Liverpool vuelve a mostrar debilidades en St James' Park
En St James’ Park, el viejo problema de Liverpool volvió a abrirse en canal. Y esta vez, quedó expuesto desde el minuto cinco.
Pat Nevin lo resumió en BBC Radio 5 Live: las debilidades del curso pasado siguen ahí. No se han ido. Y con la apuesta de Andoni Iraola de colocar a Florian Wirtz por delante de un doble pivote tan frágil como el formado por Ryan Gravenberch y Dominik Szoboszlai, incluso parecieron acentuarse.
Un centro del campo que se parte en dos
Ante un Newcastle debilitado en verano —sin su delantero más determinante ni sus dos mejores centrocampistas—, Liverpool volvió a ser un equipo facilísimo de atravesar. Demasiado.
Gravenberch y Szoboszlai son buenos futbolistas, con talento y personalidad con balón. Pero su vocación es claramente ofensiva. Eso ya se sabía. Y quedó brutalmente retratado en el 1-0: ambos aparecieron dentro del área rival cuando Newcastle robó, salió disparado y Anthony Elanga definió la contra a los cinco minutos.
El tipo de gol que Liverpool encajó una y otra vez la temporada pasada. Y que, por lo visto en Tyneside, amenaza con repetirse.
Ni ese golpe temprano sirvió de aviso. Tras el empate de Cody Gakpo, que parecía calmar la noche, el equipo volvió a desconectarse atrás. Apenas 176 segundos después, Joe Willock devolvió la ventaja a Newcastle aprovechando otra secuencia de desorden, posiciones mal ocupadas y una zaga desprotegida.
Iraola mueve el banquillo, pero las dudas persisten
Con Liverpool por detrás por segunda vez, Iraola reaccionó. Doble cambio: Alexis Mac Allister y el fichaje veraniego Víctor Muñoz al campo, Wirtz y Ngumoha al banquillo.
Muñoz, directo y valiente, se ganó el penalti que transformó Szoboszlai para sellar el 2-2. Su irrupción dio algo de vida a un equipo que pedía chispa desde hacía rato.
La otra cara de ese movimiento fue la de Ngumoha. Le tocó la misión imposible: sustituir a Mohamed Salah en la banda derecha, cuando su hábitat natural está en la izquierda. Un papel ingrato, casi cruel, en un escenario que no perdona.
Pero la paciencia se agota con otros nombres.
Wirtz, 100 millones y ninguna respuesta
Entre la afición de Liverpool, cuesta encontrar ya indulgencia para Florian Wirtz. Llegó a Anfield el verano pasado envuelto en elogios, como el talento llamado a encender noches grandes. Un año después, sigue sin encajar.
Jamie Carragher, en su columna en el Daily Telegraph antes del inicio de la Premier League, le lanzó un desafío claro: demostrar que es algo más que un jugador “aseado” con el balón. En St James’ Park, no lo consiguió.
Firmó uno de los pocos disparos a puerta de Liverpool en la primera parte, sí, pero el problema va mucho más allá de una estadística suelta. Cuesta cada vez más ver dónde encaja en el once.
En la banda izquierda se le ha visto perdido demasiadas veces. En su teórica mejor posición, por dentro, tampoco logró imponer su talento en un partido que, sobre el papel, debía ser ideal para que marcara diferencias. No lo hizo.
Isak tampoco responde
El foco no se limita a Wirtz. Alexander Isak también quedó señalado. Su regreso a Newcastle fue plano, gris, desconectado.
El sueco apenas recibió balones claros, pero cuando por fin uno le cayó franco en el área, mediada la segunda mitad, lo mandó muy por encima del larguero. La grada local se lo tomó a broma. En Liverpool, nadie se ríe.
Porque el contexto es preocupante: Isak y Wirtz llegaron con precios de nueve cifras para empujar al club hacia la gloria en la Champions League. Un año después, sufren ante rivales de media tabla en la Premier.
Y no son los únicos. Milos Kerkez y Jeremie Frimpong firmaron una actuación para olvidar en Tyneside. Las grietas aparecen en todas las líneas.
Un proyecto caro, un equipo blando
La sensación es clara: Liverpool necesita más refuerzos antes de que se cierre el mercado. El equipo terminó la 2025-26 sin títulos, hundido en la quinta plaza, y la reconstrucción no se arregla con un par de nombres rimbombantes.
Iraola acaba de empezar su mandato y el vestuario viene tocado de confianza. El propio Szoboszlai pidió centrarse en lo positivo tras remontar dos veces para sacar un punto. El mensaje tiene lógica en agosto.
Pero el guion del partido deja una advertencia seria. La estructura defensiva sigue siendo vulnerable, el centro del campo se parte con una facilidad alarmante y las dos grandes apuestas del club, Wirtz e Isak, no ofrecen todavía las respuestas para las que fueron fichados.
Liverpool logró empatar en St James’ Park. Lo que aún no consigue es parecer un equipo preparado para pelear por todo. Y esa, para un gigante que ha invertido tanto, es la única batalla que realmente importa.






