USMNT enfrenta a Alemania en un duelo decisivo
La selección de Mauricio Pochettino entra en la recta final antes del Mundial con un examen de altura: Alemania, en Soldier Field, en un escenario que difícilmente se sentirá como un auténtico partido en casa. Chicago tiene una enorme comunidad germano-estadounidense y el ambiente promete ser, como mínimo, neutral. Perfecto para medir carácter.
La duda Richards y el plan Pochettino
La gran incógnita en el campamento estadounidense tiene nombre propio: Chris Richards. El central llegó desde Crystal Palace con lesiones de ligamentos en el tobillo y su situación ya ha encendido las alarmas. Tanto, que Pochettino podría verse obligado a realizar un cambio de lista por lesión incluso antes del debut mundialista. Lo que sí está claro es que en Chicago no estará.
Con ese frente abierto, el técnico se enfrenta a otra decisión clave: ¿repite un once muy cercano al titular, con una oleada de cambios tras el descanso, o apuesta de inicio por un equipo más alternativo y reserva a varios pesos pesados para el tramo final?
La pista la dio él mismo ante Senegal, cuando cambió a todos sus jugadores de campo menos uno antes del descanso. Ese patrón invita a pensar que volverá a arrancar con algo muy parecido a su equipo de gala, usando la segunda parte para repartir minutos y ajustar detalles.
En ese contexto, hay dos nombres que piden paso desde el banquillo: Folarin Balogun y Weston McKennie. Ambos parten con muchas opciones de subir un escalón respecto al rol secundario que tuvieron seis días antes. Balogun ofrece profundidad y gol; McKennie, jerarquía y llegada desde segunda línea. Dos piezas que cambian el tono del equipo.
Bajo palos, todo apunta a que será el turno de Matt Freese. Fue el único guardameta que no jugó contra Senegal, y el cuerpo técnico quiere llegar al Mundial con todas las alternativas probadas en un escenario exigente.
Con todo eso sobre la mesa, el once proyectado de la USMNT, en un 3-4-3, dibuja algo muy reconocible:
Matt Freese (GK); línea de tres con Tim Ream, Mark McKenzie y Alex Freeman; carriles para Antonee Robinson y Sergiño Dest, doble pivote con Tyler Adams y Weston McKennie; y arriba, un tridente tan ilusionante como incisivo: Christian Pulisic, Folarin Balogun y Gio Reyna.
Un bloque con balón, agresivo, que invita a pensar en un partido abierto.
Alemania rota el tablero tras golear a Finlandia
Al otro lado, Alemania aterriza en Estados Unidos con sensaciones positivas… y muchas incógnitas. En su último amistoso, en Mainz, despachó a Finlandia con un 4-0 contundente, resuelto entre los minutos 34 y 63. Fue un rodillo corto pero demoledor.
La figura del día fue Deniz Undav. El delantero prolongó su sensacional temporada en la Bundesliga con Stuttgart firmando un doblete y confirmando que su irrupción en la selección no es un simple premio, sino una realidad competitiva.
Ese partido, sin embargo, dejó una factura: muchos titulares completaron los 90 minutos. Dos días después, viaje transatlántico y cambio de contexto. Julian Nagelsmann, siempre intenso, no parece dispuesto a exprimir a los mismos hombres en Chicago. Se espera una rotación casi masiva.
Las dudas no acaban ahí. Manuel Neuer, que ha salido de su retiro internacional para disputar su quinto Mundial, arrastra problemas físicos y es seria incógnita para el sábado. Su ausencia cambiaría el liderazgo desde atrás y abriría la puerta a Oliver Baumann.
Kai Havertz, por su parte, ni siquiera estuvo en la convocatoria del fin de semana pasado, todavía ligado a los compromisos de Arsenal en la UEFA Champions League hasta el 30 de junio. Ahora sí debe entrar en la ecuación, aportando esa mezcla de mediapunta y falso nueve que tanto gusta a Nagelsmann.
Otro nombre marcado en rojo es el de Pascal Groß. El veterano mediocentro defensivo se quedó sin minutos ante Finlandia, pero todo apunta a que tendrá protagonismo ante la USMNT, dando pausa y oficio en la sala de máquinas.
El once alemán que se perfila, en un 4-2-3-1, refleja ese giro de piezas:
Oliver Baumann (GK); defensa con David Raum, Nico Schlotterbeck, Waldemar Anton y Joshua Kimmich; doble pivote para Leon Goretzka y Pascal Groß; línea de tres creativa con Florian Wirtz, Kai Havertz y Leroy Sané; y como referencia, Nick Woldemade.
Un equipo menos estelar que el teórico once de gala, pero cargado de talento y con jugadores que se juegan su sitio en la rotación del Mundial.
Un partido para soltar a los atacantes
Hay algo en lo que coinciden ambos banquillos: ni Pochettino ni Nagelsmann entienden estos partidos como un ensayo conservador. Los dos prefieren dar libertad a sus hombres de ataque, probar sociedades, ajustar alturas, asumir riesgos.
Se vio ante Senegal, cuando la USMNT se abrió y dejó un choque con ritmo y ocasiones. Todo indica que el guion se repetirá. Con Pulisic, Reyna y Balogun por un lado, y Wirtz, Sané y Havertz por el otro, el escenario pide goles. Y los entrenadores, también.
Si Alemania alineara a su once más reconocible, el favoritismo sería suyo por pura jerarquía histórica y profundidad de plantilla. El contexto del estadio tampoco ayuda a los locales: Soldier Field podría sentirse más como terreno neutral, con un respaldo masivo a los germanos desde la grada.
Pero el peso de las rotaciones equilibra la balanza. Una USMNT cercana a su mejor versión, frente a una Alemania que cambia medio equipo y aterriza con carga de minutos y viaje, reduce la distancia. El talento alemán sigue imponiendo respeto, pero la energía y la continuidad del bloque estadounidense pueden compensar.
Todo eso lleva a un escenario muy concreto: un intercambio de golpes, defensas sometidas, porteros exigidos y un marcador que no se queda corto.
El pronóstico se inclina hacia un empate con goles, un resultado que encajaría con las dudas de ambos proyectos y con su ambición ofensiva.
Pronóstico del partido: USMNT 2, Alemania 2. Un marcador que no resuelve el debate sobre ninguno de los dos, pero que sí promete encenderlo aún más de cara al Mundial.






