La llegada de Robbie Keane al Celtic: un dilema político y emocional
La posible llegada de Robbie Keane al banquillo de Celtic ha encendido un incendio político y emocional en Glasgow antes incluso de que el irlandés pise el vestuario.
El máximo goleador histórico de la selección de Irlanda es el principal candidato para dirigir al vigente campeón escocés, tras haber entablado conversaciones con el accionista de referencia del club, Dermot Desmond. Sobre el papel, el currículum deportivo acompaña. En la grada, el debate es otro.
Un pasado en Celtic… y en Maccabi Tel Aviv
Keane no es un desconocido en Parkhead. En 2010 firmó una cesión breve pero fulminante: goles, carisma y una conexión rápida con una afición que lo adoptó como uno de los suyos. Aquella etapa dejó buen recuerdo.
Lo que ha cambiado es el contexto. Y, sobre todo, el último destino del técnico de 45 años: Maccabi Tel Aviv.
Keane fue nombrado entrenador del club israelí en junio de 2023, meses antes de los ataques liderados por Hamas del 7 de octubre y de la posterior ofensiva israelí sobre Gaza. Permaneció allí durante toda la temporada, en plena guerra, y guio a Maccabi a un doblete de liga y copa antes de dimitir en 2024 y pasar al banquillo de Ferencvaros, en Hungría.
Esa decisión de quedarse en Israel durante el conflicto ya generó críticas en Irlanda. Ahora ha abierto una grieta visible en el corazón de la hinchada de Celtic, una afición que desde hace años exhibe banderas palestinas en las gradas y que se ha posicionado de manera muy clara durante la guerra en Gaza.
Graffitis, pancartas y un mensaje directo al consejo
El malestar no se ha quedado en redes sociales. En los alrededores del estadio de Celtic han aparecido grafitis y pancartas rechazando de forma explícita la posibilidad de que Keane se convierta en el nuevo entrenador.
Un colectivo que se presenta como ‘Celtic Fans for the Liberation of Palestine’ publicó un comunicado en el que advierte de que su contratación “sería profundamente divisiva entre la afición”. La cuenta ‘North Curve Celtic’ en X difundió el texto y añadió una lista de 67 grupos que lo respaldan, un intento claro de mostrar que no se trata de una minoría aislada.
“Los aficionados de Celtic tienen una larga y orgullosa historia de solidaridad con el pueblo palestino”, comienza el comunicado, que no rebaja el tono en ningún momento.
“Para nosotros, la decisión de Robbie Keane de dirigir a Maccabi Tel Aviv durante el genocidio en Gaza es imposible de ignorar.
“Elegir dirigir a un club en Israel mientras, a menos de 40 millas, el mismo país utilizaba armas indiscriminadas de asesinato masivo contra personas indefensas es inconcebible.
“Celtic fue fundado por una comunidad marcada por el legado de genocidio, desplazamiento y hambruna. Las raíces de nuestro club se encuentran en la solidaridad con quienes sufrieron injusticia y opresión.
“Instamos al consejo de Celtic a escuchar las preocupaciones de los aficionados y reconsiderar este nombramiento”.
No hay matices en el mensaje. Se trata de una línea roja política y moral.
El argumento de Keane: “Un deber de cuidado”
Keane, por su parte, ha explicado por qué decidió completar la temporada en Israel pese al estallido del conflicto. El irlandés ha insistido en que sentía una responsabilidad hacia el personal que llevó consigo a Maccabi Tel Aviv.
“Tengo un deber de cuidado”, explicó. “Mi analista, por ejemplo, estuvo 12 años en Middlesbrough. Que viniera conmigo a Israel y que yo simplemente me marchara, dejándolo a él y a su familia…”.
Para Keane, el compromiso con su cuerpo técnico fue un factor clave. Para una parte ruidosa de la afición de Celtic, ese matiz no atenúa el hecho central: entrenó en Israel en plena devastación de Gaza.
Ahí está el choque frontal entre la trayectoria profesional del técnico y la identidad política y social de un club cuya grada se ha convertido en altavoz constante de la causa palestina.
Un campeón en el aire
Todo esto sucede mientras Celtic se encuentra en un momento delicado, pese al éxito deportivo reciente. Martin O’Neill, de 74 años, tomó las riendas de forma interina y condujo al equipo al título de la Scottish Premiership en la última jornada, además de levantar la Scottish Cup. Un cierre de temporada vibrante… y una incógnita inmediata: quién será el heredero en el banquillo.
La candidatura de Keane, por su perfil y por su pasado como jugador del club, parecía encajar en un guion clásico de regreso del héroe. La realidad es mucho más áspera. La calle ya ha hablado, con pintadas, pancartas y un comunicado respaldado por decenas de grupos.
El balón está ahora en el despacho del consejo de Celtic. La decisión ya no será solo futbolística. Será una declaración sobre hasta qué punto el club está dispuesto a alinearse —o a chocar— con la conciencia política de su propia hinchada.






