Xhaka rechaza a Chelsea y se compromete con Sunderland
En un verano en el que Chelsea se lanzó al mercado en busca de experiencia para sostener a su joven plantilla, un nombre sorprendió a todos: Granit Xhaka. El suizo de 33 años, revitalizado desde su salida de Arsenal, se convirtió en prioridad inesperada para el club del oeste de Londres. Parecía una oportunidad perfecta: regreso a la capital, a un entorno de élite, a un vestuario que pedía mando. Pero Xhaka decidió quedarse donde siente que todavía tiene algo grande por construir: Sunderland.
No fue un simple sondeo. Chelsea presentó una oferta formal de 8 millones de libras por el centrocampista, una propuesta que el consejo de administración de Sunderland rechazó con contundencia y sin titubeos. Cerrada esa puerta, el club de Stamford Bridge viró el rumbo y acabó firmando a Jordan Henderson, de 36 años, y Danny Welbeck, de 35, para cubrir su necesidad de liderazgo veterano.
El capitán que cambió el pulso de Sunderland
Desde que llegó al Stadium of Light, Xhaka ha sido mucho más que un fichaje de peso. Tomó el brazalete de capitán, disputó 34 partidos de Premier League en su primera temporada y llevó al equipo a una clasificación europea que pocos habrían imaginado. Se convirtió en el engranaje táctico del once, en el metrónomo que marca el ritmo y en la voz que ordena al resto.
La conexión con la grada y con el cuerpo técnico creció a una velocidad similar. Esa relación, ese vínculo con el proyecto, pesó más que el brillo de un regreso a un club del llamado “Big Six”.
En el podcast Sports Agents, el propio Xhaka desnudó el proceso mental que le llevó a decir no a Chelsea. Recordó que su llegada en 2025 no obedeció a un simple contrato de transición, sino a algo mucho más estructurado: un plan a largo plazo.
“Cuando firmé el contrato aquí, había un plan detrás, y el plan era mantenerme en este proyecto, creer en este proyecto y trabajar para este proyecto”, explicó el suizo, dejando claro que no se ve como una pieza pasajera.
Un techo que aún no ve y una conversación decisiva
El núcleo de su decisión es sencillo: Xhaka siente que Sunderland todavía no ha alcanzado su techo. Le quedan dos años de contrato y su mirada está puesta en lo que viene, no en lo que pudo ser con Chelsea. Europa, la liga, el crecimiento del club. Todo eso pesa.
Hubo un momento clave en pleno torbellino de rumores: una charla directa con la propiedad del club. Ahí terminó de inclinarse la balanza.
“Cuando hablé con el propietario de Sunderland, le dije desde el principio: no tengo la sensación de que este proyecto esté terminado todavía, y esa es mi motivación”, afirmó con firmeza.
No suena a discurso de compromiso. Suena a alguien que ha elegido ser el centro de un proyecto en construcción antes que una pieza más en una maquinaria ya consolidada.
Europa como recompensa… y como reto
Sunderland se prepara ahora para una campaña histórica en la Europa League. Todo empieza en casa, ante AZ Alkmaar, en una noche que promete ser especial para un club que vuelve a sentirse protagonista en el escaparate continental.
Ese escenario europeo fue uno de los grandes motivos por los que Xhaka decidió quedarse. Quiere liderar a los Black Cats en la fase de liga frente a rivales como Lech Poznan, Dinamo Zagreb y Anderlecht. Quiere vivir esas noches con su gente.
“Quiero disfrutar del fútbol europeo con este club, con los aficionados, y ojalá podamos conseguir más después de esta temporada”, concluyó el centrocampista.
Antes de encender las luces de Europa, sin embargo, espera una cita con un sabor muy particular: Sunderland se mide a Arsenal en la Premier League el sábado. Xhaka, capitán de un proyecto en alza, frente a su pasado. El tipo que dijo no a Chelsea para seguir escribiendo su historia en el norte. Y la sensación de que, para él, lo mejor todavía no ha llegado.






