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Kieran Trippier habla sobre su contrato con Wolves

Kieran Trippier, sin rodeos: “No iba a romper mi contrato con Wolves”

Entra en la sala todavía con el sudor del entrenamiento, vestido de arriba abajo con la ropa de Wolves: camiseta sin mangas, pantalón corto y chanclas del club. Kieran Trippier se sienta y sabe que la pregunta llegará tarde o temprano. Tres días después de firmar por el club, el entrenador al que había señalado como pieza clave para aceptar bajar al Championship, Rob Edwards, fue destituido. Mientras tanto, la llegada de su sustituto, César Peixoto, se aceleraba a toda velocidad.

“Yo no voy a sentarme aquí y mentir, no me lo esperaba”, admite Trippier. “Pero es decisión del club. Hablé bien con Rob, claro, pero yo estoy aquí para jugar para Wolves. En el fútbol hay muchas sorpresas y esa desde luego lo fue, no lo voy a negar. Pero seguí a lo mío: estaba con mis hijos de vacaciones, entrenando en Mallorca y deseando que llegara el primer día de pretemporada”.

El terremoto en el banquillo vino acompañado de rumores. Y de los que molestan.

“He leído de todo: que quería romper mi contrato y todas esas tonterías. Yo solo estaba deseando volver a Wolves. No sé ni de dónde salió, sinceramente, eso de que yo quería romper el contrato. Desde luego no salió de mí. Si hubiera sido así, lo habríais escuchado de mi boca, porque así soy como jugador”.

Un peso pesado baja al barro

Su franqueza encaja con el personaje que se ha ganado el respeto allá donde ha jugado. Trippier dejó Newcastle al final de la pasada temporada tras ser una pieza clave en el crecimiento del equipo de Eddie Howe, coronado con la conquista de la Carabao Cup el año pasado. Antes, tres temporadas en Atlético de Madrid a las órdenes de Diego Simeone, con una Liga en el bolsillo, y cuatro en Tottenham con Mauricio Pochettino, rematadas con una final de Champions. Con Inglaterra, cuatro grandes torneos y titular en todos los partidos hasta la final de la Euro 2024.

Ahora, a los 35 años y camino de los 36 en septiembre, vuelve a la segunda categoría por primera vez desde el ascenso con Burnley hace 12 años. Está listo para arrancar como titular el debut de Wolves en el Championship ante Blackburn este viernes. No es precisamente la transición natural para alguien que hace menos de un año recibía a Barcelona en St James’ Park y ahora se prepara para recibir a Bolton en Molineux en octubre.

“No me da vergüenza ir al Championship porque jugué muchos años allí”, recuerda, tirando de memoria hasta sus días de adolescente en Barnsley, defendiendo al lado de Darren Moore. “Tuve una buena charla con Eddie Howe y Ross Wilson (director deportivo de Newcastle) y al final de la temporada decidí que quería probar algo nuevo. Hubo varios clubes interesados, pero para mí era importante estar cerca de mis hijos”.

Instalado en Manchester, Trippier sabe perfectamente lo que le espera en una liga implacable. Aún tiene fresco aquel Burnley que ganó 2-1 en Molineux en el penúltimo partido de la 2012-13, victoria que prácticamente salvó a los suyos y dejó a Wolves al borde de la caída a League One. “He estado hablando con mis compañeros porque la mayoría nunca ha jugado en el Championship, así que es importante que los que sí lo hemos hecho les ayudemos a entender que va a ser duro.

“Les he dicho: es un torneo implacable, porque lo es… y es totalmente distinto a la Premier League. Ir a Lincoln fuera va a ser un partido complicado, pero son buenos chicos y me han escuchado: Tommy (Doyle), Adam (Armstrong). Los chicos van a estar preparados”.

Un vestuario nuevo, viejos códigos

Esta es la primera entrevista externa de Trippier desde que firmó con Wolves por dos años, con opción a un tercero. Antes de dar el sí definitivo, sondeó a gente de confianza: Doyle, Conor Coady, John Ruddy y Sam Johnstone, con quienes coincidió en unas vacaciones en Turquía, para conocer “las tripas del club”.

El abrupto adiós de Edwards –un mes después de que André renovara y apenas 48 horas después del regreso de Raúl Jiménez, que había alimentado el buen ambiente generado por la llegada de Trippier– exige explicación. Pero el lateral también está bien colocado para hablar de otras despedidas sonadas, como la de Eddie Howe tras cuatro años y medio en Newcastle.

