Joe Bevan brilla en la victoria del Dundee sobre Aberdeen
Dundee ya tiene su primera victoria en la Scottish Premiership, y lleva la firma de un futbolista de 22 años que jugó como si el campeonato girara a su alrededor. Joe Bevan fue el hilo conductor de un triunfo rotundo ante un Aberdeen plano, superado y sin respuesta en Dens Park.
El extremo arrancó la tarde con un gesto sencillo pero decisivo: un centro medido para que Joe Westley empalmara de volea y adelantara al equipo de Steven Pressley muy pronto. Gol directo, ejecución limpia, y un mensaje claro: Dundee no pensaba seguir esperando su primer triunfo de la temporada.
Bevan, dueño de la banda derecha
Aberdeen ya había recibido un aviso antes del 1-0. Bevan encontró demasiado espacio en la derecha y se atrevió con un disparo que se marchó desviado. Fue la alarma que el equipo de Stephen Robinson ignoró. A partir de ahí, el joven inglés convirtió su carril en una autopista.
Desde ese costado llegaron casi todos los problemas para los visitantes. Bevan se descolgó una y otra vez, atacó el espacio, encaró, centró. En una de esas acciones, volvió a poner el balón raso y tenso al área pequeña, con Westley esperando el segundo. El delantero no llegó a culminar, pero la sensación era inequívoca: Dundee mandaba y lo hacía con autoridad.
Aberdeen se encomendó a Marius Muller. El portero sostuvo a los suyos en la primera mitad, primero tras un error en la salida que dejó a Westley con la opción de doblar la ventaja, y luego con una buena intervención ante un disparo de Simon Murray en la continuación de la jugada. Sin Muller, el descanso habría llegado con una goleada.
Un golazo para sentenciar
Tras el paso por vestuarios, Aberdeen intentó rebelarse. El equipo de Robinson apretó algo más, trató de adelantar líneas y ganar duelos. Parecía el inicio de un partido distinto.
Hasta que volvió a aparecer Bevan.
En una acción que resume su tarde, el extremo atacó el área con decisión tras un centro de Charlie Reilly que se desvió en la cabeza de Lewis Mayo. El balón quedó vivo y Bevan lo convirtió en un latigazo imparable. Un disparo seco, violento, que se coló como un puñetazo en la portería. Ese 2-0 no solo amplió la ventaja: apagó cualquier conato de reacción visitante.
A partir de ahí, Dundee jugó con una calma desconocida en este inicio de curso. El público lo percibió, el equipo también. La presión alta seguía funcionando, los duelos se ganaban, las segundas jugadas caían casi siempre del lado local.
Ash Hay dispuso de dos ocasiones claras para hacer todavía más amplia la herida. En la primera, tras perseguir un balón largo que parecía inofensivo, se plantó ante Muller y obligó al guardameta a una nueva estirada. En la segunda, conectó un cabezazo tras un centro de Finlay Robertson que, otra vez, encontró la respuesta firme del portero de Aberdeen, de lejos el mejor de los suyos.
Reacción tardía y un Robinson desconcertado
Solo en el tramo final Aberdeen mostró algo de la energía que había exhibido en la remontada de la semana anterior ante Hearts. Dan Happe y Kevin Nisbet probaron a Owen Goodman, pero el guardameta de Dundee respondió con seguridad para preservar un arco que el equipo defendió con tanta seriedad como ambición mostró arriba.
El discurso previo de Stephen Robinson, insistiendo en la necesidad de competir hasta el final, no encontró eco en el césped. “No reconocí al equipo”, admitiría después el técnico, molesto por la falta de intensidad y por la incapacidad para igualar el esfuerzo de Dundee. Aberdeen no ganó duelos, no corrió más que su rival, no se impuso en ninguna de las zonas clave del campo. Su prometedor arranque de temporada se frenó en seco.
En el otro banquillo, Steven Pressley apenas encontraba palabras para describir la actuación de los suyos. Habló de orgullo, de un grupo “increíble” y de una actuación que, para él, es la más completa desde que llegó al club. No exageraba: Dundee combinó agresividad sin balón, claridad en las transiciones y personalidad para seguir atacando con el 2-0 en el marcador.
La primera victoria de la temporada llega pronto, como deseaba su entrenador, y con una actuación que marca el tono de lo que Dundee quiere ser. Y deja una pregunta flotando en el aire: ¿ha sido este solo el primer gran partido de Joe Bevan o el inicio de la temporada en la que se convierte en la referencia del equipo?






