Mastantuono rompe récord de Messi en la Serie A
Tomás Mastantuono necesitó solo una noche italiana para que toda Europa volviera a hablar de él. Tres disparos certeros, un récord histórico y una victoria que cambia el ánimo de una Fiorentina que arrancó la temporada mirando demasiado de cerca la zona baja.
El joven cedido por Real Madrid firmó un hat-trick en el 4-2 de la Fiorentina ante Venezia y, de paso, derribó una marca que llevaba el nombre más pesado posible: Lionel Messi.
Un récord que ya no es de Messi
Con 19 años y 28 días, Mastantuono se convirtió en el argentino más joven en lograr un hat-trick en una de las cinco grandes ligas europeas. Desplazó a Messi, que había fijado el listón en marzo de 2007, cuando anotó su primer triplete con Barcelona ante Real Madrid.
La comparación es inevitable. Mastantuono es 231 días más joven de lo que era Messi aquella noche en el Camp Nou. Los números son fríos, pero el contexto no: el chico necesitaba un partido así. Y la Fiorentina también.
Su trebol de goles dio a los viola sus primeros puntos de la nueva campaña y los sacó del fondo de la tabla para colocarlos en la 15ª posición. No es un salto espectacular, pero sí un punto de apoyo. Un comienzo real.
De la desventaja al vendaval
La noche no empezó escrita para él. La empezó mandando Venezia. En el minuto 22, Akor Adams abrió el marcador tras una buena acción de Gianluca Busio, que condujo y filtró el pase para que el delantero definiera y encendiera al público local.
La Fiorentina dudó unos minutos. El estadio se vino arriba. Parecía el típico partido trampa de inicio de curso.
Hasta que apareció Mastantuono.
En la media hora de juego, el argentino necesitó apenas un minuto y 38 segundos para darle la vuelta al resultado. Dos zarpazos en cadena, dos definiciones que cambiaron el guion y silenciaron el impulso del Venezia. En cuestión de segundos, pasó de promesa vigilada a protagonista absoluto de la noche.
Ya había hecho historia para el club: se convirtió en el jugador más joven de la Fiorentina en marcar dos goles en un mismo partido. Y todavía le quedaba pólvora.
A seis minutos del final, selló el hat-trick. Tercer gol, partido liquidado, récord histórico y una celebración que sonó a desahogo. El 4-2 final dejó claro quién mandó realmente en el encuentro.
De River al Bernabéu… y un primer golpe en Italia
La carrera de Mastantuono siempre fue a contrarreloj. Debutó con la camiseta de River Plate con solo 16 años, irrumpiendo como una de las grandes joyas del fútbol argentino. No tardaron en llegar los gigantes europeos.
En el verano de 2025, Real Madrid ganó la puja a Paris Saint-Germain y le firmó un contrato de seis años. Ese mismo mes, se convirtió también en el jugador más joven en vestir la camiseta de la selección argentina absoluta. Todo ocurría deprisa. Quizá demasiado.
Su primera temporada en el Bernabéu, sin embargo, golpeó de frente con la realidad. Apenas tres goles en 35 partidos, minutos irregulares y la sensación de que el salto había sido más duro de lo previsto. El precio fue alto: se quedó fuera de la lista de Argentina para el Mundial.
La cesión a la Fiorentina para esta temporada se presentaba como un puente. Un lugar para respirar, jugar y recuperar confianza. En solo cinco partidos con la camiseta viola, ya ha igualado los tres tantos que marcó en todo el curso anterior con Real Madrid, y ahora suma un hat-trick que lo devuelve al escaparate grande.
Un punto de inflexión
El impacto de esta actuación va más allá de los tres goles. Para la Fiorentina, supone un respiro competitivo y emocional. Para Mastantuono, puede ser el punto de inflexión que llevaba meses buscando.
La Serie A le ofrece un escenario exigente pero menos asfixiante que el Bernabéu. Un contexto donde puede fallar, corregir y volver a intentarlo sin que cada jugada se convierta en un juicio. Noche como la de Venezia son el tipo de argumentos que convencen a entrenadores, directores deportivos… y seleccionadores.
Argentina lo dejó fuera del Mundial tras su difícil adaptación en España. Ahora, con una temporada completa por delante en Italia, el objetivo está claro: sostener este nivel, sumar goles, protagonismo y regularidad.
Si mantiene este filo de cara al arco, la pregunta ya no será si volverá a la selección, sino cuándo. Porque un chico capaz de arrebatarle un récord a Messi no puede quedarse demasiado tiempo en la segunda línea.






