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Manchester United asegura cláusulas de venta para jóvenes talentos

Manchester United se prepara para despedir a dos de sus jóvenes talentos rumbo al Arsenal, pero no los deja marchar a cualquier precio. El club de Old Trafford ha tejido una red de seguridad financiera con fuertes cláusulas de venta futura en las operaciones de Habeeb Ogunneye y James Scanlon, dos nombres que empiezan a circular con fuerza en el fútbol formativo inglés.

Según informa The Athletic, Habeeb Ogunneye, lateral derecho de 20 años, ya ha pasado reconocimiento médico con el Arsenal antes de cerrar su salida desde el United. El movimiento encaja en una estrategia clara: dejar marchar a los canteranos que no tienen hueco inmediato en el primer equipo, pero asegurarse un trozo importante del pastel si explotan lejos de Mánchester.

El caso de James Scanlon sigue el mismo guion. El extremo de 19 años también está cerca de convertirse en jugador del Arsenal. Se espera que ambos fichajes se cierren como agentes libres, sin traspaso directo, aunque con “significativas” cláusulas de venta a favor del United. Gratis hoy, potencial mina de oro mañana.

Hay un vínculo clave que explica parte de esta doble operación: David Horseman. El nuevo técnico del equipo sub-21 del Arsenal conoce bien a Ogunneye y Scanlon tras su breve etapa de cuatro meses como entrenador en la academia del United. Sabe lo que pueden ofrecer y el Arsenal se ha movido rápido para aprovecharlo.

El negocio de la cantera

La Premier League ya no entiende las academias solo como fábricas de jugadores para el primer equipo. El plan de rendimiento de élite (Elite Player Performance Plan) ha convertido también esos viveros en activos económicos. Formar, proyectar y, llegado el caso, vender bien.

Chelsea es el ejemplo más extremo: más de 400 millones de libras generados en traspasos de futbolistas criados en su academia. Para los balances, ese dinero es oro puro: ventas de jugadores formados en casa que computan como beneficio íntegro, un factor decisivo bajo las antiguas normas de PSR (profit and sustainability).

El United quiere acercarse a ese modelo. No solo en el campo, también en el despacho.

Un verano de salidas calculadas

La marcha de Ogunneye y Scanlon se suma a una serie de operaciones muy medidas con otros jóvenes de la casa. La semana pasada, Ethan Ennis puso rumbo al Stockport County, de League One, después de que el club del Greater Manchester ganara la carrera por el extremo.

No ha sido el único. Ethan Williams fichó por Peterborough United, Radek Vitek se marchó al Middlesbrough y Tyler Fredricson emprendió nueva etapa en Lausanne Sport, club propiedad de Ineos, el grupo de Sir Jim Ratcliffe.

El patrón se repite. En la salida de Williams, el United se aseguró un 50% de cláusula de venta, opción de recompra y derechos de tanteo. Control deportivo y, al mismo tiempo, un porcentaje enorme de un posible traspaso futuro.

Con Vitek, el acuerdo fue todavía más contundente: un traspaso por una cifra importante que podría alcanzar los 14 millones de libras, más un 35% de cláusula de venta y, de nuevo, recompra y derechos de tanteo. El mensaje es claro: si el portero checo explota, el United estará en la foto.

En el caso de Fredricson, el club incluyó una cláusula de venta con un “alto porcentaje” y también opción de recompra. No se trata de dejar marchar talento sin red, sino de convertir cada salida en una posible palanca económica y deportiva.

La hoja de ruta de Ratcliffe

Todo encaja con el plan que Sir Jim Ratcliffe viene anunciando desde que tomó peso en la estructura del United. El multimillonario británico ya lo dejó claro en octubre pasado, en The Business Podcast: la academia no solo debe alimentar al primer equipo, también debe sostener al club.

“Necesitas que la academia produzca talento todo el tiempo. Te ayuda financieramente”, explicó entonces. Esa frase se ha convertido en una especie de lema en Carrington.

Este verano lo demuestra. El United está dispuesto a abrir la puerta a varios de sus jóvenes, pero con condiciones muy estrictas. El club asume el riesgo deportivo inmediato, se ahorra salarios y espacios en la plantilla de desarrollo, y a cambio se reserva el derecho a volver a llamar a la puerta… o a cobrar fuerte si esos futbolistas despegan en otros destinos.

Arsenal, por su parte, se mueve con astucia en el mercado de formación, reforzando su equipo sub-21 con jugadores que ya han pasado por una de las academias más exigentes del país. Si Ogunneye y Scanlon dan el salto que muchos esperan, el club londinense habrá cazado dos oportunidades a coste cero. El United, mientras tanto, observará de cerca, con las cláusulas ya firmadas sobre la mesa.

En un fútbol cada vez más condicionado por los balances y las normas financieras, el verdadero partido para estos chicos quizá no se juegue hoy en Old Trafford o en el Emirates, sino en el próximo gran contrato que firmen. Y ahí, pase lo que pase, el United ya se ha asegurado estar en el marcador.