Victor Munoz: El nuevo extremo de Liverpool bajo el mando de Iraola
Andoni Iraola no tardó ni un minuto en marcar territorio en Liverpool. En su primera rueda de prensa dejó el plan al desnudo: “Tenemos que ser un equipo que trabaje duro, intenso y agresivo”. Nada de medias tintas. Y en ese nuevo dibujo, la silueta que destaca es la de Victor Munoz.
El extremo de 23 años, fichado este verano desde Osasuna por 34,5 millones de libras, sabe perfectamente por qué le han llevado a Anfield como pieza clave de la reconstrucción.
“Mi verticalidad, la forma en la que intento romper los partidos, cómo presiono y trato de ahogar al rival”, explicó Munoz en una entrevista reciente con El País. “Esas son las cualidades que él busca en un extremo, y fueron una gran razón por la que tomó la decisión”.
Un primer aviso en Anfield
Su carta de presentación llegó en un amistoso, pero el mensaje fue serio. Ante Monaco, el domingo en Anfield, Munoz apenas necesitó un par de acciones para enseñar de qué va su fútbol. Recibió abierto, encaró, pisó el acelerador y dejó atrás a su lateral camino del Kop. Un simple detalle, sí, pero cargado de intención. Un cameo corto, pero alentador.
Con Iraola, el trabajo sin balón no es negociable. Eso ya quedó claro en Bournemouth. Allí, un extremo como Marcus Tavernier recuperó más balones en el último tercio del campo que cualquier jugador de Liverpool la temporada pasada. No es casualidad. Es un mandato.
Nombres como Evanilson o Junior Kroupi también aparecían entre los 30 mejores en ese registro. El dato encaja con la idea: los equipos de Iraola se han instalado entre los dos primeros de la Premier League en número de esprints en cada una de sus tres campañas al frente de Bournemouth. Correr, morder, repetir. Hasta que el rival se asfixie.
Por eso está ahora en Anfield. Para combatir la pasividad que se había instalado en el juego de Liverpool bajo Arne Slot y que tanto irritó a una parte de la grada. El cambio no es solo de discurso; es de piernas, de perfiles, de nombres.
El Mohamed Salah de 34 años ya no podía sostener ese tipo de esfuerzo durante 90 minutos cada tres días. Tal vez Munoz sí. La temporada pasada, en LaLiga, recuperó el balón 22 veces en el último tercio. Solo seis futbolistas lo lograron más. El mensaje es claro: la presión alta de Liverpool está de vuelta.
De La Masia al Sadar… y de ahí a Anfield
Munoz es un caso curioso. Por un lado, su formación es de élite. Se educó en la academia del Barcelona entre 2014 y 2017, compartiendo generación con nombres como Fermin Lopez, Alejandro Balde o Xavi Simons. La Masia puso los cimientos.
Más tarde fue el Real Madrid quien remató su formación. Escaló por los distintos equipos de desarrollo hasta que, el año pasado, debutó en LaLiga sustituyendo nada menos que a Vinicius Junior. Y lo hizo en un escenario mayúsculo: un clásico ante el Barcelona.
Pero su trayectoria también tiene algo de contracorriente. Estuvo en el Barcelona, pero fue descartado. Llegó al Real Madrid, pero tuvo que salir a Osasuna para encontrar minutos reales. No pasó por las selecciones inferiores de España, y sin embargo hoy luce una medalla de campeón del mundo con la absoluta.
“Un futbolista no tan extrovertido como la mayoría” es la definición de Carlos Domenech, asesor del CF Damm, el club que le recogió tras su salida del Barcelona. Luis de la Fuente, seleccionador campeón del mundo con España, ha elogiado su humildad. “Es la mejor manera de crecer”, ha dicho sobre él.
Lo que hizo en Osasuna, un equipo sin grandes focos desde Pamplona, tiene aún más valor cuando se mira la tabla de datos. Solo tres jugadores completaron más regates que él en LaLiga el curso pasado: Lamine Yamal, Vinicius y Kylian Mbappé. Esos son los escalones en los que aparece su nombre.
En córners forzados, solo tres futbolistas le superaron, y todos pertenecían a los dos grandes de España. En conducciones progresivas de 10 metros o más, llevando al equipo hacia arriba, solo un atacante quedó por delante: Vinicius. No es una anécdota, es un patrón.
Todo eso dibuja a un futbolista capaz de cambiar el tono de un ataque. Más ritmo, más zancada, más agresividad en campo rival. La esperanza en Liverpool es que se convierta en un arma letal al contragolpe gracias a su velocidad, pero que también tenga el engaño y la pausa necesarias para desmontar defensas cerradas.
El reto de afinar su toma de decisiones
No todo es perfecto. Y en Anfield lo saben. En Osasuna, Munoz gozaba de una libertad considerable. Terminó entre los diez jugadores que más dispararon en LaLiga, pero quedó fuera del top 40 en goles. La lectura es clara: muchos tiros desde lejos, muchos intentos desde ángulos complicados.
Su valor de goles esperados por disparo fue de apenas un 7,2 por ciento. Muy por debajo de referencias como Hugo Ekitike (15,2 por ciento), Florian Wirtz (13,8 por ciento) o el propio Salah (12,0 por ciento). En Liverpool tendrá más ocasiones, sí, pero también más compañeros desmarcados, más líneas de pase, más alternativas. Tendrá que elegir mejor.
El mensaje, sin embargo, va en las dos direcciones. No solo se trata de que Munoz se amolde a Liverpool. El propio Iraola lo dejó entrever. “He hablado con el cuerpo técnico sobre las cosas que están funcionando bien y las cosas que podemos hacer de manera diferente”, explicó. “No diría mejor, diría diferente”.
En el club hay hambre de recuperar ese “rock and roll” futbolístico al que el propio Salah aludió en lo que ya se recuerda como su discurso de despedida. La grada quiere vértigo, quiere un equipo que ataque con furia y recupere con rabia.
Iraola ha llegado para eso. Para devolver a Anfield esa sensación de tormenta que se cierne sobre el área rival. Y ha elegido a Victor Munoz como uno de sus agitadores principales. La pregunta ya no es si encaja en el plan, sino cuánto tiempo tardará en hacer de la banda de Anfield su territorio.






