Silbidos a Julián Álvarez y mensaje de unidad del Atlético
El Metropolitano habló claro. Y lo hizo a base de silbidos. Julián Álvarez vivió una tarde áspera ante Villarreal, convertido en el epicentro de una fractura que recorre hoy al Atlético de Madrid.
El delantero argentino, de 26 años, escuchó abucheos antes de pisar el césped, cuando su nombre sonó por megafonía entre los suplentes. Volvieron cuando Diego Simeone lo mandó al campo en el minuto 66, con el equipo volcado en busca de la victoria. Y se repitieron al final, cuando el resto de sus compañeros se quedó sobre el césped para aplaudir a la grada y él se marchó solo, directo al túnel, bajo otra lluvia de silbidos.
La herida está abierta: su deseo de salir rumbo al Barcelona no se ha olvidado en la afición rojiblanca.
Simeone marca la línea
Tras el partido, Simeone no esquivó el tema. Lo encaró de frente, como acostumbra.
«No estoy acá para dar consejos. Tengo que concentrarme en mi trabajo, que es dar lo mejor en el campo», lanzó el técnico argentino ante los medios. Su mensaje fue nítido: el equipo por encima de todo.
El entrenador ligó el futuro deportivo del Atlético a la unidad y al rendimiento de sus hombres de ataque: «Si queremos ganar un título, tenemos que estar unidos, tener delanteros y tener delanteros de máximo nivel. Todos tenemos que trabajar en consecuencia».
Simeone también desveló la postura interna del club respecto a la relación entre Álvarez y la grada: «La gente del club me dijo que el club decidió que no debía estar cerca de las gradas y de los aficionados. La decisión la tomó el club para mantenerlo apartado y separado del resto del equipo, que se fuera al vestuario en su lugar».
Y remató con una idea que repite desde hace años: el éxito pasa por el bloque y, en especial, por cuidar a los hombres de área. «Tenemos que estar juntos. Cuando lo hicimos, fuimos capaces de lograr grandes cosas. Necesitamos delanteros. Los tenemos y tenemos que cuidarlos».
Gil Marín sale en defensa de Álvarez
El mensaje del banquillo encontró eco en los despachos. Miguel Ángel Gil Marín, consejero delegado del Atlético, salió a escena para reafirmar la apuesta del club por Julián Álvarez y, al mismo tiempo, señalar a su entorno más cercano.
«Vamos a ayudar a Julián y a seguir cuidándolo para que pueda darnos todo su potencial, porque lo necesitamos para seguir compitiendo entre los grandes de Europa», aseguró el dirigente.
Gil Marín fue un paso más allá y apuntó directamente a quienes han influido en los últimos movimientos del argentino: «Debemos entender que Julián no ha tenido a los mejores asesores a su alrededor en lo que respecta a su carrera profesional en los últimos meses».
El ejecutivo rojiblanco defendió la independencia del Atlético ante presiones externas y dejó un dardo a otros clubes y a ciertos medios: «No podemos permitir que otros clubes y sus medios afines nos digan lo que tenemos que hacer, que dicten nuestra estrategia deportiva y nos falten al respeto. Eso es precisamente lo que intentan hacer: dividirnos».
La respuesta, según él, pasa por cerrar filas: «Está claro que no somos tan poderosos como ellos, pero tenemos valores. Los atléticos no vamos a dejar que nos corrompan. El Atleti es fuerte cuando estamos todos juntos».
Entre los silbidos de una parte de la grada, las palabras firmes de Simeone y el respaldo público de Gil Marín, el futuro inmediato de Julián Álvarez en el Atlético se jugará no solo en el césped, sino también en un terreno mucho más delicado: el de la confianza de su propia gente.






