Lucas Herrington: La meteórica llegada a la Premier League
El primer día de la nueva temporada de la Premier League, con algo más de una hora disputada en el duelo entre Hull City y Manchester United, Lucas Herrington se levantó del banquillo. Hull ganaba 2-0, el estadio rugía y Sergej Jakirović miró a su derecha. Señaló al defensa australiano de 18 años. Cambio obligado por la lesión del goleador Nobel Mendy, pero con una misión clarísima.
“Sabía el trabajo que había que hacer”, recuerda Herrington dos semanas después de su debut. “Sabía que teníamos que cerrar el partido. No iba a ser fácil porque ellos iban a tirar todo hacia adelante. Con los cambios, lo hicieron. Fueron más ofensivos”.
El contexto no podía ser más salvaje para un recién llegado. Herrington llevaba poco más de una semana en el Reino Unido. Acababa de aterrizar procedente de Colorado Rapids, traspasado con un contrato de cinco años. Las cifras exactas del acuerdo han bailado, tanto en el fijo como en los bonus, pero el consenso es contundente: se ha convertido en uno de los Socceroos más caros de la historia, el adolescente australiano más costoso de todos los tiempos y protagonista del mayor traspaso jamás cerrado por un defensa procedente de la MLS.
Llamar meteórica a su irrupción se queda corto. Este fin de semana celebrará su 19º cumpleaños recibiendo a Aston Villa. Casi un año exacto después de disputar un amistoso de pretemporada ante Olympic FC, un modesto club de la NPL QLD. Entonces ya se había anunciado que se marcharía a Colorado Rapids en 2026, pero pocos habrían imaginado lo que venía después: titularidad regular en la máxima categoría estadounidense, debut internacional, estreno mundialista y, finalmente, salto a la Premier League.
Hoy, Herrington ha salido desde el banquillo en los dos primeros partidos de Hull. Su nuevo club, junto a Manchester City, Chelsea y Arsenal, es uno de los pocos que mantiene el pleno de victorias. Nadie esperaba algo así de un recién ascendido. Tampoco del chico que aún no alcanza los 50 partidos como profesional. Sin embargo, él se está encargando de que todo parezca menos intimidante de lo que realmente es.
“No diría que es fácil. Pero sí que está siendo muy disfrutable”, explica. “La intensidad de los partidos… tienes que estar concentrado todo el tiempo. Tienes que saber siempre qué tienes alrededor; tienes que estar escaneando, comunicando. Es genial para mí; en mi posición, tienes que estar hablando. Ves todo el campo. Ha sido fantástico”.
Fuera del césped, su vida también se ha acelerado. Ahora lo paran por la calle en Hull para pedirle fotos. Ya se ha comprado un coche “lo bastante bonito” como para no desentonar en un aparcamiento de la Premier League y mira el calendario con impaciencia, deseando medirse a algunos de los mejores delanteros del planeta. Uno destaca por encima del resto: Erling Haaland, el gigante de Manchester City.
“Es difícil mirar más allá de él cuando se trata de delanteros”, admite.
Para Herrington, todo esto roza lo irreal. “Es una locura. Es la trayectoria con la que siempre soñé”, dice. “Pero estoy muy agradecido a los entrenadores que me han dado la oportunidad, y eso incluye a [Tony Popovic] por darme la oportunidad de jugar un Mundial tan joven. Cada entrenador que me ha ayudado a nivel de clubes. Todo ha significado muchísimo para mí”.
Australia ha producido una buena hornada de talentos en los últimos años, pero ninguno ha irrumpido con tanta velocidad.
Ruben Zadkovich, entonces técnico de Brisbane Roar, llegó a calificarlo como “el mejor defensa del fútbol australiano” antes incluso de que jugara un solo minuto en la A-League, y mucho antes de que se asomara a la Premier League. El capitán de los Socceroos, Harry Souttar, lo definió como un “Rolls-Royce” tras su debut mundialista ante Paraguay. Popovic confió tanto en él que lo incluyó de inicio en un partido de eliminación directa frente a Egipto y, acertado o no, le permitió lanzar un penalti en la tanda decisiva de octavos. En Norteamérica, prácticamente todos sus compañeros tiraron del mismo adjetivo para describirlo: “increíble”.
La historia no se detuvo ahí. Zlatan Ibrahimović cumplió su promesa y habló con el joven tras aquel penalti fallado contra Egipto. “Me dijo: ‘de verdad, no le tengas miedo a nadie; estás aquí por una razón, así que sal y disfrútalo’”, cuenta Herrington. “Es una gran liga; él la jugó. Su mensaje fue simplemente salir a divertirme y no temer nada. Salir, trabajar duro, ser yo mismo… porque es una experiencia increíble jugar en la Premier League”.
Los cambios no han terminado. En las próximas semanas su madre, que estuvo en la grada el día de su debut contra United, regresará a Brisbane tras ayudarlo a adaptarse a la vida en Yorkshire. Pero una de las características más llamativas de Herrington es que la serenidad que muestra sobre el césped se refleja también fuera de él. Los elogios de sus compañeros de selección se repiten en dos líneas: talento futbolístico y mentalidad.
“Mis padres siempre han inculcado ese factor de humildad en mi vida, tener esa humildad para mantener los pies en la tierra y seguir trabajando duro”, explica. “Obviamente, todavía tengo solo 18 años, así que tengo mucho que trabajar, mucho que mejorar. Lo recuerdo cada día. He tenido muchos entrenadores que me han dicho lo mismo: mantener la humildad, seguir trabajando duro. Escucharlo de todos los que me apoyan me refuerza, y siempre intento mejorar.
“Siempre con esa mentalidad positiva de que aún tengo muchas cosas que pulir. No soy el producto terminado. Así que seguir trabajando duro”.
La Premier League no suele esperar a nadie. Herrington, de momento, tampoco está esperando a la Premier League.






