Morgan Rogers y Enzo Gittens: la nueva era de Chelsea
En la pretemporada de Chelsea en Sídney no se habla solo del sol australiano ni de los kilómetros en las piernas. El nombre que lo invade todo es Morgan Rogers. Y quien lo dice alto y claro es Enzo Gittens.
El atacante inglés, fichado desde Borussia Dortmund en 2025, no se esconde: ve en Rogers el motor de una nueva etapa de títulos en Stamford Bridge, aunque eso signifique más competencia directa por su puesto.
“Queremos ganarlo todo. Premier League, FA Cup, cualquier cosa en la que estemos. Traer a un jugador como Morgan, ojalá, suba el listón para ganar títulos. Es un jugador top. Es increíble”, lanza Gittens desde Australia, sin rebajar ni un gramo de expectativa.
Rogers llegó este mes desde Aston Villa por 117 millones de libras, récord británico. Una cifra que pesa, que marca territorio en la Premier League y que manda un mensaje inequívoco: Chelsea quiere volver a pelear por todo, ya.
Un vestuario cargado de talento… y de presión
Gittens sabe que el ataque de Chelsea está abarrotado. Minutos caros, jerarquías por definir, jóvenes hambrientos. Y, aun así, el discurso es de convicción, casi de reto colectivo.
“La calidad está, seguro. Tenemos individuos sobre el césped que pueden hacer cosas increíbles, pero tenemos que juntarlo todo”, admite. “La plantilla es muy competitiva. Tenemos que seguir trabajando duro y mostrando de qué estamos hechos. Todos son muy positivos, con ganas de la nueva temporada, de ser mejores y de tener éxito. Eso es lo principal”.
No suena a frase de compromiso. Suena a alguien que viene de golpearse fuerte y no quiere repetir el mismo guion.
Tras su traspaso de 48,5 millones de libras desde Dortmund en 2025, Gittens apenas pudo arrancar. Un solo gol en 27 apariciones y una grave lesión de isquiotibiales que cortó en seco su primera campaña y lo dejó fuera el resto del curso 2025-26. Para un jugador explosivo, acostumbrado a vivir del cambio de ritmo, el golpe fue doble: físico y mental.
“Fue duro, porque era la primera lesión muscular que he tenido. Nunca había tenido problemas de isquiotibiales”, reconoce. “Fue un reto al principio, pero ahora estoy mejor, así que me siento más confiado. Me siento mucho mejor, más confiado ahora que mi cuerpo está mejor, los isquios están bien, así que solo estoy esperando a que empiece la temporada. Me he puesto objetivos individuales, que me guardaré para mí”.
El mensaje es claro: menos ruido, más trabajo.
Alonso cambia el aire en Stamford Bridge
Si Rogers simboliza la ambición en el mercado, Xabi Alonso representa el giro en el banquillo. El técnico español ha modificado el ambiente del club casi de inmediato. Gittens lo nota, y su respeto por el nuevo entrenador viene de lejos.
Durante su etapa en Borussia Dortmund, el extremo ya sufrió a aquel Bayer Leverkusen imbatido del técnico vasco. El recuerdo sigue fresco.
“Fue duro. Por el sistema, diría. Jugaban con línea de tres atrás. Tenían a Florian Wirtz, Jeremie Frimpong, Amine Adli entrando desde el banquillo a veces, Piero Hincapié, Granit Xhaka… Eran un verdadero equipo”, rememora Gittens.
No es solo admiración por el pizarrón. Es la mezcla de la figura del excentrocampista de Liverpool y Real Madrid con el entrenador que ahora disecciona sus movimientos.
“Fue un jugador top, así que que venga y nos enseñe es lo mejor para nosotros. Un centrocampista de clase mundial, probablemente el mejor en hacerlo”, asegura. “Es muy buena persona. Habla con nosotros individualmente, nos dice en qué podemos mejorar, qué podemos hacer mejor. Como jugador, eso es todo lo que quieres. Me ha dicho que siga siendo positivo, que siga encarando, creando ocasiones y que me siga exigiendo al máximo”.
El impacto va más allá de la pizarra. Alonso se ha metido en el día a día del futbolista, en su confianza. Y eso, para alguien que viene de una lesión larga, pesa tanto como cualquier sesión de vídeo.
Durante la gira, Gittens incluso ha tenido tiempo de recordar al Alonso futbolista, cuando el técnico se ha animado con algún envío marca de la casa.
“Es increíble, de verdad. Tiene un poco de aura, porque fue un jugador top en su día y, obviamente, ahora es un gran entrenador”, admite el atacante, casi con una sonrisa.
Verano de sudor en Portugal y Marbella
Mientras muchos desconectaban, Gittens eligió otro camino. Verano de trabajo en solitario, entre Portugal y Marbella, para llegar a la pretemporada sin excusas. Sin margen para otra campaña gris.
Su objetivo no es solo estar sano. Es recuperar la chispa que lo llevó a la élite, esa capacidad para romper líneas, encarar y decidir partidos desde la banda.
Los primeros signos son alentadores: goles en los amistosos de pretemporada ante Crawley y Bromley, señales de que el punto de mira se ajusta y la confianza regresa.
La competencia, eso sí, no afloja. Con Rogers aterrizando por una cifra histórica y un vestuario lleno de talento ofensivo, cada minuto tendrá dueño solo si se gana en el césped. No hay red.
“Este es un club enorme. Quiero triunfar aquí”
Gittens no esconde que siente el peso de Stamford Bridge, pero lo abraza.
“Este es un club enorme. Quiero tener éxito aquí. Necesito mostrar a la gente lo que puedo hacer. Seguiré trabajando duro. He mostrado destellos, diría. Pequeñas cosas. Pero esta temporada será una buena temporada”, afirma.
No hay promesas grandilocuentes ni cifras. Hay una declaración de intenciones: dejar de ser un proyecto ilusionante para convertirse en una realidad.
El próximo examen llega el martes, ante Western Sydney Wanderers, en otro amistoso que, para muchos, será un trámite de verano. Para Gittens, no. Para él, cada minuto ahora es un argumento. Un intento más de convencer a Alonso de que en la nueva era de Chelsea, con Morgan Rogers como fichaje récord y un técnico que lo exige todo, también hay sitio para su desquite.





