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Robin Gosens deja Fiorentina para un nuevo comienzo en Schalke 04

Robin Gosens se marcha de Florencia con una herida abierta. El lateral alemán, que hace apenas unos meses celebraba goles europeos en el Artemio Franchi, ha cerrado su etapa en Fiorentina con un adiós tan emotivo como amargo, empujado hacia la puerta de salida y ya presentado como nuevo jugador de Schalke 04.

De intocable a descartado

Hace dos años, cuando se le abrió la puerta de Fiorentina, Gosens no lo dudó. Llegó ilusionado, encontró casa, ciudad y vestuario. El primer curso fue “increíble”, el segundo “increíblemente malo”, como él mismo ha reconocido. Pero, según su propio relato, hubo algo que no cambió: su entrega diaria.

Nada de eso le salvó cuando el club decidió empezar de cero con Fabio Grosso. El nuevo técnico no le incluyó en sus planes. Literalmente. El alemán fue congelado: fuera de las convocatorias, fuera del grupo y, finalmente, invitado a no presentarse a la pretemporada pese a tener contrato hasta junio de 2028.

El golpe fue seco. Sin negociación, sin opción de pelea por un sitio. Una decisión “drástica” que, en palabras del propio jugador, aún intenta comprender.

Un adiós con reproches contenidos

La respuesta de Gosens llegó hoy, una vez oficializado su pase a Schalke 04, el club de su infancia. Lo hizo a través de un mensaje público en redes, sin estridencias, pero sin esconder el desgarro.

Recordó que en Florencia lo dio “todo, en el campo y fuera de él”. Subrayó que siempre se comportó “con corrección, hacia todos”. Y dejó claro que no esperaba un final así: no de este modo, no con “estas dinámicas”, no con una exclusión tan tajante.

Para el alemán, esta historia merecía “otro final”. Reivindicó algo que en el fútbol se menciona poco: si a los jugadores se les exige identidad, gratitud, respeto y esfuerzo, él entiende que los futbolistas tienen derecho a reclamar lo mismo del club. Y sostiene que siempre lo ofreció. Por eso le dolió no poder ni siquiera “luchar por su puesto”, porque “no tiene sentido pelear cuando no hay posibilidad de victoria”.

El mensaje, sin nombrar directamente a nadie, apunta a la cúpula de Fiorentina, a esos directores a los que responsabiliza del corte repentino. No hay insultos. Hay decepción.

Entre el Franchi y Gelsenkirchen

Su etapa viola deja imágenes potentes. El lateral celebrando en el Artemio Franchi en semifinales de la UEFA Conference League ante Real Betis Balompié. El grito de gol en San Siro, frente a Milan, compartido con Moise Kean y Hans Nicolussi Caviglia. Y también la cara desencajada en enero, en casa, contra Torino, cuando la temporada empezaba a torcerse.

Pese al desenlace, Gosens insiste en que se va “solo con gratitud”. Agradece a todos: compañeros convertidos en “hermanos”, utilleros, cocineros, camareros, todos los cuerpos técnicos con los que trabajó, el personal médico —al que defiende de críticas “en gran parte injustas”—, la afición que le hizo sentir en casa “desde el primer minuto” y a Rocco Commisso y su familia por la oportunidad.

Deja claro que, al menos por su parte, no hay rencor hacia la grada ni hacia el vestuario. Asegura que se marcha con la conciencia tranquila, convencido de haber dejado “corazón y alma” en cada segundo vivido en el club y en la ciudad.

Regreso al origen

Con 32 años recién cumplidos y una carrera forjada casi por completo en el fútbol italiano, Gosens vuelve ahora a casa. Schalke 04 no es un destino cualquiera: es el equipo al que animaba de niño, el lugar donde empezó a forjarse su amor por el juego y donde, según él mismo apunta, arrancó el viaje para cumplir sus sueños.

El acuerdo se ha cerrado como una cesión con obligación de compra en torno a 2,5 millones de euros más variables. Una cifra contenida para un jugador con experiencia europea y un perfil todavía competitivo, que llega a Gelsenkirchen con hambre de reivindicación y con un punto de revancha personal.

Su última frase lo resume todo: “Por suerte, mi destino me lleva justo al principio”. Fiorentina pasa a ser un capítulo cerrado, doloroso pero lleno de recuerdos. El siguiente lo escribirá en el Veltins-Arena. Y allí se verá si este regreso al origen es el punto de partida de una nueva versión de Robin Gosens o el último gran giro de una carrera que se ha acostumbrado a vivir al límite.