Szoboszlai salva a Liverpool en el 99’ en St James’ Park
Dominik Szoboszlai silenció a St James’ Park en el último suspiro. Minuto 99, penalti, 2-1 en el marcador y un estadio encendido. El húngaro no tembló: golpe seco desde los once metros y 2-2 para salvar a Liverpool en un partido que Kevin Keegan habría firmado de principio a fin.
El empate mantiene a los reds invictos en sus últimas diez visitas al feudo de Newcastle, pero dejó una sensación amarga en unos locales que ya se veían con el triunfo en el bolsillo.
Un homenaje emotivo… y un inicio eléctrico
La tarde había arrancado con unión y nostalgia. Tyneside y Merseyside, lado a lado, rindiendo tributo a Keegan. Ambos equipos saltaron al calentamiento con camisetas con el mítico dorsal 7 del técnico y exjugador, y el ambiente se cargó de emoción antes del pitido inicial.
Se acabó la calma al rodar el balón. Alexander Isak, de vuelta a St James’ Park, fue recibido con hostilidad por una grada encendida. Y las primeras burlas se transformaron en rugido a los cinco minutos.
Amar Dedic, debutante y atrevido, filtró un pase al espacio para Will Osula. El joven delantero levantó la cabeza, esperó el momento justo y soltó un balón medido a Anthony Elanga. El sueco ganó la carrera a Milos Kerkez, encaró a Alisson Becker y definió cruzado con la derecha al segundo palo. 1-0 y explosión en las gradas.
Liverpool reaccionó de inmediato, pero sin filo. Lukás Hornícek respondió con reflejos a un disparo desviado de Florian Wirtz en el 18’, una de las pocas ocasiones claras de los de Andoni Iraola en el primer acto. Cada pérdida de los visitantes alimentaba el ímpetu de los de Matthias Jaissle.
Lewis Miley, muy preciso, lanzó un balón largo que Dedic convirtió en amenaza con un disparo que rozó en Kerkez y se marchó a córner. Jérémy Jacquet llegó justo para evitar que Osula conectara con un pase al hueco de Yoane Wissa, omnipresente y brillante en su mejor actuación con Newcastle.
Pese a la posesión de Liverpool, las ocasiones no llegaban. Szoboszlai estampó una falta directa en la barrera en el 26’ tras ser sujetado por Wissa. El descanso llegó con la mínima ventaja local, pero con la sensación de que el partido guardaba más giros.
Gakpo golpea, Willock responde al instante
El segundo tiempo arrancó con aviso de Szoboszlai en un córner cerrado, aunque el golpe lo pudo dar Newcastle en una contra letal. Harvey Barnes y Elanga volaron a campo abierto, pero fallaron en el último pase. Poco después, Miley no logró inquietar a Alisson con un disparo en el 48’.
Liverpool empezó a encontrar huecos. Cody Gakpo rozó el empate en el 53’ con un disparo enroscado que se marchó por encima con Hornícek clavado. Fue la advertencia. Dos minutos más tarde, ya no perdonó.
El neerlandés recibió con tiempo y espacio a unos 25 metros, levantó la vista y soltó un derechazo raso y potente. El balón se deslizó sobre el césped y se coló junto al poste, imposible para Hornícek. 1-1 y un silencio momentáneo en St James’ Park.
Parecía que el viento cambiaba de lado. Pero Newcastle respondió con furia. Wissa, otra vez decisivo, bailó en la frontal, atrajo rivales y abrió el hueco justo para la carrera de Joe Willock, recién ingresado al campo. El centrocampista controló, se perfiló hacia dentro y cruzó el disparo ante Alisson con una precisión quirúrgica. Gol en el 57’, casi en su primera intervención. 2-1 y el estadio volvió a arder.
Newcastle perdona, Liverpool resiste… y aparece el penalti
Con la ventaja recuperada, el equipo de Jaissle olió sangre. Jacob Ramsey, salido desde el banquillo, tuvo el 3-1 en el 70’ con una volea que se le marchó desviada. Wissa, incansable, se plantó mano a mano con Alisson, pero el brasileño ganó el duelo y mantuvo con vida a los suyos.
Cada ocasión fallada empezaba a pesar. El reloj corría, el público empujaba y Liverpool se aferraba al partido como podía, sin demasiada claridad pero con insistencia.
Hasta que llegó el momento más polémico de la noche. En el tiempo añadido, Víctor Muñoz cayó en el área tras un contacto con Lewis Hall. Stuart Attwell señaló el punto de penalti entre la sorpresa y la desesperación del defensor local, que no daba crédito a la decisión.
Szoboszlai agarró el balón. Miró al portero, respiró y ejecutó con frialdad desde los doce pasos. Gol en el minuto 99. 2-2. El rugido cambió de bando.
Newcastle se quedó con un punto que supo a poco tras rozar una victoria de prestigio. Liverpool, en cambio, se marchó de St James’ Park con un empate salvado al límite y la sensación de haber esquivado una derrota que habría dejado muchas más heridas. La temporada apenas comienza, pero noches así marcan carácter. ¿Quién sabrá aprovechar mejor este aviso?






