Mohamed Salah: ¿Arabia Saudí o MLS para el final de su carrera?
Mohamed Salah ha pasado de liderar a Egipto en un Mundial a enfrentarse al tipo de decisión que marca el tramo final de una carrera legendaria. Eliminado del torneo por Argentina y ya desligado de Liverpool tras acordar la rescisión anticipada de su contrato, el egipcio se toma ahora unos días de pausa antes de elegir su próximo destino. La elección, según fuentes consultadas por TEAMtalk, ya se ha reducido a dos caminos muy claros: Saudi Pro League o Major League Soccer.
Europa, de momento, se queda fuera de la foto.
Fin de una era en Anfield, inicio de otra etapa
A sus 34 años, Salah ha cerrado una etapa dorada en Anfield. Libre tras adelantar un año el final de su contrato, el icono egipcio escucha ofertas con la calma de quien sabe que será uno de los grandes movimientos del verano, pese a llegar como agente libre.
La eliminación de Egipto ha acelerado las conversaciones. Con el Mundial ya atrás, Salah y su entorno han intensificado los contactos para decidir dónde seguirá marcando goles. Y el mapa se ha ido despejando: Arabia Saudí parte en cabeza, aunque la MLS sigue muy viva en la carrera.
Arabia Saudí aprieta… y juega con la geografía
La Saudi Pro League lleva años preparando el terreno para Salah. Le ve como algo más que un fichaje: una figura capaz de elevar la visibilidad global del campeonato, un rostro reconocible en cualquier rincón del planeta. Según la información de TEAMtalk, existe ya un acuerdo de principio con la propia liga. Falta el detalle clave: el club.
Ahí entra en juego un factor que Salah valora tanto como el proyecto deportivo: la cercanía a casa. La geografía pesa. Mucho.
El delantero prefiere equipos del oeste de Arabia Saudí, por su proximidad a Egipto. Jeddah aparece marcada en rojo en ese mapa personal. Al-Ittihad y Al-Ahli, ambos con sede en la ciudad, resultan especialmente atractivos: El Cairo queda a unas dos horas de vuelo. Para un futbolista que quiere ir y volver con facilidad a su país, ese dato no es menor.
Y no es la única opción sobre la mesa. Neom Sports Club, con base en Tabuk, se ha convertido en otro candidato serio. Más cerca aún de Egipto, ofrecería a Salah una conexión todavía más cómoda con su hogar durante toda la temporada. Un proyecto ambicioso, un nuevo polo deportivo en construcción… y a tiro de piedra de su país.
La seducción de la MLS y el factor Mansour
El otro gran foco está al otro lado del Atlántico. Salah no ha descartado la MLS. Al contrario: la ha estudiado con detenimiento.
Inter Miami, con David Beckham al frente, mostró desde el principio un interés claro en llevar a la estrella egipcia a Florida. Sin embargo, tras la llegada de Casemiro, la operación se ha complicado hasta rozar lo imposible en términos económicos y de planificación deportiva. El encaje ya no es tan sencillo.
Ahí aparece con fuerza San Diego FC. El club californiano se ha movido con decisión y ha ganado peso en las conversaciones. Su gran baza no está solo en el sol de California ni en el atractivo de la vida en la Costa Oeste. Detrás está Sir Mohamed Mansour, multimillonario de origen egipcio y propietario de la franquicia. Un detalle que ha sido recibido con muy buenos ojos por el entorno de Salah.
La idea de jugar en Estados Unidos, en un mercado en expansión, en una ciudad como San Diego y bajo la propiedad de un compatriota poderoso, tiene un encanto evidente. Un tipo de proyecto distinto, con menos presión competitiva que Europa o Arabia, pero con una enorme plataforma mediática y comercial.
Europa se desdibuja
Mientras tanto, desde Europa también han llegado llamadas. Clubes interesados, consultas sobre su disponibilidad, sondeos para saber si Salah estaría dispuesto a seguir en la élite del fútbol europeo.
Las respuestas, según las fuentes citadas, apuntan en una misma dirección: es muy poco probable que su próximo paso esté en el Viejo Continente. No porque falten propuestas, sino porque el propio jugador parece inclinarse hacia un cambio más radical de escenario, con nuevos retos y otra calidad de vida.
Todo indica que su futuro inmediato se decidirá entre Arabia Saudí y Estados Unidos. Dos proyectos distintos, dos maneras de cerrar una carrera de máximo nivel: como rostro central del gran plan saudí o como nueva superestrella en una MLS que no deja de crecer.
Por ahora, Salah no tiene prisa. Analiza, escucha, sopesa distancias, proyectos deportivos y peso simbólico. Sabe que su próxima firma no será un movimiento cualquiera, sino uno de los traspasos libres más mediáticos del verano.
La pregunta ya no es si dejará Europa. La verdadera incógnita es dónde escribirá el último gran capítulo de su leyenda: ¿en Jeddah, en Tabuk o bajo el sol de California?






