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Liverpool busca a Adam Wharton como prioridad del mercado

El verano en Liverpool no es de transición, es de ruptura. Andoni Iraola ha tomado el relevo de Arne Slot en el banquillo y el vestuario ha perdido de golpe a tres pesos pesados: Mohamed Salah, Ibrahima Konaté y Andy Robertson, todos saliendo libres. Un golpe deportivo y simbólico que obliga al club a reaccionar con algo más que retoques.

En Anfield ya han elegido la bandera de este nuevo proyecto: Adam Wharton. Según Football Transfers, el centrocampista de Crystal Palace se ha colocado en lo más alto de la lista de deseos de los Reds para este mercado. No como una opción más. Como el objetivo.

De Selhurst Park a la mira de FSG

Wharton, definido en Inglaterra como un “superstar” en ciernes, viene de una temporada que lo ha cambiado todo. Ha sido pieza clave en un Crystal Palace que se ha coronado en la Conference League, una campaña que ha disparado su cotización y ha abierto la puerta a un verano lleno de rumores sobre su futuro.

Liverpool lleva tiempo entre los clubes más insistentes, pero aún no ha presentado una oferta formal. El motivo es claro: el precio. Crystal Palace exige en torno a 100 millones de libras para dejar salir a su joya, influido por el precedente de Elliot Anderson, traspasado de Nottingham Forest a Man City por 116 millones en esta misma ventana.

Esa cifra frenó de inicio a Fenway Sports Group. Durante semanas, dentro del club se trabajó en una alternativa mucho más asequible: Joao Gomes, de Wolves, tasado en unos 35 millones y dispuesto a dar el salto a Anfield. Un fichaje lógico, de coste controlado y encaje inmediato.

Pero el plan ha saltado por los aires.

Joao Gomes ha dado el “sí” a Aston Villa. Y no porque Liverpool no pudiera competir, sino porque el propio club de Anfield decidió retirarse de la operación tras varias reuniones internas. La conclusión fue contundente: ir con todo a por Adam Wharton.

Un precio desorbitado… pero un perfil ideal

El peaje económico sigue siendo el gran obstáculo. Nadie en Liverpool esconde que la cifra que pide Crystal Palace es dura de asumir. Sin embargo, Iraola es un admirador declarado del mediocentro de 22 años, y la directiva sabe que ya ha cruzado este tipo de líneas rojas antes.

En los últimos meses, el club ha demostrado que, cuando se trata de su objetivo número uno, no tiembla el pulso: rompió dos veces el récord de traspaso británico para incorporar a Florian Wirtz y Alexander Isak. El mensaje es claro: si el jugador es el adecuado, el dinero deja de ser una excusa.

Con Wharton, la lógica futbolística encaja casi a la perfección con la apuesta económica. Los equipos de Iraola se sostienen en dos pilares: comodidad con balón y agresividad en transición. Para eso necesita un “seis” de verdad, alguien que asegure la salida, cubra metros y sostenga el equipo cuando se desata la presión alta.

Ahí aparece Wharton.

Su capacidad para actuar como mediocentro puro liberaría a Ryan Gravenberch y Alexis Mac Allister, que podrían ocupar zonas más adelantadas, cerca del último pase y del área, donde marcan diferencias. No se trata solo de sumar una pieza, sino de reordenar todo el centro del campo alrededor de un ancla fiable.

Un fichaje así nunca es barato. Tampoco suele estar disponible dos veces.

Un verano para mojarse

Liverpool viene de una campaña decepcionante, corta en resultados y en sensaciones. La plantilla ya era “corta” antes de las salidas de Salah, Konaté y Robertson; ahora, el riesgo de quedarse varios escalones por detrás de los grandes de la Premier es real.

El club ha señalado a Adam Wharton como el hombre sobre el que reconstruir una parte esencial del equipo. Ya no hay margen para medias tintas. O Liverpool lleva esta operación hasta el final, sorteando el muro de los 100 millones, o se arriesga a encarar otro año largo, con un proyecto nuevo pero sin la pieza que lo ordene todo.