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Rogers brilla en Stamford Bridge pero Chelsea enfrenta viejos problemas

Rogers no ha aterrizado en el oeste de Londres. Ha irrumpido. El delantero de 24 años está justificando, partido a partido, esos 117 millones de libras que convirtieron su fichaje desde Aston Villa en el más caro de la historia del club. Y ante Hull City volvió a demostrar por qué Chelsea decidió apostar tan fuerte por él.

Seis minutos. Eso tardó en dejar su huella en el duelo de Premier League del sábado. Un desmarque al espacio, un pase filtrado con intención de Joao Pedro, un control sereno y un disparo seco, raso, pegado al palo. Gol. Un remate de delantero que sabe que está en racha y que juega con la seguridad de quien siente que todo le sale.

Ese tanto no solo abrió el marcador. También abrió la defensa de Hull City, que hasta entonces presumía de no haber encajado ni un solo gol en el arranque de la temporada liguera. La resistencia del recién llegado a la élite inglesa se quebró precisamente ante el hombre del momento en Stamford Bridge.

Un inicio de temporada de élite histórica

Con su gol ante los Tigers, Rogers se metió en un círculo que roza la leyenda en clave Chelsea. Ya es el quinto futbolista en la historia del club en la Premier League que logra marcar o asistir en cada uno de los cuatro primeros partidos de una temporada.

Solo cuatro nombres figuraban en esa lista antes que él: Didier Drogba, Cesc Fàbregas, Diego Costa y Eden Hazard. Cuatro jugadores que no solo marcaron época, sino que también levantaron títulos grandes con la camiseta blue. Estar en esa conversación no es un detalle estadístico; es una declaración de nivel.

El precedente lo marcó Drogba en la campaña 2010/11, con un arranque incendiario: cuatro goles y cuatro asistencias en el primer mes de competición. Un delantero que no solo definía, sino que también construía.

Después llegó el doblete de Fàbregas y Costa en el curso 2014/15, el del título. El centrocampista español se dedicó a repartir juego hasta sumar seis asistencias en esos primeros cuatro encuentros, mientras que el ariete hispano-brasileño se lanzó sobre las defensas rivales con siete goles que marcaron el tono de toda la temporada.

Costa repetiría la hazaña en 2016/17, con cuatro tantos y una asistencia en otro inicio demoledor. El último en subirse a ese tren había sido Hazard, con dos goles y dos asistencias en el arranque de la 2018/19.

Ahora el protagonista es Rogers. Su nombre se escribe al lado de todos ellos. Un registro que, más allá de la estadística, habla de impacto inmediato, de peso competitivo y de una capacidad para aparecer siempre en el momento clave.

La otra cara: viejos problemas, mismas consecuencias

Sin embargo, la tarde que apuntaba a fiesta terminó dejando un poso amargo en Stamford Bridge. El gol tempranero parecía anunciar un encuentro plácido, con un Chelsea dominante y un Hull City obligado a resistir. Pero el guion cambió en cuanto reaparecieron los viejos fantasmas defensivos.

Un despiste atrás, una desconexión en la zaga, y Mohamed Belloumi castigó sin piedad antes de la media hora. El empate del argelino llegó como un jarro de agua fría para un equipo que ya había dado la sensación de tener el partido bajo control.

El golpe no quedó ahí. Pocos minutos después, el propio Belloumi firmó su segundo tanto y volteó el marcador, dejando al Chelsea aturdido y a la grada con una mezcla de incredulidad y frustración. El dominio inicial se diluyó, y el encuentro pasó de ser el escaparate perfecto para el gran inicio de Rogers a un examen incómodo sobre la fragilidad colectiva del equipo.

A partir de entonces, cada ataque blue pareció chocar con el peso de sus propias dudas. Rogers mantuvo su amenaza, siguió apareciendo entre líneas y buscando el área, pero el foco ya no estaba solo en su racha histórica, sino en la incapacidad del conjunto para sostener un resultado favorable.

El registro de Rogers quedará en los libros. Es innegociable, es brillante y le coloca en la élite reciente del club. La pregunta, ahora, es si su explosión será suficiente para arrastrar a este Chelsea hacia algo más grande o si sus goles seguirán quedando atrapados en partidos que se escapan por los mismos errores de siempre.