canchaygol full logo

Liverpool duda: ¿es Xabi Alonso el sucesor adecuado?

Liverpool mira a Xabi Alonso con la admiración de siempre, pero esta vez el romanticismo no basta. Antes de entregarle el banquillo de Anfield y convertirlo en el sustituto de Arne Slot, el club quiere respuestas. Concretas. Incómodas. ¿Por qué fracasó de forma tan estrepitosa en el Real Madrid?

De campeón cómodo a derrumbe total

El contraste es brutal. En su primera campaña, Slot llevó al Liverpool al título de la Premier League con autoridad, sin temblores en el tramo final y con la sensación de proyecto en pleno despegue. El discurso era de continuidad, de ciclo largo, de entrenador para años.

Un año después, el relato se ha roto.

La temporada 2025-26 se ha descarrilado por completo. El Liverpool se ha despedido prematuramente de las tres copas: Champions League, FA Cup y League Cup, todas ellas abandonadas en las primeras rondas, sin épica ni consuelo. En la liga, la defensa del título ni siquiera ha llegado a ser tal: el equipo marcha cuarto, a 20 puntos del líder Arsenal, muy lejos de cualquier lucha real por el campeonato.

Ese desplome ha colocado a Slot en el centro de la diana. Su estilo, su gestión del vestuario, su idea de juego: todo está bajo revisión. En Inglaterra se habla ya abiertamente de un posible cambio en el banquillo, y el nombre que vuelve una y otra vez es el mismo: Xabi Alonso.

El caso Alonso: talento, ruptura y cicatrices en Madrid

Durante años, en Liverpool se ha visto a Alonso como el heredero natural del banquillo, la figura ideal para conectar pasado y futuro. Un excentrocampista de culto, cerebro del equipo en su etapa de jugador, con una visión moderna del juego. Pero su etapa reciente en el Real Madrid ha dejado una sombra que el club de Anfield no está dispuesto a ignorar.

Según diversas informaciones, Alonso terminó por partir en dos el vestuario del Madrid. La tensión estalló en octubre, cuando pesos pesados como Vinicius Junior y Fede Valverde comenzaron a criticar abiertamente sus métodos. No les convencían las larguísimas sesiones tácticas, el uso intensivo del vídeo, la insistencia en el detalle. Demasiado rígido, demasiado denso, demasiado diferente a lo que conocían.

Sin embargo, no todos estaban en contra. Otro sector del vestuario defendía el plan de Alonso, su ambición por reformar el sistema y el estilo de juego del equipo. Para ellos, las quejas constantes —con Vinicius en primer plano— eran una coartada. El brasileño, apuntaban, no disfrutaba con Alonso del mismo estatus que había tenido bajo el mando de Carlo Ancelotti. Y eso pesaba.

La fractura fue más allá de un simple desacuerdo profesional. Según los reportes, algunos futbolistas llegaron a mostrar un nivel de falta de respeto insólito: fingían dormir durante las charlas tácticas, hablaban entre ellos mientras el técnico explicaba conceptos. Una escena que, en un club como el Real Madrid, retrata tanto al vestuario como al entrenador.

Aquella actitud encendió a los pocos aliados de Alonso en el grupo y terminó por desatar la frustración del propio técnico, que hoy sigue sin club. En uno de esos momentos límite, y siempre según las crónicas, el entrenador explotó con una frase que resume su desconcierto: no sabía que había entrado en una guardería.

Entre la nostalgia y el riesgo

Es ahí donde Liverpool afina el análisis. El club no solo evalúa si Alonso es el hombre capaz de reactivar un proyecto que se ha torcido con Slot; también intenta entender si su estilo de gestión puede encajar en un vestuario que, como todos los grandes, mezcla egos, jerarquías y sensibilidades muy distintas.

La nostalgia empuja: el exmediocentro sigue siendo un icono en Anfield. Pero el presente obliga a la frialdad. El Liverpool de hoy no puede permitirse otro experimento fallido ni otro vestuario partido en dos.

Slot, mientras tanto, continúa en el cargo, pero cada partido se siente como un examen. El título de la temporada pasada ya no le protege. Los 20 puntos de distancia con el Arsenal y la eliminación temprana en todas las copas pesan más que cualquier recuerdo reciente.

Si Liverpool decide mover ficha, la pregunta será inevitable: ¿apostar por el mito que llega con cicatrices desde Madrid o buscar un perfil menos brillante, pero más seguro? Porque esta vez, en Anfield, el romanticismo no garantiza nada.