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Moyes reafirma su postura: la compensación a Burnley no detendrá el mercado del Everton

David Moyes no baja el tono, pese al golpe. Everton ha sido condenado esta semana a pagar a Burnley una compensación récord de alrededor de 35 millones de libras por incumplir las normas de Profit & Sustainability de la Premier League en la temporada 2021/22. Un mazazo histórico en los despachos que, según el técnico escocés, no alterará los planes de fichajes del club este verano.

El caso viene de lejos. Everton ya fue sancionado en 2023/24 con una deducción total de ocho puntos por esas infracciones. Burnley, sin embargo, no se dio por satisfecho. El club de Turf Moor alegó que habría evitado el descenso si esa penalización se hubiera aplicado en la campaña a la que se referían las cuentas, y llevó el asunto a los tribunales en busca de una compensación económica. La Premier League les ha dado la razón… al menos por ahora.

El club de Goodison Park ha respondido con dureza. Ha presentado recurso y ha emitido un comunicado en el que afirma que la resolución es “fundamentalmente errónea en derecho y en los hechos”. La batalla legal solo acaba de empezar.

“Es realmente decepcionante”

Moyes, invitado en talkSPORT, no escondió su malestar por la decisión, aunque dejó claro que no domina todos los detalles del proceso: “Yo no estoy al tanto de la situación exactamente cómo es y, obviamente, el club la está impugnando en este momento, lo cual es realmente importante, pero es realmente decepcionante”, admitió.

El entrenador fue más allá y apuntó al efecto dominó que puede provocar este precedente: “No sé si esto abre una enorme caja de Pandora con otros casos también. Equipos que quizá no han ascendido, por ejemplo, porque los clubes de la Premier League están teniendo problemas con el PSR”.

Moyes dejó una frase que retrata el sentir en el vestuario y en la grada: “Sentía que ya habíamos pagado lo que debíamos, si se puede decir así, y que ya lo habíamos hecho, pero que esto vuelva hacia nosotros se siente como un caso individual. Pero no sé si va a abrir más cosas para que otros clubes hagan algo similar”.

El mercado, en el punto de mira

La pregunta clave, la que se hacen los aficionados del Everton, llegó enseguida: ¿afectará este pago millonario a la planificación deportiva del verano?

Moyes fue tajante: “Me dijeron que no. Me dijeron que no tendría ningún efecto en ello y, mira, yo era consciente de esto probablemente hace cuatro o cinco semanas, cuando estaba ocurriendo, de que este sería el caso”.

La respuesta, sin embargo, no ha calmado a todo el mundo. La cifra que se maneja, cercana a los 35 millones de libras —y que podría elevarse hasta los 40 millones con costas legales—, es demasiado alta como para no generar dudas entre la afición. Sobre todo en un club que no nada precisamente en la abundancia.

Moyes, por su parte, se aferra al mensaje que ha recibido desde la cúpula. “Espero que no [afecte], porque la temporada pasada, como dices con razón, tuvimos una buena temporada excepto el último mes más o menos, cuando de algún modo explotamos, y estábamos en una posición realmente, realmente fuerte”.

La frase ha encendido a parte de la hinchada, que no comparte esa lectura tan positiva del curso. Varios aficionados han criticado públicamente que se hable de “buena temporada” tras un final en el que el equipo se derrumbó cuando apuntaba más alto.

Un aviso a la Premier League

Más allá de la cuenta de resultados, Moyes quiso convertir el castigo en un aviso hacia la propia liga: “Si sirve de algo, espero que sea un mensaje para la Premier League. Es muy difícil. Si no lo haces bien, puedes encontrarte en problemas otra vez. No queremos volver a esas situaciones en las que estuvimos en el pasado”.

El escocés sabe que el margen de error es mínimo. Entre la presión del PSR, los límites salariales y la necesidad de reforzar una plantilla corta, cualquier tropiezo administrativo se paga caro. Y Everton ya ha sentido el filo de esa navaja.

El papel de los Friedkin

En medio del ruido, Moyes subrayó un punto clave: la propiedad no ha sido pillada por sorpresa. “Mi entendimiento es que los Friedkins eran conscientes de esto cuando estaban comprando el club y que había una posibilidad de que esto pudiera suceder”, explicó.

Es un matiz importante. Significa que el riesgo estaba sobre la mesa durante la compraventa y que, al menos sobre el papel, el nuevo grupo inversor había contemplado este escenario en sus planes financieros.

Moyes cerró el tema con un deseo que es casi una súplica: “Así que la respuesta a eso es que realmente espero que no tenga ningún efecto en lo que vamos a hacer en verano”.

El balón vuelve a rodar ahora lejos de los tribunales. Everton necesita fichajes para no quedarse corto y Moyes necesita resultados para convencer a una afición dividida. La pregunta es simple y brutal: ¿podrá el club reforzarse como promete mientras pelea en los despachos por uno de los cheques más caros de su historia reciente?