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Anthony Gordon enciende el debate en Barcelona

Anthony Gordon ya se ha presentado en sociedad con la camiseta del Barcelona. No fue un estreno oficial, ni hacía falta. Bastó un amistoso veraniego ante el Basel, un 5-2 cómodo en el marcador y 45 minutos del inglés para que la prensa española sacara el bisturí y las primeras conclusiones.

El ex del Newcastle United llegó este verano al vigente campeón de LaLiga tras una temporada descomunal en Inglaterra: 17 goles en 46 partidos con los ‘Magpies’ y, sobre todo, 10 tantos en 12 encuentros de Champions League. Un atacante en plena madurez, con 25 años, que aterriza en el Camp Nou para ocupar el hueco que deja Marcus Rashford.

Su debut extraoficial se hizo esperar por el Mundial con Inglaterra. Hansi Flick decidió darle la titularidad en la banda en este amistoso, dentro de un tridente con Raphinha como referencia y Karim Adeyemi en el otro costado. El resultado, más allá del marcador, deja una idea clara: Gordon no ha venido a Barcelona para esconderse.

Un “game-changer” desde el primer sprint

El diario Sport fue directo al grano. Nota: 7 sobre 10. Definición: “game-changer”. Dos palabras que resumen bien la impresión inicial. El medio catalán subrayó que Gordon arrancó “muy brillante”, con cambios de ritmo que descolocaron a la defensa suiza y un trabajo sin balón que no pasó desapercibido.

Se le vio activo, conectando con sus nuevos compañeros, cayendo a zonas interiores, estirando el campo cuando el equipo lo necesitaba. Intensidad alta, colmillo competitivo y la sensación de que cada vez que encaraba, algo podía pasar.

Con el paso de los minutos, la gasolina bajó. Sport apuntó que el inglés “perdió fuelle e influencia” hacia el final de la primera parte. Nada extraño para un jugador que apenas está saliendo de vacaciones y ajustando piernas y cabeza a una nueva idea de juego. Para el diario, a su actuación solo le faltó un gol para “redondear un debut brillante”.

Sustituido al descanso, Gordon dejó su tarjeta de presentación en 45 minutos que no se medirán en estadísticas, sino en sensaciones.

Curiosidad saciada y “ruido” en la grada

Mundo Deportivo puso el foco en el contexto: el amistoso ante el Basel servía para calmar la curiosidad de la afición culé. No solo debutaba Gordon, también Karim Adeyemi, ambos arropados por un Raphinha que ejerció de falso nueve. El resultado, según el diario, dejó a los seguidores “satisfechos” con lo que vieron de los dos fichajes.

En el caso de Gordon, la palabra clave fue “ruido”. Había un “verdadero revuelo” por ver su primer partido con la camiseta azulgrana. Y el inglés respondió con una actuación catalogada como “irregular”, sí, pero con matices positivos muy marcados.

De nuevo, el arranque. “Brillante”, insistió el medio. Cambios de ritmo por la banda, desborde, carácter. El inglés no se limitó a abrir el campo: atacó la línea de fondo, permutó posiciones con Raphinha, apareció por dentro como falso nueve y dejó, en palabras del propio diario, “un anticipo de lo que espera a los aficionados del Barça”.

No todo fue perfecto. Hubo acciones que se perdieron en el último toque, decisiones mejorables en el área y alguna jugada que se diluyó. De ahí el “mixed bag” que se le atribuye. Pero en un primer vistazo, la balanza se inclina hacia el entusiasmo más que hacia la cautela.

Flick ajusta, los nuevos responden

El análisis de AS se centró en la pizarra. Para el diario madrileño, la presencia de Gordon fue una señal de que el equipo “empieza a tomar forma”. Hansi Flick está en pleno proceso de afinación, con varios titulares cortos de preparación, y el inglés es una de las piezas que el técnico quiere encajar cuanto antes.

Pese a la falta de rodaje colectivo, el veredicto fue claro: “los nuevos fichajes brillaron”. Gordon, junto a Adeyemi y Jesse Bisiwu —autor de un doblete—, influyó de manera directa en el desarrollo del encuentro. AS describió al inglés como uno de los dos extremos “muy afilados” del Barça, capaz de poner “centros peligrosos” de manera constante.

La crítica no se olvidó del frente de ataque como conjunto. El tridente con Raphinha al mando dejó dudas en la definición. Faltó “pegada y filo” en los metros finales, una puntería más fina para traducir el volumen de juego en una goleada mayor. Sin embargo, el movimiento del trío ofensivo dejó una promesa: esa sociedad “puede ser un arma muy efectiva” cuando la temporada se ponga seria.

Un relevo de peso y una semana por delante

Gordon no llega a cualquier puesto. Ocupa el espacio de Rashford, una figura de impacto mediático y futbolístico. La comparación será inevitable, y el inglés lo sabe. Su primera respuesta, aunque incompleta, invita a pensar que no se encoge ante el reto.

En 45 minutos dejó trabajo sin balón, cambios de ritmo, carácter competitivo y una conexión inicial con Adeyemi y Raphinha que, con tiempo, puede convertirse en uno de los grandes atractivos de este Barça de Flick.

Queda una semana para el estreno liguero ante el Elche. El amistoso contra el Basel no decidirá nada, pero sí ha lanzado una pregunta clara: ¿cuánto tardará Anthony Gordon en pasar de “game-changer” de pretemporada a pieza indiscutible en las noches grandes del Camp Nou?