Alcaraz mantiene vivo el sueño de Everton en la Carabao Cup
Charly Alcaraz necesitó solo tres minutos sobre el césped para cambiar la noche en Goodison Park. Entró desde el banquillo y, en el minuto 80, soltó un derechazo curvado desde dentro del área que dio a Everton una victoria por 1-0 ante unos Wolverhampton muy rotados en la tercera ronda de la Carabao Cup.
Final Score: Everton 1 - 0 Wolverhampton
Un gol, tres toques, y un estadio encendido.
Para Alcaraz fue apenas su segundo tanto con la camiseta de Everton, el primero desde hace 13 meses, también en esta competición. Para el equipo, un premio a un partido que dominó con autoridad y que alarga su inicio de temporada sin derrotas.
Un Wolves irreconocible y un susto con Jimenez
El conjunto visitante, procedente del Championship, llegó a Liverpool con la mente puesta en la liga. Nueve cambios respecto al once que había ganado el fin de semana en Sheffield dejaron claro el plan. Entre los que sí repitieron apareció el héroe de Bramall Lane, Raul Jimenez, esta vez como titular.
Su noche, sin embargo, se torció pronto. A mitad de la primera parte, el delantero tuvo que abandonar el campo por lesión, dejando una mueca de preocupación en el banquillo visitante y cortando de raíz su intento de dar continuidad a su racha goleadora.
Hasta entonces, Wolves había resistido más que propuesto.
Virginia brilla ante su antiguo club
La razón principal para que Everton no se adelantara antes tuvo nombre y apellido: Joao Virginia. El guardameta, en su debut con Wolves y frente a su antiguo club, firmó una actuación sobresaliente.
Justo antes del descanso, se estiró de forma espectacular para sacar de la línea un cabezazo a bocajarro de Thierno Barry en el tiempo añadido de la primera parte. Fue una parada de reflejos y orgullo, que silenció durante unos segundos a Goodison.
Tras el descanso, el guion se mantuvo: Everton empujando, Wolves aguantando como podía.
Jordan Pickford, casi inédito hasta entonces, tuvo que intervenir al inicio del segundo tiempo para frenar el primer disparo a puerta de los visitantes, un intento de Adam Armstrong, sustituto de Jimenez. El portero inglés respondió firme, evitando que el partido se complicara.
Al otro lado, Virginia volvió a lucirse ante otro revulsivo local, Brennan Johnson, al que le negó el gol con otra intervención de mérito. Pero la resistencia no iba a durar para siempre.
El golpe definitivo de Alcaraz
El reloj se acercaba al tramo final y el ambiente se tensaba. Everton acumulaba ocasiones, pero el marcador seguía congelado. Entonces apareció Alcaraz.
Recién ingresado, encontró espacio dentro del área, armó la pierna y conectó un disparo potente y con efecto imposible para Virginia. El balón voló hacia la escuadra y desató el grito que Goodison llevaba esperando toda la noche.
El tanto no solo rompió el muro de Wolves. También desató la celebración en la grada, donde se encontraban el primer ministro británico Andy Burnham y su homólogo canadiense Mark Carney, ambos declarados aficionados de Everton. Dos líderes políticos, un mismo gesto: brazos al aire, alivio y esperanza.
El equipo de David Moyes sigue vivo en la Carabao Cup y continúa persiguiendo un objetivo que pesa cada temporada que pasa: levantar su primer trofeo desde 1995. La pregunta ya no es si lo desean. Es si este tipo de noches, decididas por un suplente en diez minutos, anuncian por fin el cambio de era.






