Plymouth asciende al sexto puesto tras goleada 3-0 a Barnsley
Plymouth se instaló en la zona alta de la Sky Bet League One con una victoria rotunda: 3-0 en casa ante Barnsley y un mensaje claro al resto de la categoría.
El partido apenas había arrancado cuando ya rugía Home Park. Minuto uno. Un balón abierto a la izquierda de Julio Pleguezuelo, un control orientado de Oli Irow y la sensación inmediata de peligro. El extremo cedido por Tottenham encaró a Tyrese Noslin, lo dejó atrás con un recorte hacia dentro y soltó un derechazo imparable. El disparo superó a Rogan Ravenhill y se clavó en la escuadra. Golazo y arranque soñado para los locales.
Barnsley tardó en reaccionar, pero cuando lo hizo estuvo a centímetros de cambiar la historia. En el 20’, tras un despeje apurado de la zaga de Argyle, el balón cayó dentro del área para Noslin. El delantero no lo dudó: volea potente, ajustada… y se marchó rozando el poste. Fue la ocasión que los visitantes necesitaban. Y la que les condenó.
Porque dos minutos después, el castigo llegó.
En el 22’, un saque de banda largo del capitán Wes Harding cayó dentro del área. Ravenhill salió a por él, pero no logró blocar el balón. El esférico quedó suelto y Ronan Curtis, más despierto que nadie, se elevó para cabecear a puerta vacía. 2-0 y una grada encendida, consciente de que el partido se ponía muy de cara.
Curtis, desatado tras el gol, rozó el doblete poco después. Su cabezazo bombeado superó al guardameta, pero Connor O’Riordan apareció bajo palos para despejar casi sobre la línea y mantener con vida a Barnsley, al menos en el marcador.
El descanso no cambió el guion. Plymouth salió del vestuario con la misma ambición y cerró el duelo muy pronto.
En el minuto 50, Bim Pepple recibió en el costado izquierdo del área, con O’Riordan encima. Giró con potencia, se lo quitó de encima y, con calma de delantero fino, colocó el balón al palo largo, lejos del alcance de Ravenhill. 3-0, partido sentenciado y sensación de superioridad absoluta.
Desde ahí, Argyle manejó el ritmo, protegió su ventaja y dejó que los minutos confirmaran lo que ya se intuía desde el primer disparo de Irow: una tarde perfecta para escalar hasta la sexta plaza y alimentar la ilusión de pelear seriamente en la parte alta de la League One.






