Un nuevo City sin Guardiola: El reto de Maresca
Durante una década, el Etihad Stadium fue territorio de Pep Guardiola. Títulos, récords, una identidad de juego reconocible desde cualquier rincón del planeta. Ese ciclo se cerró con un doblete doméstico: victoria ante Arsenal en la final de la League Cup y triunfo frente al Chelsea, precisamente el antiguo club de Enzo Maresca, en la final de la FA Cup en mayo.
Con esos dos trofeos, Guardiola se marchó con 20 conquistas en Manchester: seis Premier League, tres FA Cups, cinco League Cups y una Champions League. Un legado descomunal. Y unas botas gigantes que ahora debe calzarse Maresca, que ya conoce la casa tras haber sido asistente del técnico catalán en la temporada 2022-23.
Un vestuario irreconocible en el eje del equipo
El cambio no es solo en el banquillo. También se ha movido el suelo bajo el vestuario. John Stones y Bernardo Silva, dos pilares de la era Guardiola, han puesto fin a sus etapas en el club para marcharse libres a Inter y Real Madrid, respectivamente. Rodri, el metrónomo del centro del campo y referencia absoluta en la sala de máquinas, también se ha ido, rumbo a Barcelona.
City ha reaccionado a golpe de talonario. Ha llegado Elliot Anderson desde Nottingham Forest y el club sigue vinculado a posibles movimientos por Enzo Fernández y Ayyoub Bouaddi. Al mismo tiempo, se ha incorporado el joven Jeremy Monga, de 17 años, procedente de Leicester, un fichaje claramente pensado a medio y largo plazo.
Todo esto ocurre en un contexto incómodo para el club: dos temporadas seguidas sin ganar la Premier League, superados primero por Liverpool y después por Arsenal. Para los estándares que dejó Guardiola, una eternidad. Y el arranque simbólico de la era Maresca tampoco ayudó: derrota por 3-0 ante el Arsenal de Mikel Arteta en la Community Shield.
La exigencia es inmediata. El margen de error, mínimo.
Haaland, el gol que no se discute
Hay una certeza en medio de tanta transición: Erling Haaland. Salvo lesión grave o un desplome de nivel sin precedentes en la Premier League, resultaría sorprendente que el noruego no vuelva a ser el máximo goleador del City.
Llega de un Mundial brillante y ha firmado al menos 22 tantos en cada una de sus cuatro campañas en la liga inglesa, con 27 goles el curso pasado. Con Guardiola, todo el sistema se organizaba para potenciarle como finalizador principal. Maresca no es un desconocido para ese tipo de estructura ofensiva.
En su etapa en Chelsea, quien explotó de verdad fue Cole Palmer, pero el que acumuló ocasiones sin parar fue Nicolas Jackson. Donde el senegalés perdonó demasiado, Haaland no suele dar segundas oportunidades. Si City genera un volumen de llegadas similar, el noruego tiene argumentos de sobra para firmar otra temporada demoledora.
¿Quién puede explotar?
Hablar de “jugador revelación” en este City suena extraño. La plantilla está muy asentada y la mayoría de nombres ya compiten en la élite desde hace tiempo.
Elliot Anderson, por ejemplo, llega tras destacar en Nottingham Forest y en el Mundial. Más que una irrupción, lo suyo parece una consolidación en un entorno de mayor exigencia. Monga, por edad y contexto, apunta claramente a proyecto de futuro.
Ahí entra en escena un perfil menos mediático: Abdukodir Khusanov. El central ya dio un salto importante en la segunda mitad de la temporada pasada. Este curso puede ser el de su verdadera consagración. Si consigue sostener el nivel cuando la plantilla esté al completo, tiene opciones reales de adueñarse de una de las plazas en el centro de la defensa.
No será sencillo, pero el hueco que deja Stones abre una puerta que antes parecía blindada.
Foden, sin red: ahora o nunca
Nadie discute el talento de Phil Foden. El problema es que el curso pasado apenas lo mostró. Pasó de ser pieza clave a convertirse en secundario durante buena parte de la temporada. Cerró la Premier League con solo siete goles en 33 apariciones y se quedó fuera del Mundial, un golpe duro para un futbolista llamado a marcar época.
Ahora llega con contrato renovado, una pretemporada completa y un nuevo técnico que necesita referentes ingleses fuertes en el vestuario. El escenario es perfecto para que recupere su mejor versión.
Si Foden encuentra continuidad, ritmo y confianza, puede convertirse en el gran agitador del proyecto Maresca. Y si no lo hace en una temporada de cambios como esta, la pregunta será inevitable: ¿cuánto tiempo más puede esperar el City a que su joya termine de explotar de forma definitiva?
¿Qué se considera éxito en el nuevo City?
En este club, la vara de medir es implacable. No ganar la Premier League se entiende como fracaso, incluso antes de Guardiola. Sin él en el banquillo y sin su antiguo capitán Bernardo Silva en el campo, la exigencia no se rebaja.
Maresca sabe perfectamente dónde se ha metido. Tendrá que lidiar con un Arsenal que ya se ha quitado de encima la losa de 22 años sin título liguero y que ahora juega con la confianza de campeón reciente. Liverpool sigue al acecho. Y la Premier no espera a nadie.
Aun así, City conserva una plantilla capaz de pelear por todo. Para la grada del Etihad, la ecuación es sencilla: la temporada solo será un éxito si en mayo vuelven a levantar el trofeo de la Premier. Todo lo que no sea eso, por muy razonable que parezca desde fuera en un año de transición, sonará a decepción dentro del club.
La gran duda: ¿puede Maresca soportar el peso del trono?
El City ha vivido años de absoluta seguridad bajo Guardiola. Idea clara, respuestas tácticas casi automáticas, un ecosistema perfecto. Esa sensación de control se ha ido con él.
Maresca llega con el aval de sus títulos con Chelsea en el Mundial de Clubes y la Conference League, pero sus trayectorias ligueras han sido, como mínimo, irregulares. No tiene todavía la finura táctica ni la autoridad consolidada de su antecesor. Ahora, eso sí, dirige la mejor plantilla que ha tenido nunca. Esa diferencia de calidad puede tapar muchas grietas… al menos durante un tiempo.
La pregunta flota en el aire: ¿puede alguien, no solo Maresca, sostener los estándares casi inhumanos que dejó Guardiola? La temporada dará la respuesta, pero la sombra del catalán seguirá proyectándose sobre cada decisión, cada alineación, cada tropiezo.
Pronóstico: un City competitivo, pero un peldaño por debajo
Sobre el papel, el City tiene argumentos para pelear el título hasta el final. Si Maresca logra que el equipo carbure desde pronto, no se puede descartar que desplace a Arsenal del trono.
Sin embargo, para un técnico que debuta en el Etihad como primer responsable, con un vestuario en plena reconfiguración y con la Premier más exigente que nunca, el listón es altísimo. La sensación es que el City será feroz, pero no intocable.
Pronóstico: segundo. Y con una pregunta que marcará el curso entero: ¿es el inicio de una nueva dinastía o el final de la era en la que el City se sentía invencible?






