Robbie Keane y su posible llegada al banquillo de Celtic
La posible llegada de Robbie Keane al banquillo de Celtic ha dejado de ser solo un debate futbolístico. En Glasgow, el nombre del máximo goleador histórico de la República de Irlanda se ha convertido en un símbolo de algo mucho más profundo que sistemas tácticos o registros goleadores.
Un ídolo del pasado, un candidato polémico
Keane figura entre los grandes favoritos para suceder en el cargo técnico, en medio de informaciones que lo sitúan en conversaciones avanzadas con el principal accionista del club, Dermot Desmond. Sobre el papel, su perfil deportivo encaja: exdelantero de élite, un paso prolífico como cedido en Celtic Park en 2010 y títulos de liga conquistados en Israel y Hungría como entrenador.
Pero esta vez el pasado no se mira solo en clave futbolística. Su etapa en Maccabi Tel Aviv ha encendido las alarmas de una parte muy visible del celtismo.
Murales, pancartas y un mensaje que se multiplica
En los alrededores de Celtic Park han aparecido en los últimos días grafitis y pancartas rechazando de forma explícita la posibilidad de que Keane se siente en el banquillo local. No se trata de gestos aislados. Detrás hay organización, discurso y una identidad política que en Celtic lleva décadas latiendo.
Primero emergió en internet un comunicado firmado por un grupo que se presenta como Celtic Fans for the Liberation of Palestine. Ahora, el movimiento ha dado un salto de escala. La cuenta North Curve Celtic, uno de los focos de animación del estadio, publicó una lista de 67 grupos que, según ellos, respaldan ese texto.
En esa nómina aparecen nombres pesados del graderío: las peñas ultras Green Brigade y Bhoys Celtic, varios podcasts de referencia como The Cynic y eTims, y agrupaciones históricas como Glasgow University Celtic Supporters Club (CSC) y Craigneuk Tommy Gemmell CSC. Es decir, desde la grada más ruidosa hasta estructuras de afición de larga trayectoria.
“Imposible de ignorar”
El comunicado no se queda en generalidades. Expone, de forma directa, por qué una parte de la afición ve incompatible a Keane con la idea que tiene de Celtic.
El texto recuerda la “larga y orgullosa historia de solidaridad con el pueblo palestino” que, sostienen, define al club y a su hinchada. Y sitúa en el centro la decisión del irlandés de seguir al frente de Maccabi Tel Aviv después del inicio de la guerra en Gaza.
Para estos grupos, que Keane aceptara dirigir a un club israelí “durante el genocidio en Gaza” es “imposible de ignorar”. En el comunicado se describe como “inconcebible” elegir entrenar en Israel mientras, “a menos de 40 millas”, el mismo país utilizaba “armas indiscriminadas de asesinato en masa contra personas indefensas”.
La declaración enlaza esa postura con los orígenes del propio Celtic, recordando que el club nació de una comunidad marcada por “genocidio, desplazamiento y hambruna”, y que sus raíces se hunden en la “solidaridad con quienes sufrieron injusticia y opresión”. Desde esa memoria histórica, afirman, no pueden “dar la espalda a quienes se enfrentan a un genocidio hoy”.
Unidad en juego y un aviso a la directiva
El comunicado va más allá de la crítica moral y entra de lleno en el terreno de la gobernanza del club. Los firmantes advierten de que, en un momento en el que Celtic “requiere unidad y un propósito colectivo”, la designación de Keane sería “profundamente divisiva” entre la afición.
También atacan el perfil deportivo de la posible apuesta, calificándola de “predecible y poco inspiradora” en un punto del ciclo competitivo en el que, a su juicio, se necesita “mayor ambición”.
El mensaje final es una petición directa al consejo de administración: que escuche las preocupaciones de los aficionados y “reconsidere este nombramiento”.
El paso de Keane por Maccabi Tel Aviv
Robbie Keane fue nombrado entrenador de Maccabi Tel Aviv en junio de 2023, meses antes de los ataques liderados por Hamas del 7 de octubre y de la posterior ofensiva israelí sobre Gaza, que ha dejado decenas de miles de muertos. En octubre del año pasado, una comisión independiente de la ONU concluyó que Israel había cometido genocidio contra los palestinos en Gaza.
En lo estrictamente deportivo, el balance del irlandés en Israel fue brillante: guio a Maccabi al doblete de liga y copa antes de presentar su dimisión en el verano de 2024. Su salida no borró, para muchos, la huella de su decisión de permanecer en el cargo durante toda la campaña.
Keane explicó después que había optado por seguir hasta el final de la temporada, en parte, por responsabilidad hacia el personal que había llevado con él a Israel. Habló de un “deber de cuidado” con su equipo técnico, citando el caso de su analista, que había pasado 12 años en Middlesbrough antes de dar el salto a Maccabi. Marcharse a mitad de camino, argumentó, habría dejado a esos profesionales y a sus familias en una situación comprometida. Según su propio relato, renunció a un contrato importante, con uno o dos años más por delante, tras tomar la decisión “como grupo, como cuerpo técnico”.
Un club entre su identidad y su futuro deportivo
Mientras las conversaciones entre Keane y Dermot Desmond avanzan, la fractura en la grada ya se ha hecho visible. Para una parte del celtismo, la elección del próximo entrenador no es solo una cuestión de estilo de juego o resultados, sino un examen directo a la coherencia entre la historia que el club proclama y las decisiones que toma.
La pelota, esta vez, no está en el césped. Está en el despacho de la directiva. Y la pregunta es clara: ¿hasta dónde está dispuesto Celtic a arriesgar su frágil unidad interna por el nombre de su próximo entrenador?






