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El United se desmorona en Hull: presión máxima para Carrick

El arranque de temporada que algunos habían calificado de “cómodo” para United duró exactamente 17 minutos en el MKM Stadium. A partir de ahí, Hull olió sangre, castigó cada despiste y firmó su primera victoria ante los de Manchester desde 2017, en una tarde que deja a Michael Carrick bajo un foco mucho más crudo del que conoció como interino.

Youri Tielemans y Andrey Santos, recién llegados de Aston Villa y Chelsea, pasaron prácticamente inadvertidos en su debut en el centro del campo. No marcaron el ritmo, no rompieron líneas, no ofrecieron soluciones. Dos nombres nuevos, mismo problema de siempre.

Carrick ya se había reído en la previa de quienes hablaban de un calendario amable: visita a Hull y luego Ipswich en casa, otro recién ascendido. Su prudencia, al final, sonó a aviso. A él le piden ahora algo muy distinto a lo del curso pasado: no solo estabilidad tras el turbulento mandato de Ruben Amorim, sino pelear por el primer título liguero desde 2013. Y noches como esta solo añaden peso a sus hombros.

Hull golpea donde más duele

Lo más llamativo es que United empezó mandando. Luke Shaw encontró a Bryan Mbeumo con un centro tenso y el disparo del atacante obligó al debutante Konstantinos Tzolakis a una gran intervención. Poco después, Noussair Mazraoui filtró un pase para Matheus Cunha, cuyo tiro raso también se topó con el guardameta griego, estirado al máximo.

Parecía cuestión de tiempo. No lo fue.

Hull avisó con un cabezazo de Oli McBurnie a centro de Ryan Giles que exigió una buena parada de Senne Lammens. Ese aviso se convirtió en diagnóstico en el minuto 17: nuevo córner, marcaje blando, McBurnie se suelta con facilidad y su disparo, mal despejado por Lammens, cae en los pies del nigeriano Ajayi, que solo tuvo que empujar desde muy cerca.

El primer gol de Hull en la Premier League en nueve años desató una celebración desatada en las gradas teñidas de naranja y negro. El MKM Stadium rugió. United, en cambio, se encogió.

Patrick Dorgu tuvo en sus botas el 1-1 tras un buen pase de Harry Maguire, pero cruzó mal el disparo y la ocasión se perdió. Fue un espejismo. En ataque, el equipo se apagó. Atrás, directamente se descompuso.

En el 38, la herida se abrió aún más. Regan Slater colgó una falta precisa al corazón del área y la defensa de United volvió a naufragar. El senegalés Mendy se elevó sin oposición y conectó un cabezazo imparable para Lammens. 2-0 y cánticos atronadores desde la grada: “you’re getting mauled by the Tigers”. Carrick, en la banda, parecía no dar crédito.

Cambios sin reacción y una crítica demoledora

El técnico reaccionó al descanso con la entrada de Marcus Rashford, de vuelta tras su cesión en Barcelona. Ni siquiera él logró encender una chispa. Hull siguió oliendo más peligro, más convicción, más hambre. Mohamed Belloumi rozó el tercero con un disparo lejano que se marchó por poco.

Carrick movió de nuevo el banquillo a mitad de la segunda parte. Tielemans y Santos, invisibles durante gran parte del encuentro, se marcharon sustituidos. El impacto fue nulo. United se rindió sin apenas resistencia.

En la televisión, la sentencia llegó sin anestesia. El ex capitán de Inglaterra Alan Shearer lo resumió con crudeza: “Man United han estado horribles, sin hambre, han sido terribles”, lanzó el analista de la BBC. Una frase que ya persigue a un vestuario que se vio superado en intensidad, en organización y en carácter por un recién ascendido al que muchos daban por descendido antes de empezar.

Jakirovic sueña, Carrick exige

Hull, sexto el curso pasado en Championship y ascendido vía play-offs, se ha convertido en el primer equipo en repetir esa gesta desde el Blackpool de 2010. Su técnico, Sergej Jakirovic, había defendido en la semana que su equipo podía callar a los que los daban como carne de descenso. La tarde le dio la razón. Hasta él, seguramente, tuvo que pellizcarse en algún momento para creer lo que estaba viendo.

En el otro banquillo, la lectura es mucho más amarga. Carrick lleva semanas pidiendo refuerzos y el club ya tiene un acuerdo con Brighton por el centrocampista Carlos Baleba. Tras una actuación tan pobre, su reclamación gana fuerza. Este United, frágil a balón parado, plano en la medular y blando en las áreas, necesita algo más que retoques.

El United que renació con la calma de Carrick como interino ha desaparecido en el momento en que el objetivo se ha elevado a la lucha por el título. La temporada apenas arranca, pero la pregunta ya flota en el aire: ¿está este equipo preparado para soportar el peso de ese reto o la tarde en Hull es solo el primer aviso de un año mucho más largo de lo previsto?