canchaygol full logo

Yan Diomande, el futuro heredero del trono de Salah en Liverpool

En Liverpool ya han puesto nombre y apellido al heredero de Mohamed Salah. Se llama Yan Diomande, tiene 19 años, juega en RB Leipzig y, según fuentes cercanas a la operación, quiere vestir de rojo y ocupar el hueco que dejará el egipcio en Anfield. El deseo del futbolista está claro. El problema, como casi siempre en el mercado moderno, es el precio.

Desde hace meses, en los despachos de Fenway Sports Group se trabaja con una idea fija: encontrar un extremo derecho capaz de asumir, a medio plazo, el peso ofensivo y simbólico que Salah ha tenido en la última era del club. El nombre de Diomande lleva tiempo subrayado en rojo. TEAMtalk ya había adelantado el interés de Liverpool, y ahora las conversaciones se han intensificado.

Un talento de 19 años en el centro del mercado

Las fuentes consultadas por el especialista en fichajes Graeme Bailey confirman que Liverpool ya está en contacto con los agentes de Diomande. No están solos. Paris Saint-Germain también ha mostrado interés por el internacional marfileño, consciente de que el mercado de grandes extremos jóvenes es cada vez más reducido y caro.

Sin embargo, según informa The i Paper, el propio Diomande prioriza la opción de Anfield. No solo por el salto a la Premier League, sino por la posibilidad de convertirse en el sucesor directo de una leyenda como Mo Salah. La idea de llegar a un club que ya le reserva un rol tan definido seduce al jugador.

The i Paper asegura que Liverpool también ha iniciado conversaciones con RB Leipzig para explorar un acuerdo. Y ahí es donde la operación se empantana.

El muro de Leipzig: 120 millones… o más

La postura de Leipzig es firme. El club alemán no quiere desprenderse de su joya. Según The i Paper, la entidad de la Bundesliga valora a Diomande en 120 millones de libras. Desde Alemania, Bild eleva aún más el listón y apunta a una posible exigencia de hasta 150 millones de euros, una cifra que ronda los 129,6 millones de libras.

Para un jugador de 19 años, el mensaje es evidente: si alguien quiere llevárselo este verano, tendrá que pagar un precio de superestrella consagrada. Y eso, incluso para un gigante como Liverpool, obliga a pensárselo dos veces.

El propio Bailey apunta que Leipzig no solo quiere retener a Diomande esta temporada, sino blindarlo. El plan pasa por ofrecerle un nuevo contrato con cláusula de rescisión, una fórmula que el club ha manejado con éxito en otros casos para asegurar grandes ventas… pero siempre a su tiempo, no cuando el mercado aprieta desde fuera.

El jugador no fuerza, Leipzig aprieta, Liverpool duda

Otro matiz clave: Diomande no está forzando su salida. Las fuentes consultadas por Bailey insisten en que el futbolista no ha iniciado ningún pulso con Leipzig. El club quiere que siga, el jugador acepta ese escenario, y eso fortalece todavía más la posición negociadora de los alemanes.

Liverpool, por su parte, trabaja con un equilibrio delicado. Necesita un reemplazo de peso para Salah, pero no puede permitirse entrar en una guerra de cifras sin límite. Desde Anfield se asume que Diomande encaja por edad, perfil y potencial, pero la operación solo avanzará si Leipzig rebaja sus pretensiones o acepta una estructura de pago más flexible.

Iraola aprieta, el mercado responde

En todo este tablero aparece una figura nueva en el ecosistema del club: Andoni Iraola. El nuevo entrenador de Liverpool, según las informaciones, respalda plenamente la apuesta por Diomande. Le ve como una pieza ideal para su idea de juego, un extremo capaz de sostener la intensidad, atacar espacios y crecer dentro de un proyecto exigente.

Ese aval interno refuerza la insistencia de FSG en seguir peleando por el fichaje. Pero el tiempo y el mercado no esperan. Si Leipzig se mantiene en su postura de no vender, Liverpool tendrá que mover ficha.

Porque Salah se va. Y el vacío en la banda derecha no se llena solo con buenas intenciones ni con promesas de futuro. Si Diomande no cruza este verano la puerta de Anfield, la gran pregunta será otra: ¿quién se atreverá entonces a ponerse el dorsal del rey caído?