el lateral regresó al club que marcó su carrera, llevó el brazalete de capitán de Real Betis y comandó un 3-1 convincente ante el vigente campeón de la Premier League. Noche redonda, cargada de nostalgia y de señales ilusionantes para el conjunto verdiblanco.

El brazalete que pidió el propio Bellerin

No fue casualidad que Bellerin saltara al césped con el brazalete. Lo buscó. Lo peleó durante la semana… pero dentro del vestuario.

“Le hablé a Marc durante la semana y le pedí que me dejara hacerlo, es un gran compañero”, explicó el defensa, agradecido con Marc Bartra por cederle la capitanía en un partido tan simbólico.

Para Bellerin, que pasó más de una década en el norte de Londres y llegó a ser capitán de Arsenal, esa cinta en el brazo significaba cerrar un círculo muy personal.

Quería sentir el peso de esa “maravillosa responsabilidad”, como la definió. Quería mirar al otro lado y ver a antiguos compañeros, saludar a Mikel Arteta, reencontrarse con una grada que todavía lo recuerda con cariño. Y, de paso, competir de verdad.

Un Betis serio, solidario y letal

La historia sentimental tuvo nombre propio, pero el partido fue de todo el equipo. Real Betis firmó una actuación madura, con una mezcla de orden, carácter y precisión en las áreas que no suele verse en muchos amistosos de julio y agosto.

“Fue precioso disfrutar de este tipo de partido entretenido, donde la posesión y el control se compartieron y ambos tuvimos ocasiones”, analizó Bellerin.

No se quedó ahí. Destacó lo que más valor tiene en estas alturas del verano: la actitud colectiva.

“Me gustó mucho la solidaridad y la comunicación de todos”, subrayó. Y se notó, sobre todo en la primera mitad, cuando Arsenal apretó, probó por dentro y por fuera, y obligó a los béticos a defender al límite. El bloque respondió. Aguantó cuando tocaba sufrir y golpeó con frialdad cuando se abrió la ventana para hacerlo.

El resultado, 3-1 ante un rival de este calibre, no se consigue solo con inspiración. Hay trabajo táctico, concentración y una idea clara detrás.

Respeto por Arsenal, confianza para LaLiga

Bellerin no quiso engañarse ni engañar a nadie: sabe que Arsenal aún no cuenta con todos sus efectivos. “Es verdad que Arsenal todavía espera a algunos jugadores y no tiene la plantilla completa, pero es un equipo muy trabajado”, recordó.

Conoce la casa, sabe que la estructura del club está alineada desde la cantera hasta el primer equipo. Eso hace que incluso un once incompleto sea competitivo, reconocible, incómodo.

Por eso el lateral dio tanto valor a la forma en que Betis sostuvo el pulso, sobre todo en ese primer tramo en el que los ingleses alinearon a muchos titulares. “No iba a ser fácil. Pusieron a muchos titulares en la primera parte y supimos mantenernos firmes”, celebró.

Más allá del marcador, Bellerin se queda con las sensaciones de fondo: el equipo quiere la pelota, la cuida, se muestra eficaz arriba y solidario atrás. “Estoy contento con cómo va la pretemporada –más allá de los resultados–, viendo cómo jugamos, manteniendo la posesión, siendo clínicos, mostrando solidaridad defensiva y trabajo en equipo, y demostrando ganas de tener el balón y confianza cuando lo tenemos”, enumeró.

Un mensaje claro antes del inicio

En plena construcción del curso, este tipo de victorias pesan. Refuerzan el discurso del vestuario, validan las ideas del cuerpo técnico y envían un aviso al resto de LaLiga: Betis llega con intención de competir desde el primer día.

Para Bellerin, la noche en Dublín mezcló pasado y futuro. El abrazo con viejos amigos, el saludo a Arteta, los aplausos de una afición que no lo olvida… y la certeza de que, si el equipo mantiene esta línea de juego y carácter, estará “en buena forma” cuando la temporada eche a rodar.

El reencuentro ya quedó atrás. Ahora, con el brazalete aún fresco en la memoria, toca demostrar si este Betis puede jugar con la misma personalidad cuando los puntos ya no sean un ensayo, sino la ley del campeonato.