Odegaard enciende al Arsenal y desafía a la Premier
Martin Odegaard no solo levantó el trofeo de la Community Shield en Cardiff. Encendió una señal para toda la Premier League. En el 3-0 del Arsenal ante el Manchester City, el noruego firmó una actuación de futbolista dominante, de capitán que vuelve a mandar en el juego y en el relato del equipo.
La jugada que quedará en la retina llegó con el tercer gol: amague seco, Gianluigi Donnarumma al suelo, definición fría. Pero su tarde fue mucho más que un destello. Fue control, ritmo, agresividad con y sin balón.
De una temporada frustrante a un nuevo punto de partida
El contexto hace que lo de Cardiff pese todavía más. La pasada campaña, pese al título de Premier League, fue un calvario personal para Odegaard. Problemas de rodilla y hombro le cortaron el vuelo. Solo 16 titularidades en liga, un gol y siete asistencias: sus peores números desde que llegó en propiedad desde Real Madrid en la 2021-22.
Para un futbolista que había sido eje del primer gran impulso de Mikel Arteta, el golpe fue duro. Lo reconoció sin rodeos:
“Fue una temporada muy complicada, con muchos momentos difíciles. Perderse tantos partidos por lesión es lo peor para un futbolista”, admitió. “Tuve lesiones raras, mala suerte. Era muy frustrante”.
El cierre del curso, sin embargo, cambió la sensación. Terminó sano, levantó la liga y después brilló con Noruega en el Mundial: cinco titularidades en seis partidos y cuatro asistencias. Ese tramo final fue el puente hacia lo que se vio en Cardiff.
“Terminar la temporada con un título y luego un buen Mundial me vino muy bien. Después tuve mi descanso y ahora me siento bien, listo para empezar otra vez”, explicó. “He intentado usar todo eso como motivación para volver más fuerte y transformar esas experiencias en algo positivo”.
Un capitán bajo lupa… que responde en el césped
Su calidad nunca estuvo en cuestión. Sí su continuidad. Y, en algunos debates, hasta su brazalete. Exjugadores habían puesto sobre la mesa si debía seguir siendo capitán tras un año tan intermitente.
En 90 minutos ante el City, Odegaard empezó a desactivar dudas. Mandó en todas las zonas del campo. Entre los jugadores del Arsenal fue quien más pases completó (55 de 58), el que más regates acertó (3 de 3) y el que más veces recuperó la posesión (nueve). Cifras que acompañan a la sensación visual: cada ataque pasaba por sus botas o por su radio de influencia.
“Hay días en los que simplemente estás en el ‘flow’. Tienes que encontrarlo en el campo”, dijo sobre su actuación. “Todos estuvimos fluyendo bastante bien ahí fuera. Intentaré mantener eso y seguir”.
Arteta, que conoce como pocos la importancia de un mediapunta en plenitud, lo dejó claro:
“Se perdió cinco o seis meses por distintas cosas y le fue extremadamente difícil coger ritmo”, recordó el técnico. “Estoy seguro de que este año, si logramos mantenerlo en forma y disponible, con los jugadores que tiene alrededor, vamos a ver a un Martin muy diferente. Desde el primer día de pretemporada le noto algo en el estómago, algo que quiere demostrar, porque el equipo también lo necesita”.
Un centro del campo de lujo… y una competencia que aprieta
El regreso de Odegaard coincide con un giro de tuerca en la zona más poblada del Arsenal. Después de romper una sequía de 22 años sin ganar la Premier, el club no se ha conformado. Ha reforzado el centro del campo con un golpe de mercado: Bruno Guimarães, fichado por 75 millones de libras.
El brasileño solo jugó 45 minutos en Cardiff, pero dejó detalles de jerarquía. Y, sobre todo, algo más importante: una conexión inmediata con Odegaard. Los dos se buscaron, se ofrecieron líneas de pase, aceleraron y frenaron el juego con criterio. Para ser su primera titularidad juntos, la sociedad dejó un sabor prometedor.
“Hay días en los que todo fluye”, repetía el noruego. Esta vez no hablaba solo de sí mismo.
La nómina de centrocampistas impresiona: Odegaard, Guimarães, Myles Lewis-Skelly, Martin Zubimendi, Declan Rice, Eberechi Eze y Mikel Merino. El propio Merino lo definió sin rodeos: “probablemente, las mejores opciones en el fútbol” en esa zona del campo. Cuesta llevarle la contraria.
En ese ecosistema tan competitivo, el capitán no se esconde. Al contrario, parece alimentarse de la presión. La pregunta se impone sola: ¿puede esa lucha interna sacar todavía una versión más alta de Odegaard?
La sensación de un “fichaje nuevo”
Hay una idea que sobrevuela el entorno del Arsenal: si Odegaard se mantiene sano y a este nivel, Arteta tendrá la sensación de haber incorporado un jugador nuevo sin pasar por el mercado. Un líder creativo que el año pasado apenas pudo usar a pleno rendimiento.
El técnico lo sabe, el vestuario también. Cardiff fue solo el primer aviso. Si el noruego sostiene este “flow” cuando la Premier eche a rodar, la temporada del vigente campeón puede adquirir un matiz distinto. Más agresivo. Más imprevisible.
Y entonces la cuestión dejará de ser si Odegaard vuelve a su mejor versión, para convertirse en otra mucho más inquietante para sus rivales: ¿hasta dónde puede llegar este Arsenal con su capitán de nuevo al mando?