“Él ayudó al club a mantenerse en la Premier League, se clasificó dos veces para la Champions, ganó un trofeo, pero lo más importante fue que reconectó a los aficionados con el equipo. Antes del cambio de propietarios (la llegada del grupo de Arabia Saudí) me dijeron que no era un buen sitio, que los aficionados estaban contra los dueños, contra el consejo, etc. Cuando llegaron los nuevos propietarios y el entrenador, él conectó a todo el mundo, igual que Gareth Southgate con Inglaterra”.

¿Merece Howe una estatua? Trippier sonríe. “Ha ganado un trofeo, ¿no? Pero eso no me toca decidirlo a mí… El desfile fue increíble, la gran pancarta del míster mostraba el amor que los aficionados le tenían y le siguen teniendo. Cuando llegué, era un sitio duro, especialmente después de perder contra Cambridge en la FA Cup, pero quizá aquello fue una bendición, para centrarnos solo en la permanencia en la Premier. Va a pasar a la historia allí, seguro. Me dio mucha pena verle irse”.

La herida de Inglaterra y la lección de Simeone

En su memoria también sigue presente la semifinal del Mundial perdida contra Argentina, con Inglaterra defendiendo atrás hasta que el plan se vino abajo en el tramo final. Trippier no puede evitar conectar aquella noche con su doctorado táctico en el Atlético.

“He estado en esa situación muchas, muchas veces con Simeone. Podría nombrar 30 partidos en los que lo hicimos y supimos cerrarlos, típico de Simeone. Es el maestro del ‘otro fútbol’ y de saber gestionar los finales de partido. Thomas Tuchel ha estado en esa situación muchas veces, ganó una Champions con Chelsea, hizo un trabajo increíble en Bayern… Esta vez simplemente no salió. Nos enfrentábamos a uno de los mejores de la historia, capaz de encender el partido en un segundo”, dice sobre Lionel Messi, chasqueando los dedos. “He jugado muchas veces contra él, puede caminar 60 minutos y luego hacerte un hat-trick. Esa es su magia”.

El nuevo jefe: César Peixoto

Peixoto es un desconocido para la mayoría, pero no para Trippier, que ya conocía la trayectoria del técnico portugués antes de que el exentrenador de Gil Vicente, de 46 años, tomara el relevo de Edwards. El dominio del inglés por parte del técnico ha evitado que el lateral tenga que recurrir demasiado a su español.

“Cuando venía el cartero en Madrid, yo hacía que mi hijo atendiera porque él hablaba fluido”, cuenta, riéndose.

¿Y cómo es Peixoto? “Muy exigente. Honesto. En el campo de entrenamiento va a 100 por hora, está un poco loco, en el buen sentido, pero es muy, muy exigente y creo que eso es lo que necesitamos si queremos tener éxito. Es muy exigente, como Pochettino y Simeone. Tiene sus normas: no rompas su confianza, no llegues tarde. No me gustaría estar en su lado malo, digámoslo así”.

Veteranía, liderazgo y un objetivo claro

Trippier dobla en edad a Mateus Mané, uno de los talentos jóvenes que Wolves espera ver explotar esta temporada y al que el inglés sufrió en primera persona el curso pasado con la camiseta de Newcastle. La diferencia generacional no le intimida; al contrario, la abraza.

“Me siento bien, probablemente en la mejor forma en la que he estado en muchos años. No soy tan rápido como antes, pero siempre he creído que soy listo y rápido aquí arriba”, dice, tocándose las sienes. “Siento que todavía me quedan muchos años en el depósito”.

Para Wolves, su fichaje es un golpe de efecto. “Es parecido a cuando fui a Newcastle, cuando dejé Atlético de Madrid. Hubo muchas cejas levantadas, pero en toda mi carrera no he tenido ningún arrepentimiento”.

Integrado en el grupo de liderazgo de Peixoto, Trippier sabe que él y sus compañeros arrancarán el curso con una diana en la espalda. “De cara al partido contra Blackburn, primer encuentro de la temporada en el Championship, todas las miradas estarán puestas en nosotros.

“Cuando los equipos descienden de la Premier League, todos quieren ganarles. Fue un año duro para Wolves el pasado curso, pero esta temporada es nueva, como un reinicio. La realidad es que ahora estamos en el Championship, así que hay que olvidar lo que pasó el año pasado y mirar hacia adelante, con positividad. Nuestro objetivo tiene que ser volver directamente a la Premier League”.

Nada de medias tintas. Trippier no ha bajado para acomodarse. Ha bajado para liderar un asalto. Y el viernes, en Blackburn, empieza el examen.