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Thomas Tuchel desmiente rumores de conflicto con Jude Bellingham

Thomas Tuchel no está para novelas en mitad de un Mundial. El seleccionador de Inglaterra salió al paso con contundencia de los rumores de un supuesto choque con Jude Bellingham tras el sufrido pase a semifinales ante Noruega.

El ruido arrancó justo después del partido. Tuchel, en una entrevista con ITV, admitió que no estaba “contento” con el rendimiento del equipo y rechazó tajantemente que aquello tuviera que ver con un problema de mentalidad. Minutos después, el periodista Gabriel Clarke trasladó a Bellingham la parte más crítica de esas palabras. La respuesta del centrocampista fue seca, casi desganada: “Yeah, well, whatever”.

El contexto era perfecto para el incendio. Bellingham venía de firmar los dos goles de Inglaterra en la prórroga, héroe absoluto de la noche, y aun así se veía envuelto en un titular incómodo. La frase corrió como la pólvora y abrió la puerta a interpretaciones sobre una relación tensa entre estrella y seleccionador. Incluso voces mediáticas como Simon Jordan salieron en defensa del jugador y pusieron el foco en la forma en que se condujo la entrevista.

Tuchel, sin embargo, no tardó en devolver el balón al campo de los medios.

“Me pregunto quién infla estas cosas”, dijo en declaraciones exclusivas a talkSPORT. “No hay nada que inflar y, si se infla, se infla en los medios, por supuesto”.

El técnico alemán explicó con detalle dónde ve el origen del malentendido. Para él, el problema no está en la reacción de Bellingham, sino en cómo se recortó su propio mensaje antes de llegar al jugador.

“¿Qué esperas de un futbolista que acaba de jugar 120 minutos y lo ha dado literalmente todo?”, lanzó Tuchel. “Si recortas el comentario de su entrenador, si no le dices que estuvo de clase mundial, si no le dices que tuvo acciones de clase mundial, si quitas todo eso y solo le dices: ‘tu entrenador dijo que estuviste descuidado’, ¿qué esperas?”.

El seleccionador fue más allá, acusando a parte de la prensa de buscar conflicto donde, insiste, no existe.

“Por supuesto que obtienes la respuesta que obtienes y luego intentas agrandarla, intentas crear malentendidos y grietas donde no hay grietas”, remató. “Venimos del mismo sitio: de ser competitivos. Yo soy un entrenador competitivo. Empujo a este equipo al límite y esa fue mi valoración”.

Tuchel también defendió a su jugador en un momento que, a su juicio, no era el adecuado para ese tipo de preguntas.

“Creo que la pregunta fue injusta en ese momento hacia Jude, porque recortó todos los cumplidos de mi análisis y solo preguntó por los puntos críticos. Entiendo perfectamente lo que puedes esperar de un jugador que acaba de darlo todo y está delante de un micrófono en una flash interview”.

El técnico cerró cualquier atisbo de duda sobre la relación entre ambos.

“Estamos tan unidos como siempre y más cerca que nunca. Se ve en el campo. La energía y la mentalidad en la concentración han sido excelentes en los últimos días y estamos listos para ir a por ello”.

Messi en el horizonte

Tuchel no quiere que la conversación se desvíe demasiado. No ahora. Inglaterra está a un paso de otra final mundialista: segunda semifinal en tres torneos, esta vez ante Argentina.

La historia pesa. Los Three Lions no pisan una final de World Cup desde 1966, el año de su único título. Para romper esa barrera tendrán que derribar a una Argentina correosa que sigue girando alrededor de una figura eterna: Lionel Messi, ocho veces ganador del Balón de Oro.

Messi llega con 39 años, ha recorrido menos metros que casi nadie en la fase de grupos, pero continúa manejando los partidos a su antojo. Lidera la carrera por la Bota de Oro junto a Kylian Mbappé con ocho goles y sigue dejando la sensación de que, cuando el balón pasa por sus botas, algo diferente puede suceder.

Tuchel no se engaña. Sabe lo que hay enfrente.

“Mucha gente lo ha intentado en las últimas décadas y no muchos han tenido éxito”, admitió. Su plan pasa por cortar el oxígeno alrededor del 10. “Si cortas el suministro hacia él, si le quitas líneas de pase, opciones, aun así es un mago. Encuentra caminos, encuentra espacios, ve las cosas segundos antes que los demás”.

La admiración es total, pero no neutraliza la ambición.

“Tengo la sensación de que tiene un tipo de visión diferente. Es uno de los más grandes de todos los tiempos y lo está demostrando partido tras partido en este torneo, lo cual es tremendamente impresionante”, reconoció Tuchel. “Pero estamos aquí para ganarle a él y a su equipo. Es un reto enorme, pero estamos preparados”.

Entre el ruido mediático, las interpretaciones y las frases sacadas de contexto, el foco vuelve a donde siempre debería estar: 90 minutos, quizá 120, con un billete a la final en juego y Messi al otro lado. Inglaterra sabe que no hay margen para distracciones. Y Tuchel, que lo ha dejado claro, tampoco.

Thomas Tuchel desmiente rumores de conflicto con Jude Bellingham